Tarragona Sociedad

Una noche cualquiera en TGN: 77 personas viven en la calle

El recuento de personas ‘sintecho’ corrobora que el fenómeno va en aumento. La Part Baixa es la zona de Tarragona donde se localizó a más ciudadanos. La mayoría son hombres

NORIÁN MUÑOZ

Whatsapp
Los voluntarios ubican a dos personas en un colchón en la calle Unió. PERE FERRÉ

Los voluntarios ubican a dos personas en un colchón en la calle Unió. PERE FERRÉ

La noche de este martes, al menos durante unas pocas horas, las cosas fueron al revés de lo habitual y las personas ‘sintecho’ salieron momentáneamente de la invisibilidad. Fue durante el tercer recuento de personas sin hogar organizado por el Institut Municipal de Seveis Socials y las entidades que atienden a este colectivo (organizadas en la Xarxa d’Atenció a Persones Sense Llar de Tarragona) y en el que participaron 127 voluntarios.

En la foto fija de lo que sucede una noche cualquiera en la ciudad aparecieron 58 personas durmiendo en la calle, a las que hubo que sumar las 19 que se encontraban acogidas en el albergue de la Fundació Bonanit. En total se localizó a 77 personas: 63 hombres, cinco mujeres y 9 sin identificar (se trataba de un recuento a simple vista, sin interactuar con las personas). La cifra representa un aumento respecto a ediciones anteriores. En el recuento previo, el de 2019, se había ubicado a 70 personas y en 2017, a 51.

Por zonas, donde se encontró a más personas durmiendo en la calle fue en la Part Baixa, donde se localizó a 25. Le sigue, en número, la zona que comprende la Part Alta y todo el Eixample, donde se ubicó a 16. En Ponent se encontró a dos personas; en Sant Pere i Sant Pau, a cinco; en Llevant y las playas, a siete, y en Sant Ramón y Sant Salvador y polígonos industriales, a tres.

Mirar para otro lado

Para ‘peinar’ la ciudad los voluntarios habían recibido una formación previa y contaban con un mapa detallado y una planilla donde anotar las observaciones.

A diferencia de las ediciones anteriores, esta vez los voluntarios salieron desde distintos centros cívicos de la ciudad. La coordinación en cada punto era compartida entre los técnicos municipales y los miembros de las entidades de la Xarxa.

Entre los voluntarios había perfiles diversos; abundaban alumnos de ciclos superiores y de grados universitarios del ámbito social, pero también personas a título particular sensibilizadas con el tema. Los había, además, que repetían de recuentos anteriores. En la Part Alta, desde donde seguimos el recuento, la inmensa mayoría eran mujeres.

Mar y Gisella, alumnas de Integración Social del Institut Vidal i Barraquer, decían que, hasta comenzar sus estudios, y como suele suceder en el conjunto de la sociedad, apenas se habían detenido a pensar en las personas sin hogar. «Es de esos temas que miras para otro lado», reconocían.

Hasta el último rincón

Después de las últimas instrucciones acompañamos a una de las parejas que tiene asignada una zona de la Part Alta. Los dos voluntarios, Albert y Sonia, son técnicos de Serveis Socials del Ayuntamiento de Reus que, además de colaborar, tienen la motivación de ver cómo funciona el proceso.

Van a paso ligero, pero sin perder detalle. Buscan en cualquier portal, cualquier recoveco donde podría guarecerse una persona, aunque en la zona que visitamos, de calles estrechas, apenas hay sitios así.

En todo el recorrido, que van marcando al detalle en un mapa, solo encontramos a una persona durmiendo en la calle. Es un hombre joven, sentado en un banco de la plaza de l’Antic Escorxador, encogido sobre sí mismo con lo que parece una bolsa con comida a un lado. Pasamos una media hora más tarde, al final del recorrido, y sigue en idéntica posición. El sitio está completamente desangelado y, aunque la temperatura no es muy fría (16 grados), es un espacio completamente abierto.

Los voluntarios que acompañamos son de los primeros en acabar el recorrido. Lo consiguen en torno a las doce de la noche, pero el proceso en la ciudad acabó a las 2,50 de la madrugada. La concejal de Seguridad Ciudadana, Cristina Guzmán, destacaba que el recuento transcurrió «sin incidencias».

En busca de una radiografía

El objetivo de la acción del martes era exclusivamente hacer el recuento, la misma noche, en toda la ciudad, pero ahora esta información se completará con una encuesta más detallada que se aplicará a unas sesenta personas entre quienes acuden al Punt d’Atenció als Sense Sostre (PASS) y a otros recursos de entidades de la ciudad. Este proceso se hará en los próximos quince días.

La intención, explicaba Inés Solé, concejal de Serveis Socials, quien también participó en el recuento, es intentar hacer una radiografía de la situación de la ciudad. Reconocía que «el incremento de las personas localizadas en la calle esta pasada noche solo nos confirma lo que ya sabíamos, y es que el sinhogarismo hoy es una pata importante de la emergencia social que vivimos».

Explicaba Solé que entre quienes han pasado a engrosar las filas de personas que viven en la calle se encuentran menores migrantes que llegaron solos y que ya han cumplido la mayoría de edad. Se trata de casos, señala, que merecen especial atención.

Reconocía Solé que la ciudad no cuenta con servicios suficientes para atender a las personas sin hogar. «No tenemos un albergue», recordaba. En este sentido, aprovechaba para reclamar a la Generalitat de Catalunya que transfiera recursos suficientes a las administraciones locales. «Es absolutamente necesario que la Generalitat haga este esfuerzo y aborde los derechos sociales sin dejar atrás a nadie», apuntaba.

También aprovechaba para dar las gracias a todos los departamentos municipales que se coordinaron y trabajaron para hacer posible el recuento, como la Guàrdia Urbana, Protección Civil, EMT y Centros Cívicos, además de la colaboración de Creu Roja.

Al terminar el recuento, una vez entregados los formularios, una voluntaria resumía en un comentario la expectativa de muchos de los participantes: «Ya está, un diagnóstico más, esperemos que sirva para algo».

Temas

Comentarios

Lea También