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Unidos para ofrecer productos de calidad a los yates y a la ciudad

El equipo se dedica a aprovisionar los barcos más lujosos que atracan en el Marina Port Tarraco y los jets privados

Carla Pomerol

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Clive Stephen Sharrocks, Emma Tatay y Manel Ribot, en el Marina Port Tarraco. Foto: lluis milián

Clive Stephen Sharrocks, Emma Tatay y Manel Ribot, en el Marina Port Tarraco. Foto: lluis milián

Aprovisionar yates de lujo y jets privados. A esto se dedican Manel Ribot, Emma Tatay y Clive Stephen Sharrocks, dos tarraconenses y un irlandés que abastecen de alimentos de alta calidad a los más ricos y al resto de la ciudad. Ribot es la quinta generación de charcuterías en Tarragona y siempre ha regentado tiendas en el Mercat Central o en el corazón de la Rambla Nova. Hace unos años, Ribot decidió cambiar el rumbo de su vida y arriesgar para triunfar. Y así lo hizo. «Cuando trabajaba en el mercado, me gustaba ofrecer a mis clientes productos de muy buena calidad de otros lugares del mundo. Pero solamente los vendía en Navidad», explica Manel Ribot, quien añade que «me quedaba con ganas de más».

Es por esto que decidió buscar a quien era el cliente potencial para este tipo de productos. Y lo encontró. Los tripulantes de los yates de lujo del Marina Port Tarraco le estaban esperando. Actualmente, Manel, Emma y Clive se dedican a abastecer a estos barcos lujosos de productos de calidad, como el mejor caviar, el mejor champagne o las mejores ostras. Además, Emma–que cerró su tienda de decoración de interiores ubicada en la calle Méndez Núñez–, también abastece los caprichos decorativos de los más poderosos. «Intentamos hacer feliz a las personas, independientemente de lo que cueste», explica Manel, quien relata que «si el propietarios de un yate o de un jet privado quiere el mejor champagne del mundo, iré a buscarlo donde convenga, hasta encontrar al propietario de las botellas o de lo que convenga».

Buscaron quién era el cliente potencial para estos productos de alta gama

Según Manel, «estas personas dan mucha importancia tanto a la calidad del producto como a tenerlo delante cuando lo desean». Y es que Manel relata algunas de sus vivencias. «Fui a París para buscar el mejor caviar y volví cargado el día siguiente», explica. Los emprendedores aseguran que la clave del éxito es tener una cartera amplia de proveedores y productores. «Que cuando nos piden algo, no tengamos que buscar. Que ya les conozcamos», explica Manel.

Para entender mejor su trabajo, Ribot explica que «un día, los 200 trabajadores de un yate de lujo me pidieron pasta de la mejor calidad para ellos. Entonces pensé, si la tripulación come la mejor pasta, qué debe comer el propietario del yate. El chef me confesó que él mismo, con la mejor harina, hacía artesanalmente la pasta para el propietario». 

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