Una variable «tarde y mal»

ERC, ECP y PSC pactan la parte no fija del sueldo de 2020 del gerente del IMSS: 15.000 €. La oposición critica que se haga en el último trimestre del año, con el trabajo «ya hecho»

Octavi Saumell

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El alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, en una imagen con la presidenta de Serveis Socials, Carla Aguilar-Cunill. FOTO: Alba Mariné

El alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, en una imagen con la presidenta de Serveis Socials, Carla Aguilar-Cunill. FOTO: Alba Mariné

El gobierno municipal (ERC-Comuns) aprobó el pasado martes, con el único apoyo del PSC, la parte variable del sueldo del gerente del Institut Municipal de Serveis Socials (IMSST), que asciende a 15.000 euros y que se suman a los 49.500 fijos, más otros 13.000 por el complemento del puesto de trabajo. En total, 77.000 euros. La decisión –que contó con la abstención de Junts, Ciutadans y PP, y el rechazo de la CUP– generó controversia, ya que según las formaciones de la oposición este complemento del salario se aprueba «tarde» y «mal». 

En un informe de Secretaria que acompaña la propuesta se recuerda que las retribuciones variables van «en función de los objetivos logrados», y que estos «deben ser propuestos por la presidencia y aprobados por el Consell Rector, como máximo, en la última sesión del ejercicio anterior al que deben ser cumplidos». 

Esto significa que, sobre el papel, Serveis Socials debería haber definido hace ya muchos meses –a finales de 2019 o a principios de 2020– las condiciones por las cuales su máximo responsable  técnico debe cobrar a finales de este año la parte variable del sueldo, en función del grado de cumplimiento de dichos objetivos. Sin embargo, se da la circunstancia de que el ente municipal aprueba ahora –ya en pleno último trimestre del año– los objetivos a cumplir, que además la oposición denuncia que «son muy genéricos y poco evaluables».  

Cambio de planes por la Covid

La presidenta del IMSST, Carla Aguilar-Cunill, reconoce que la aprobación de los objetivos debería haber sido hace tiempo. «Ha sido un año excepcional, ya que desde marzo el coronavirus ha centrado toda nuestra actividad. A principios de año dejó de tener sentido dedicarnos a ello, ya que debíamos aplicarnos en las medidas sociales por el confinamiento», indica la también primera teniente de alcalde. 
Aguilar recalca que se ha optado por aprobar ahora este complemento variable «porque la situación ahora lo permite y podemos enfocar el final de año» y, asimismo, abre la puerta a negociar con las formaciones de la oposición «un cambio» en el modelo retributivo del alto cargo. 

«Difícil evaluación»

En el Consell Rector, el PSC fue el único partido que apoyó al gobierno municipal. «Estuvimos dudando si abstenernos, pero al final nos decidimos por tender la mano pese a que el texto es una chapuza», indica el concejal socialista Mario Soler, quien entiende que «la situación por la Covid-19 puede haber obligado a cambiar los objetivos que había a principios de año». 

Desde Ciutadans, Francisco Domínguez asegura «entender» que «pudiera haber habido algún pequeño retraso, pero la verdad es que la propuesta llega muy tarde». Asimismo, el político de la formación naranja lamenta que los objetivos que se han definido «son muy genéricos y difícil de evaluar». Además, lamenta que la decisión sobre si estos se han cumplido «solo dependa de la presidenta del IMSS –Carla Aguilar– en base a un informe del propio gerente». 

«La propuesta se ha hecho tarde y mal por parte del equipo de gobierno, que debería ser mucho más cuidadoso a la hora de debatir y votar acuerdos delicados como este. No obstante, hay que tener en cuenta que el complemento es obligatorio, aunque existe la posibilidad de reducir su cuantía», afirma Cristina Guzman, para justificar la abstención de su parte. Mucho más crítica se muestra Laia Estrada (CUP).

«Siempre hemos estado en contra de retribuir los cargos gerentes con complementos variables. En este caso, además, fijar los objetivos a las puertas del último trimestre es una chapuza», indica la edil, quien recalca que «en plena crisis socioeconómica, añadir a los 62.500 euros anuales una bonificación de 15.000 más para hacer unas tareas que son inherentes al propio IMSST es insultante y poco ético».

Finalmente, Elisa Vedrina (PP) denuncia que «los complementos salariales variables se suelen definir o aprobar en torno al inicio del año, y no cuando se lleva ya nueve meses trabajando», y lamenta que «son objetivos muy generales, lo que dificulta la evaluación». 

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