«Un embarazo prepara para la vida, no la muerte»

Compañía en el duelo perinatal. Mémora y el Hospital Joan XXIII han puesto en marcha un espacio de acompañamiento para las familias que han perdido un bebé

NORIÁN MUÑOZ

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Las doctoras De la Flor y Castellarnau con una de las cajas en las que las familias ponen sus recuerdos. FOTO: cedida

Las doctoras De la Flor y Castellarnau con una de las cajas en las que las familias ponen sus recuerdos. FOTO: cedida

Ahora que se acerca Tots Sants y se recuerda a los seres queridos que ya no están, muchas familias vuelven a sufrir por un duelo del que no siempre se habla: la pérdida de un hijo durante el embarazo o en el primer mes de vida. Sílvia López-Urrutia, psicóloga perinatal, lo sabe bien; pese a que se ha avanzado, este tipo de duelo todavía es algo que la sociedad «desautoriza» y no comprende.

Octubre es el mes de concienciación y sensibilización ante la muerte perinatal y, justamente, con el objetivo de acompañar a las familias que están pasando por esta situación, este mes se ha puesto en marcha en Tarragona el «Espai de Paraula», una iniciativa de la Fundació Mémora y el Hospital Universitari Joan XXIII. El programa, además dará apoyo a los profesionales de la salud involucrados en el proceso. En esta primera etapa se ha ofrecido el servicio, que es gratuito, a las familias que han perdido un hijo en estas condiciones en los últimos 24 meses.

Al comenzar el proceso los padres pasan por una entrevista con las psicóloga y, posteriormente, se les invita a participar en los grupos de padres. «Esto les permite compartir la experiencia que han vivido y validar sus emociones», comenta la psicóloga.

López Urrutia apunta que para muchos es el primer duelo importante de sus vidas y cuesta mucho de aceptar porque rompe proyectos e ilusiones. «Un embarazo te prepara la vida, no para la muerte», dice. Además, la falta de reconocimiento de la sociedad hace que se sientan más solos.

Lo que se busca, al final, es que las familias puedan asumir que cada hijo es único, y tiene un lugar en la familia. «Saber que cada persona es irremplazable».

Un espacio en el hospital

Las doctoras Míriam de la Flor, jefa del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitari Joan XXIII, y Ester Castellarnau, jefa del servicio de pediatría del mismo hospital, reconocen que la preparación de los profesionales para manejar las emociones en este tipo de situaciones es todavía escasa. Si bien es cierto que en su caso pueden apuntarse a cursos sobre comunicación de malas noticias que les ofrece el Institut Català de la Salut, lo cierto es que se trata de formaciones voluntarias a las que suelen ir los profesionales que ya están sensibilizados con el tema.

Justo por ello la nueva iniciativa prevé sesiones para los profesionales. Experiencias similares ya se han llevado a cabo con buenos resultados en otros hospitales como en Vall d’Hebron, donde se puso en marcha en 2014 y el Josep Trueta de Girona en 2017.

Pequeños detalles

No obstante, más allá de esta iniciativa, los profesionales de ginecología y pediatría ya han ido ideando algunas acciones para acompañar a las familias en esta situación; pequeños ritos para que puedan despedirse.

De la Flor explica que, por ejemplo, cuando un feto fallece en torno a la semana 20 (no viable) se intenta que el parto sea vaginal para favorecer la recuperación de la madre. Una vez que se produce el alumbramiento, a la madre se le ofrece, junto al padre u otra persona de confianza, poder coger en brazos al bebé, como en el método canguro, piel con piel, para despedirse. Se les instala en una habitación individual y se les da el tiempo que necesiten.

Posteriormente se les ofrece una cajita donde pueden colocar el cordón umbilical y otros detalles que tuvieran preparados para el bebé.

En el caso de los bebés ya nacidos, también se permite a los padres acompañar a sus hijos durante el proceso de la muerte y quedarse con ellos el tiempo que haga falta. También se les ofrece llamar a un representante de su religión (algunos realizan un bautizo). Además, se puede llamar al patriarca si se trata de una familia de etnia gitana.

Aquí también se ofrece una cajita donde se pueden colocar el chupete y otros recuerdos del niño. Si es pertinente, además, se realiza una autopsia. En este sentido Castellarnau cree que es importante ayudar a las familias a desmitificar lo que supone este procedimiento: «Que sepan que lo hacemos siempre con el máximo respeto», dice. Una autopsia, señala, puede ser muy importante para las familias que quieren tener más descendencia.

No obstante ambas médicas reconocen que cada familia es un mundo y la situación cambia cuando se trata de muertes esperables, lo que permite ir preparando a los padres, o de muertes súbitas, que dejan menos margen.

Nuevos embarazos

En el caso de las mujeres que perdieron a sus bebés durante el embarazo, de la Flor explica que los profesionales ya asumen que hay momentos críticos en los que necesitarán más atención, como la fecha cuando se perdió al bebé anterior. «Es muy difícil navegar con estas mujeres. Solemos hacer más visitas de las habituales, y no por temas médicos, sino para resolver dudas y dar apoyo cuando los fantasmas vuelven». En este punto creen que el nuevo ‘Espai de paraula’ va a ser de gran ayuda para que no vuelvan a sentirse solas.

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