Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Unos 250 camiones protestan por el desvío a la autopista y presionan al Govern para hablar

El sector del transporte protagonizó una marcha lenta reivindicativa que colapsó durante unas horas algunos de los principales accesos a la ciudad de Tarragona

Núria Riu

Whatsapp
FOTO: Alfredo González

FOTO: Alfredo González

Colas kilométricas y los principales ejes que comunican la ciudad de Tarragona prácticamente bloqueados. Fue el resultado de la protesta que ayer por la tarde protagonizó el sector del transporte, a raíz de la medida que desde el pasado día 2 de septiembre obliga a los camiones a circular por la autopista en lugar de la carretera nacional.

Unos 250 vehículos de gran tonelaje participaron en una marcha lenta en la que estos profesionales quisieron mostrar su «indignación» por esta decisión a la vez que quieren presionar al Govern de la Generalitat para acudir a una mesa de diálogo. «Para nosotros lo mínimo es que se sienten a hablar», decía Luis Pérez tras participar en la movilización.

Con pancartas colgadas en las lonas de los camiones con lemas como «Prou, AP-7 gratuïta ja!» o «Prou Morts», la marcha salía a las 17.00 horas del polígono Riu Clar, en dirección a la circunvalación de Tarragona. En la rotonda de acceso a la A-27 se formaban las primeras colas de turismos, mientras los vehículos de gran tonelaje avanzaban escoltados por los Mossos d’Esquadra. 

Los camiones no formaron una fila india, sino que iban avanzando en grupos, lo que multiplicó el impacto de la protesta que estaban protagonizando. Según el Servei Català de Trànsit, la AP-7 fue la principal vía afectada, con colas de hasta 12 kilómetros entre Torredembarra y Tarragona. También se vio afectada la A-7, que en el tramo de Tarragona a la N-340 registró siete kilómetros de cola.

El presidente de la Associació de Contenidors de la Província de Tarragona, Antoni Valldosera, calificaba de «éxito total» la manifestación. Valldosera hacía la valoración desde el puente que cruza la AP-7 a la altura del Mèdol con los tres carriles de la autopista en dirección Tarragona bloqueados. «Queremos la gratuidad de la autopista ya. Todos sabemos de sobra que es una vía que está cien veces amortizada», se lamentaba.

Criminalizar el sector

El sector aseguró que impulsó la movilización tras una campaña en la que se ha criminalizado al sector, culpándolo de la elevada siniestralidad de la N-340. «No somos el patito feo de los cuentos. Salimos todas las mañanas a la carretera para ganarnos la vida», afirmaba.

Los transportistas ya avanzaron ayer que seguirán con las protestas hasta que se busque una solución. «Esto de hoy tan solo es el inicio», apuntaba este representante. Así lo afirmaba también el presidente de la Agruació de Transports Discracionals de la Federació d’Empreses d’Auto-Transport de Tarragona (Feat), Joaquim Riudeubas. «Nuestro objetivo es perjudicar lo mínimo, pero debemos hacer ruido. Debemos poder hablar, dialogar y que se pongan las medidas que hagan falta», afirmaba.

El colectivo quiere presionar directamente al Govern de la Generalitat. Después de que el Ejecutivo Central dio luz verde a las bonificaciones, la administración catalana fue la que redactó el decreto que obliga a los transportistas a no circular ni por la N-340 ni por la N-240. 

FOTO: Alfredo González

La normativa les exige que no deben abandonar la autopista hasta llegar al punto de carga o descarga y que tan solo pueden pasar por la carretera nacional lo mínimo posible. Aseguran que esto hace que algunos trayectos supongan hasta veinte kilómetros adicionales para los transportistas. «Lo dieron todo por hecho y no han escuchado nuestra voz en ningún momento», decía Riudeubas. Un punto de vista similar expresaba Luis Pérez. «El principal problema es que han redactado un decreto a espaldas nuestras y la Generalitat nos ha dicho ‘esto es lo que hay’», decía.

Los responsables de la patronal del transporte se reunieron el pasado 1 de octubre con los representantes del Departament de Territori i Sostenibilitat y del Servei Català de Trànsit. En el encuentro pusieron de manifiesto algunos de los problemas que han detectado en estas primeras semanas desde que la medida entró en marcha. Sin embargo, acabaron la reunión sin una solución satisfactoria. Esto es lo que hizo que a la salida siguieran adelante con la manifestación que ya habían convocado y que finalmente se celebró ayer.

El sector del transporte ha denunciado que la obligatoriedad de circular por la autopista le supone unos costes adicionales que oscilan de los 300 a los 600 euros mensuales por vehículo. Así lo afirmaba ayer también el representante de una importante empresa del sector, que seguía la evolución de la marcha desde fuera. Éste afirmaba que supondrá una situación «insostenible» para muchos autónomos. «Ahora los gastos son un 50% más caros», manifestaba.

Esta situación la está viviendo en sus propias carnes Luis Pérez. Es el propietario de una pequeña empresa de doce vehículos de Constantí. Trabaja prestando sus servicios al sector industrial y se mueve principalmente en el ámbito de Catalunya, siendo Tortosa y Barcelona dos de sus puntos de destino habituales. Esto obliga a sus conductores a utilizar asiduamente la AP-7. «Los costes de autopista se nos han doblado en el último mes, pero llega un momento en el que el sobrecoste no es lo más importante, porque si hace falta lo negocias con el cliente. Lo que nos ha molestado es que nos han ninguneado», manifestaba.

Bonificaciones del 75%

El colectivo no ha querido poner el acento de su protesta en la cuestión económica, pese a esto la reivindicación está presente. En el decreto impulsado por el Gobierno se contemplan bonificaciones del 42,5% para los transportes de paso y hasta el 50% para los trayectos largos. Estos han visto que en otras comunidades autónomas esta cantidad llega al 75%.

Es el caso de La Rioja, donde el Estado también paga este 50% del coste del peaje, mientras el Gobierno autonómico asume el otro 25%. «La Generalitat no ha puesto ni un duro y lo que debería hacer es defender a sus activos y esto incluye a los trabajadores», decía el presidente de la Agrupació de Transports Discrecionals de Feat.

Agustí Montero también participó en la marcha de ayer. Defendía que era una protesta «justa» ante una situación «injusta». «Nos obligan a pagar por una cosa que nos imponen», se lamentaba. 

Para este lunes está convocada una junta general de la Feat en la que se valorará la movilización y se decidirá si se emprenden nuevas actuaciones. Ayer, los representantes del colectivo eran partidarios de continuar. «Si hace falta iremos a Madrid, aunque todos sabemos que la culpa es de la Generalitat», avanzaba Antoni Valldosera.

La de ayer era la tercera marcha lenta impulsada por la patronal Feat y en la que el sector del transporte mostraba su malestar por esta situación y exigía la gratuidad de la autopista, obligatoria para ellos. La primera fue de L’Hospitalet de l’Infant a Tortosa y de Tarragona a Vilafranca del Penedès para denunciar la siniestralidad de la N-340.

En ambas iban de la mano con los alcaldes del Pacte de Berà. Sin embargo, estos se desmarcaron cuando el Estado y la Generalitat pactó que los turismos recibirían una bonificación del 100% del peaje en aquellos casos en los que el viaje de ida y vuelta sea utilizando el mismo acceso de la autopista y que ambos trayectos se hagan en menos de 24 horas.  

Temas

Comentarios

Lea También