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Una tarragona más verde

En los últimos diez años se ha doblado la superficie ajardinada en la ciudad. Este año se invertirán 125.000 euros adicionales. Quiere apostarse por la Rambla.

Núria Riu

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Los claveles de moro amarillos que embellecen la Plaça de la Unesco. Foto: Pere Ferré

Los claveles de moro amarillos que embellecen la Plaça de la Unesco. Foto: Pere Ferré

Los trabajadores de la Brigada Municipal han acabado estos días de plantar las flores ornamentales que embellecen las plazas, jardineras y resto de espacios públicos de la ciudad. Trescientos claveles de moro de color amarillo forman el escudo de la Unesco en la plaza que lleva el nombre de este organismo internacional –junto a la Capçalera del Circ–, otros 400 ejemplares de esta misma variedad en la rotonda de las 4 columnas, mientras que en la Mitja Lluna se ha apostado por una especie de margaritas (las dimorphotecas) de las que se han plantado un centenar de ejemplares.

La variedad de colores de las flores primaverales hace que las zonas ajardinadas luzcan más en estos meses, aunque a lo largo del año pueden hacerse hasta tres o cuatro cambios. «Dependerá del lugar, del tipo de planta y de si estamos hablando de un sitio en la sombra o no», explica Marc Antillach, director de la Brigada. 

Hay algunos espacios en los que se pone especial atención. Es el caso de los jardines junto al Circ, la zona verde que queda debajo del Balcó del Mediterrani, la Plaça Imperial Tarraco o la Font del Centenari. Son puntos con una gran afluencia de gente y que aparecen en casi todas las fotografías que se llevarán los visitantes de la ciudad. 

José Luis Martín, Marc Antillach y Joan Adserias. 
Foto: Pere Ferré

El concejal de Espais Públics, José Luis Martín, explica que el mantenimiento de las zonas verdes «se ha convertido en una prioridad». Los parterres y jardines de la vía pública siempre lucen variedades de temporada, que se reponen periódicamente.

Más zonas verdes
En los últimos diez años Tarragona ha incrementado la superficie dedicada a zonas verdes. El Parc del Francolí, el Parc de les Granotes (que se transformó de plaza de arena a jardín mediterráneo), la Plaça de Cuba de Sant Pere i Sant Pau, la Rambla de Campclar y el Anillo Mediterráneo son algunos de los nuevos espacios en los que la vegetación ha ganado terreno. A lo largo de esta última década la ciudad prácticamente ha doblado esta superficie y se prevé que cuando el POUM esté completamente desplegado, con las nuevas urbanizaciones construidas, Tarragona sumará 2.554.536,44 metros cuadrados de superficie verde.

Se invertirán 90.000 euros para la mejora del Parc de la Ciutat y el Camp de Mart

El mantenimiento de los parques y jardines supone una inversión de 2,6 millones de euros anuales por parte de la administración local. De hecho, está a punto de adjudicarse el nuevo contrato para seleccionar a la empresa que, entre otras actuaciones, se hará cargo de la poda, de sembrar las alfombras de césped y de replantar los árboles y jardines de la vía pública. Esta suma no incluye las intervenciones especiales en los parques, como la mejora que se está ejecutando en el Parc de la Ciutat, donde se ha destinado una partida adicional de 50.000 euros. Se están mejorando los accesos, que estarán preparados para las personas con movilidad reducida, además de sustituirse una parte del mobiliario y del traslado del pipicán. Un proyecto similar al que va a hacerse también en el Camp de Mart, en el que se invertirán otros 40.000 euros. El primer teniente de alcalde avanza que el proyecto «ya se ha adjudicado».

Se ha resembrado el césped del Parc de les Granotes. 
Foto: Pere Ferré

Antillach pasea por Tarragona y, junto con Joan Adserias (jefe técnico de Espais Verds), van nombrando algunas de las variedades de flores y árboles que han plantado en los últimos tiempos. Mil hiedras en la calle Riu Segre, 250 salvias en las rotondas de la antigua N-340 en dirección València y 1.500 geranios rojos en la Plaça de la Constitució en la que además hay otros 300 ejemplares de begonias blancas.

Una partida adicional
El concejal de Espais Públics explica que, de los siete millones de euros de presupuesto adicional que dispondrá el Ayuntamiento, unos 125.000 euros irán a jardines. «La idea es reforzar la Rambla Nova, donde ahora debemos ver si ponemos algún tipo de jardineras o qué podemos hacer», describe José Luis Martín. Además está previsto que Monnars también reciba una parte de esta inversión, con actuaciones que se irán concretando en las próximas semanas.

Las flores son la parte más vistosa y la que da más trabajo, cuando tienen que replantarse, aunque los árboles deben seleccionarse muy bien para evitar futuros problemas, como es el caso de exceso de hojas o flores que generan alergias. «El árbol ideal no existe», señala Antillach.

Se han ido sustituyendo las moreras por variedades nuevas que no manchan y se evitan los olmos porque las raíces revientan los aceras. Tan solo en la plaza de la Imperial Tarraco hay hasta quince variedades diferentes de árboles.

Arena roja para mejorar el acceso al Parc de la Ciutat.
Foto: Pere Ferré

El nuevo contrato de mantenimiento incluirá la reposición anual de 350 ejemplares de árbol al año. Principalmente son unidades que se han muerto, víctimas del vandalismo o que sufren alguna patología que puede ocasionar algún incidente y se retiran de forma preventiva. Toda esta información quiere recogerse en una base de datos que, de forma cartografiada, contendrá información detallada sobre las zonas ajardinadas de la ciudad. El objetivo es que pueda conocerse la antigüedad de cada uno de los árboles, si ha tenido que hacerse algún tratamiento, las podas, cuándo se plantó cada variedad y un largo etcétera de datos complementarios que deberán irse actualizando.

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