Un proyecto de voluntariado busca a 40 jóvenes mentores en Tarragona

La idea es que los estudiantes universitarios o de Formación Profesional se conviertan en referentes de niños en riesgo de exclusión para que vean en ellos un ejemplo a seguir

NORIÁN MUÑOZ

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Una de las parejas participantes del año pasado en una de sus tardes de ocio. FOTO: CEDIDA

Una de las parejas participantes del año pasado en una de sus tardes de ocio. FOTO: CEDIDA

Para muchos niños es lo más parecido a tener un hermano mayor durante un rato a la semana. Se trata del proyecto Rossinyol, que organiza en Tarragona la entidad Quilòmetre Zero y que pone en contacto a jóvenes estudiantes universitarios o de Formación Profesional con niños y adolescentes de diferentes culturas y contextos sociales. La idea es establecer una relación de apoyo y aprendizaje en la que los niños puedan disfrutar de ratos de ocio de calidad, pero, sobre todo, que tengan un ejemplo en el que mirarse.

El curso que comienza será en el que se formen más parejas (40 con posibilidad de ampliarse) desde que se lanzara el proyecto en 2014. No obstante, también es el año en que será más complicado llegar a todos los posibles voluntarios puesto que, tal como explica Marina Claverías, directora de proyectos de la entidad, la pandemia ha obligado a suspender las reuniones con los estudiantes de diferentes grados de la URV y otros centros educativos para explicarles el proyecto.

Los mentores deben tener entre 18 y 35 años y acompañarán a niños de Tarragona, Reus, La Canonja y Vila-seca. En el caso de los estudiantes de la URV y de la UOC (tanto de grado como de máster) a partir de este año tendrán reconocidos tres créditos libres por participar en el programa.

Para convertirse en mentor no es necesario tener ninguna experiencia previa, puesto que la entidad ofrece una formación reconocida por la Generalitat. Tampoco hace falta que realicen un tipo de estudios en particular.

Las parejas se reúnen una tarde a la semana a realizar diferentes actividades de ocio, desde salidas a jugar al aire libre hasta idas al cine o visitas. La entidad se encarga de los gastos de desplazamiento de los participantes en caso de que sea necesario.

Durante el confinamiento las parejas del curso pasado consiguieron seguir en contacto, explica Claverías y, además de actividades lúdicas, los mentores ayudaron a los chicos con sus trabajos escolares y a mantenerse motivados pese a las circunstancias. Con las parejas que se constituirán nuevas este año, la idea es que estén preparadas para seguir con la relación de manera virtual si fuera necesario.

Los interesados en el proyecto pueden obtener más información en: quilometrezero.cat/rossinyol

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