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Una excavación para conocer cómo era el porticado del Temple d’August

Se está llevando a cabo en el patio del Museu Bíblic y debe permitir conocer cómo era el porticado de la plaza que rodeaba el edificio
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El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, visitó las excavaciones en el Museu Bíblic.  Foto: lluís milián

El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, visitó las excavaciones en el Museu Bíblic. Foto: lluís milián

El Temple d’August aún ofrece muchos interrogantes. Por ello se ha iniciado una nueva campaña de excavaciones que en esta ocasión se sitúa en el patio de la Casa dels Concilis de Tarragona. En este espacio de la calle De les Coques, sede del Museu Bíblic, se encuentra parte del porticado que limitaba la gran plaza de culto romana del siglo I dC,  que ocupaba aproximadamente dos hectáreas de superficie, y en el centro del cual se hallaba el templo. 

La excavación arqueológica debe permitir «ayudarnos a entender los elementos urbanísticos en torno del Temple d’August, de forma que podamos entender la evolución de la ciudad», según explicó desde el Institut Català d’Arqueologia de Catalunya (ICAC) Josep Maria Macias. Por ello, en uno de los extremos del patio ya se ha abierto una zanja que se sitúa «debajo de la cubierta del porticado que rodeaba el templo», concretó la arqueóloga Imma Teixell. 

Teixell considera que la excavación representa una oportunidad «única» para conocer los fundamentos y la cobertura de la construcción. También se esperan encontrar evidencias de la transformación visigótica de este espacio y de los vestigios del urbanismo medieval que se encuentran en esta zona de la Part Alta. 

Una maqueta muestra, sobre un plano de la catedral, dónde se ubicaba el templo y la gran plaza porticada. Foto: dt

Los trabajos se iniciaban la semana pasada y se prolongarán como mínimo un mes, un espacio que prevé que se dilatará en función de la profundidad a la que tenga que bajarse. Y es que Teixell ya apuntaba que «tiene pinta de que la potencia estratigráfica es muy elevada».

La joya de la calle Granada

Las excavaciones forman parte de los trabajos arqueológicos que en los años ochenta se llevaron a cabo en la sede del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya en Tarragona y, posteriormente, una década más tarde continuaron en el edificio del Consell Comarcal. En el año 2014, el Capítol Catedralici firmó un convenio hasta 2017 con la Generalitat y el ICAC para seguir conociendo esta acrópolis en el periodo desde la época tardo-romada a medieval. Aunque en este puzzle aún falta por encajar una nueva pieza, que es la calle Granada, que, en palabras de Josep Maria Macias, representa «una de las grandes incógnitas arqueológicas de la ciudad».

Cuando acaben los trabajos, que están llevando a cabo los alumnos del máster de Arqueologia Clàssica de la URV, se decidirá cómo se integran los restos en un jardín bíblico. El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, explicó que la idea del proyecto es que «espacios muertos hasta el moment, tengan vida y los pongamos en manos de las personas». En este sentido, destacó que el jardín bíblico debe ser: «Un espacio de descanso y reposo, que invite a pensar y a leer la Biblia».

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