Un recluso asesta 20 puñaladas a un funcionario en la cárcel de Tarragona

Los hechos ocurrieron el domingo por la tarde. El interno intentó llamar la atención quemando el colchón de us celda y al entrar a reducirle y sacarlo ante el riesgo d eintoxicación intentó clavar un pincho en el cuello y espalda del funcionario

Jordi Cabré

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FOTO: Pere Ferré

FOTO: Pere Ferré

El funcionario de la cárcel de Mas d'Enric, en el Catllar, no se percató del peligro que corría hasta que más tarde, y en frío, comprendió de que podría haber terminado en un hospital o incluso fallecido. 

En el DERT, el módulo de deldas de aislamiento que tiene el centro penitenciario de Mas d'Enric, hay un preso que requiere de una medicación continuada por sus problemas de salud mental. El domingo, con permiso del médico de la cárcel, estaba en su celda de aislamiento tras haber agredido tiempo atrás a dos funcionarios. 

El interno, fumador, llevaba tiempo pidiendo tabaco y tras cansarse de gritar se le ocurrió llamar la atención de la forma más radical posible: prendiendo el colchón de su celda. El colchón es ignífugo, por lo que no puede prender. Pero si que una fuente de calor como es un mechero provoca una alteración del material y una expansión de humo negro y tóxico.

La temeridad del recluso en prender fuego al colchón activo los mecanismos de seguridad del módulo, que activaron una manguera para sofocar los puntos de calor y entraron para reducid y sacar al interno antes de que el humo lo noquease dentro de la celda.

Tras mojar la celda, los tres funcionarios entraron en ella. La formación para garantizar la seguridad es que el primero utiliza un escudo para bloquear al preso y los otros dos funcionarios inmovilizan brazos y piernas sin que el recluso, apretado por el escudo pueda atacarles.

El domingo, la operación se complicó. El interno se puso detrás de la puerta, de forma que al abrir se protegía por ella. cuando entraron los funcionarios éste se abalanzó por el lateral contra el que llevaba el escudo, que con el agua que se había acumulado en el suelo de la celda, resbaló y dejó sin protección a sus dos compañeros.

Así, el recluso se abalanzó sobre uno de los tros funcionarios con un pincho en las manos. Se trata de un boligrafo que en uno de sus extremos había quemado para endurecerlo y que llevaba una parte metálica que provocaría lesiones si entraba en contacto con la piel.

Según fuentes conocedoras del caso y denunciado por el sindicato UGT Presons, el interno llegó a golpear ocn el pincho e intentar clavárselo entre el cuello y la espalda hasta en veinte ocasiones. La suerte de la capa, una lámina de plástico que nace en el casco y que protege cuello, permitió proteger al funcionario de las puñaladas del interno, que había provocado aquel incidente porque no tenía tabaco.

El interno fue inmovilizado tras unos minutos de tensión y forcejeo y llevado a una celda con una camilla y correas. Allí se le administró la medicación que debería tomar regularmente para controlar su ira. Por la noche, tras recuperar el estado anímico, el reo se lo devolvió a una de las celdas de aislamiento. 

El funcionario agredido no sufrió ningúna puñalada certera, por lo que solo estaba magullado al igual que sus compañeros por la acción de inmovilización. El incidente ha provocado la indignación de uno de los sindicatos UGT Presons que espera conocer las medidas del Centro Penitenciario tras este último intento fallido de agresión.

Cabe tener en cuenta que tras inmovilizar al interno, se descubrió que en un bolsilló llevaba un paquete de tabaco por abrir, lo que ha activado toda clase d eespeculaciones de si actuó por la falta de medicación o por otros motivos.

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