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Ultiman el proyecto para hacer accesible la pasarela del Miracle

La infraestructura fue inaugurada en junio del año pasado pero el entorno no está preparado para circular en silla de ruedas

Norián Muñoz

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La acera donde se inicia la pasarela peatonal que une la Rambla con el Paseo Marítimo no está rebajada. FOTO: Pere Ferré

La acera donde se inicia la pasarela peatonal que une la Rambla con el Paseo Marítimo no está rebajada. FOTO: Pere Ferré

El paseo marítimo Rafael Casanovas, prácticamente acabado, ya es recorrido diariamente por muchos tarraconenses. Es la segunda y última etapa del proyecto que une el Balcón del Mediterráneo con la zona de la playa y que comenzó con la apertura de la pasarela en junio del año pasado.

No obstante el recorrido Rambla Nova-pasarela-paseo marítimo, todavía no es accesible para todos; el recorrido habitual que hacen la mayoría de los peatones, desde el Balcó del Mediterrani es imposible para una silla de ruedas o una sillita de bebés debido a las escaleras de la Baixada del Toro.

Así pues, el único acceso real es por la calle Adrià, que sí está adaptada para ir, posteriormente, por Pons d’Icart, calle que tiene dos aceras muy estrechas, lo que obliga a las personas con sillas de ruedas a circular por la carretera, tal como explica un usuario, Carles Balañà. Señala, además, que la propia acera de entrada a la pasarela no está rebajada.

Se ampliará la acera un metro
Estos obstáculos dejarán de existir cuando finalmente se ejecute el proyecto para ampliar la acera de Pons d’Icart. Desde el Ayuntamiento de Tarragona, explican que la previsión es que a finales del mes de marzo se publique el anuncio de licitación de las obras para que se presenten las empresas interesadas y después se procederá a la adjudicación. 

El proyecto, que tiene un coste de 168.096 euros, implicará la ampliación de la acera de Pons d’Icart más cercana a los edificios entre las calles Adrià y la Baixada del Toro. La acera actualmente mide 1,40 metros de ancho aproximadamente y con la ampliación alcanzará los 2,40 metros. 

El proyecto incluye, además, recrecer el asfalto de la calzada al de la calle, que tiene un largo de 170 metros con la idea de construir «una plataforma única dando más amplitud y comodidad a los viandantes y la mejora de los servicios existentes: agua, alcantarillado, electricidad, gas, etc». 

La nueva pavimentación de la acera será de las mismas baldosas que las de la renovada calle Adrià, con lo que se espera conseguir una continuidad visual y de materiales en el recorrido. 

En el cruce entre las calles Pons d’Icart y el zig-zag con la Baixada del Toro se realizará un paso adaptado con un nuevo pavimento a base de resinas que se colocará sobre el actual. Esto permitirá  continuidad visual pero, a la vez, mantendrá las características de resistencia y flexibilidad que requiere el paso de los vehículos que circulan por la Baixada del Toro. 

Balañà recuerda que la movilidad en silla de ruedas entre el centro y la parte baja de la ciudad es actualmente muy complicada porque en el otro punto de comunicación posible, la Plaça dels Carros, los ascensores nunca funcionan, lo que obliga a ir hasta el puente de El Serrallo.
También señala que el otro empalme de la pasarela, el que comunica con la estación de Renfe, tampoco está adaptado porque hay unos escalones. 

Por su parte Lluís Roig, responsable de la Fundación COAATT (Col·legi d’Aparelladors, Arquitectes Tècnic i Enginyers d’Edifiació de Tarragona) y también usuario de una silla de ruedas, recuerda que en la ciudad todavía esta pendiente contar con un plan de accesibilidad que permitiría planificar todas la accesibilidad en su conjunto en lugar de hacer, como hasta ahora, actuaciones parciales.
 

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