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Una vecina de Tarragona logra la incapacidad por una mala praxis médica

Cris Díaz, enfermera de 43 años, lleva más de tres años luchando en los tribunales para demostrar que la mutua la desatendió

Carla Pomerol

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Díaz apenas puede andar y solamente sale a la calle acompañada de su hijo y de sus perros. Dice que vive un infierno.  FOTO: LLUIS MILIÁN

Díaz apenas puede andar y solamente sale a la calle acompañada de su hijo y de sus perros. Dice que vive un infierno. FOTO: LLUIS MILIÁN

El Juzgado Social número 1 de Tarragona ha dado la razón a Cris Díaz, la técnica de enfermería, vecina de La Granja, quien denunció a la mutua después de sufrir una presunta negligencia médica. El magistrado le otorga la incapacidad permanente absoluta, fruto de las consecuencias físicas y psicológicas derivadas de una supuesta mala praxis. Ella lleva más de tres años luchando para que los tribunales reconozcan la negligencia por parte de la mutua MC Mutual. 

Díaz sufrió un accidente en octubre de 2014, mientras trabajaba de enfermera en el Hospital Joan XXIII. Desde entonces, ha sido sometida a tres operaciones y a un sinfín de despropósitos que «me han hundido la vida», explica Cris, –tal como la conocen los amigos–. El pasado 27 de septiembre llegó la primera sentencia favorable. El Juzgado dictó que Díaz deberá percibir una prestación por una incapacidad absoluta al considerar probado que no puede trabajar a causa de las secuelas físicas y psicológicas desde el accidente laboral. La prestación deberá ser del 100% de la base reguladora y no del 55%, tal como había establecido la Seguridad Social. «Yo ya no quiero nada. Me he rendido, porque me han quitado la vida», asegura Díaz, quien añade que «soy una inválida y ninguna sentencia lo va a cambiar». Tiene pocas fuerzas, y también cansada de no encontrar solución. Solamente tiene 43 años, «y parece que tenga 80. No puedo salir sola a la calle y por culpa de todo esto, tengo un serio trastorno psicológico». Según la sentencia, las secuelas no le permiten «la realización de ningún tipo de trabajo por ligero, sedentario o rutinario que sea». Además, Díaz necesita de un bastón para poder andar.

Pero no todo está dicho. Por el momento, tanto la mutua MC Mutual como el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), han recurrido la sentencia ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), órgano que tendrá la última palabra. «El 99% de las sentencias que llegan al TSJC son ratificadas. Sabemos que han recurrido para ganar tiempo. El magistrado fue muy claro en sus conclusiones», explica Núria París, abogada de Cris.

Hasta el momento, Díaz tenía concedida la incapacidad laboral total y, ahora, la permanente absoluta. La diferencia es que la total establece que no puede trabajar como enfermera, y la absoluta que no puede trabajar de nada. Además, la diferencia también se notará en la cuantía que recibirá al mes la afectada.

Aún así, para Cris nada cambiará. El día del juicio, hace escasas semanas, «lo pasé muy mal, viendo como médicos que jamás me habían visitado hablaban de mi situación», explica Cris, visiblemente indignada.

La justicia no es la única que da la razón a la paciente. Hace unos meses, el Institut Català de la Salut abrió un expediente sancionador contra la mutua por falta de atención a la técnica de enfermería, que acabó con una sanción grave de 3.006 euros a MC Mutual. Según explica la propia Cris, «al final, el propio Departament retiró la sanción. Una cosa muy rara». 

Por otro lado, la Seguridad Social también abrió una investigación contra la mutua después de que la paciente denunciara negligencia, ya que la mutua insistía en que debía ir a trabajar, sin tener en cuenta las lesiones provocadas. 

«Llegaremos hasta el final»

Finalmente, la abogada de la afectada, Núria París, ha explicado que se ha realizado una reclamación para pedir responsabilidades patrimoniales a la mutua MC Mutual, por una presunta mala praxis. «Estuve desatendida. Una cosa que podría haber sido una tontería, ha acabado con mi vida», explica Díaz, quien añade que «pediré responsabilidades hasta el último momento». La abogada asegura que si la reclamación no prospera –parece que va a ser el caso, ya que en breve se cumplen seis meses del plazo establecido para que la mutua conteste–, «interpondremos una demanda en el Juzgado de lo Contencioso». 

La historia: Tatuajes que relatan tres años de calvario

Todo empezó el 7 de octubre de 2014, cuando Cris Díaz, nacida en Lleida y vecina de La Granja, se lesionó la rodilla izquierda en un box de la UCI, mientras trataba a unos pacientes. Díaz es técnica de enfermería en el Hospital Joan XXIII, pero desde hace unos años solamente acude al centro como paciente. «La primera asistencia médica me la hicieron en el propio Joan XXIII. Me pusieron una venda y me recomendaron reposo absoluto. Me derivaron a la mutua», explica Cris Díaz. Allí empezó a torcerse todo. «Sacaron importancia a mi lesión, me sacaron la venda y a correr. Pensé que igual no era tan grave como me pensé en un primer momento», explica Cris. Pero no estaba equivocada. En diciembre volvió a acudir a la mutua porqué la otra pierna, –la derecha– se le había sobrecargado. Según Díaz, «me dijeron que el dolor era psicológico, que estaba deformada y que lo único que quería era estafar a la empresa». El Tribunal Médico le dio la razón a la paciente.

Después de tres complejas operaciones, Díaz tiene claro que nunca más podrá volvería a tener una vida normal. «Antes bailaba, iba a nadar, a comprar. Ahora soy totalmente dependiente de mi hijo de 24 años y no puedo salir sola a la calle. Me imagino que me espían, como han hecho hasta ahora los detectives de la mutua», explica Cris, quien añade que «actualmente no cuento con un especialista traumatólogo que me controle. Las presiones y coacciones a los profesionales son continuas». Díaz sabe que la única solución pasa por implantarle una protesis de rodilla, aunque reconoce que «se trata de una intervención muy compleja, podría morirme». Está desesperada. Los tatuajes que lleva en sus brazos muestran lo vivido en estos tres años de autentico calvario: frases de guerreras que luchan por su futuro, las iniciales del último doctor que la operó y un recuerdo a su hijo y a sus dos perros, que le acompañan siempre.

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