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Un «error técnico del equipo», causa de los doce agujeros en Minerva

El Ayuntamiento denunciará a la compañía ante la Justicia, mientras se sigue investigando a nivel interno por qué no había ningún técnico que supervisara la actuación en la muralla

NÚRIA RIU

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Imagen del andamio que se instaló en la muralla. Foto: Fabián Acidres

Imagen del andamio que se instaló en la muralla. Foto: Fabián Acidres

A medida que siguen pasando las horas sigue la consternación por la instalación de un andamio en la Torre de Minerva, que acabó con doce agujeros en la muralla, uno de los cuales en el mismo escudo del relieve de la diosa Minerva. Hay muchos interrogantes por resolver. Sin embargo, la empresa que se hizo cargo de la actuación, Foreseny SL, lo atribuye a «un error técnico del equipo». Así lo pone de manifiesto un informe redactado por el jefe técnico de Patrimoni Històric del Ayuntamiento de Tarragona, Joan Menchón, al cual ha tenido acceso el Diari y que recoge la descripción de los hechos.

El documento asegura que los trabajos se adjudicaron a esta compañía «por razón de la propuesta económica» y teniendo en cuenta «la amplia experiencia en montar andamios en Patrimonio Historico donde hay que ser especialmente cuidadoso con los anclajes y estabilidad y evitar lo que ha sucedido en este caso: perforaciones en los muros».

La estructura tubular empezó a montarse el día 12 y, dos días más tarde, «en base a las disponibilidades de agenda» Menchón y la delegada diocesana de Patrimoni, Roser Martín, inspeccionaron los trabajos. Fue en este momento que comprobaron que la estructura no había sido apuntalada con un refuerzo externo que no afectara la torre, sino que los operarios habían practicado doce agujeros en la muralla, de unos 15 mm de diámetro, por 100 mm de profundidad, donde se instaló el correspondiente tac de plástico y los tornillos para collar el andamio.

A partir de ahí, se procedió a informar tanto a los Serveis Territorials de Cultura, como al concejal de Patrimoni, además de al gerente de la empresa. Aproximadamente a las 13.30 horas, Manuel Fernández se personó en la torre donde hacía esta primera valoración y se daban las instrucciones para montar un contraandamio y desatornillar las piezas. Tras una primera reunión, que tuvo lugar el viernes por la tarde, se hizo una primera valoración de los costes de reparación y se cuantificó en unos 1.500 euros la suma que deberá asumir la empresa. La actuación deberá hacerse bajo las directrices del Centre de Restauració de Béns Mobles y por parte de los restauradores de Béns Culturals. Irá a cargo de la compañía Récop, por encargo directo de Foreseny, que se hará cargo de los gastos. Asimismo, la empresa afirmó que el montaje y desmontaje de la estructura irá a su cargo y asumió en público «la negligencia practicada».

Ayer mismo, el portavoz del Govern, Manel Castaño, explicó en una entrevista en Tarragona Ràdio que el Ayuntamiento presentará una denuncia en los juzgados contra la compañía, ya que considera que es «inexplicable».

Los trabajos de restauración empezaron ayer mismo y en paralelo se sigue investigando a nivel interno del Ayuntamiento por qué no había ningún técnico supervisando la actuación.

Ayer, el director del Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC), Josep Maria Palet, mostraba su «perplejidad absoluta» y afirmaba que «hay que depurar responsabilidades» y saber qué ha pasado. «Es inexcusable que no hubiera ningún arqueólogo experto controlando los trabajos». Palet apuntaba directamente al jefe de Patrimoni Històric. «¿Por qué el señor Menchón no estaba vigilando las obras?», se preguntaba.

Palet considera que los agujeros «son un mal que se puede reparar». No obstante, defiende que lo que ha sucedido debe ser un «punto de inflexión» para que «todas las instituciones de Catalunya involucradas en el patrimonio cooperemos con el Ayuntamiento». Y es que, según denuncia, ya en el año 2013 se firmó un convenio marco de colaboración entre el Ayuntamiento, la URV y el ICAC que «no se ha desplegado nunca». De hecho, ambas instituciones aseguran que se enteraron de los trabajos en la Torre de Minerva por la prensa, a pesar de que el catedrático Joaquín Ruiz de Arbulo –que forma parte de ambos organismos– es uno de los principales investigadores de este espacio.

Por su parte, el presidente de ICOMOS, Jordi Tresserras, mostraba su «preocupación» por el patrimonio de Tarragona. «Acciones como esta nos constatan que no se aplican las medidas mínimas de conservación preventiva y esto es muy grave», decía.

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