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Un bloque de Tarragona lleva 11 días sin agua por impagos de la administradora

En el edificio de la Part Alta tampoco tienen luz en la escalera desde hace cinco años

Norián Muñoz

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Elizabeth Alas en la escalera del piso con las garrafas con las que tiene que ir a buscar agua a la fuente.  FOTO: Lluís Milián

Elizabeth Alas en la escalera del piso con las garrafas con las que tiene que ir a buscar agua a la fuente. FOTO: Lluís Milián

«No es justo pagar y estar en esta situación. Algún día me ducho en casa de alguna amiga, pero del resto tengo que ir a por agua  a la fuente y calentarla. Tengo una minusvalía y un problema de la piel que requiere mucha higiene y esta situación me tiene desesperada. Me estoy medicando».

Así describe su situación Elisabeth Alas, vecina de un edificio de la calle Ferreres de la Part Alta. Lleva ya 11 días sin agua, pero no es la primera vez que se encuentra con el mismo problema, Ya en 2015 aparecía en el Diari de Tarragona porque tenía 20 días sin el suministro.

El depósito vacío de agua.

Explica Alas que en el edificio de cuatro pisos sólo quedan dos inmuebles habitados, el suyo y otro. Todo el edificio se abastece de un único depósito común que esta en la azotea, así que si se corta la entrada de agua desde la calle se quedan todos sin el servicio. 

El problema, asegura, es que la administradora de los otros inquilinos no efectúa los pagos  a pesar de que los vecinos sí pagan sus recibos. Cuenta esta vecina que ya no sabe a quién recurrir.

Apunta que la administradora con la que ella tiene alquilado el piso le asegura que el problema es de la finca de los otros inquilinos.

En esta otra finca, asegura, a pesar de múltiples llamadas, tampoco le hacen caso. «Llevan años pasándose la pelota unos a otros», explica.

Años a oscuras

Además de los cortes de agua, el edificio, antiguo, lleva sin luz en la escalera desde hace más de cinco años cuando Alas vino a vivir con  la promesa de que el problema se solucionaría en breve.

«Tengo miedo de caerme por las escaleras». asegura, a la par que explica que por la falta de electricidad tampoco funciona el timbre de la puerta.

Sólo quedan dos pisos habitados de cuatro y el la escalera está apuntalada 

El Diari se ha pueto en el día de hoy (lunes) en contacto con la administradora de Barcelona con la que Alas tiene el contrato de alquiler. Después de numerosas llamadas y una espera de más de 15 minutos la única respuesta ha sido que no tenían constancia del problema del agua y que el de la electricidad se está «tramitando».

En lo que se refiere a las fincas que gestionan el otro piso, los supuestamente responsables de los impagos, ha sido imposible hablar con ningún encargado.

Además de los problemas con el agua y la electricidad, el estado general del edificio, a simple vista, también clama por una reforma urgente. La escalera está apuntalada con una viga, los escalones son irregulares, hay baldosas rotas y la pintura de las paredes está descascarada. Además hay acumulación de muebles y otros materiales.

Ahora Alas buscará la ayuda de un abogado de oficio para que la asesore: «Porque yo con mi pensión no puedo permitirme cambiarme a otro sitio».

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