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VÍDEO: rescate de una bañista en la playa del Miracle

Poco antes de las tres de la madrugada, una persona alertó que un hombre había desaparecido en el agua. Había entrado en el agua hacía casi media hora y no había salido

Àngel Juanpere

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Un hombre de 67 años y  vecino de Tarragona falleció, la madrugada de ayer miércoles 31 de julio, ahogado en la Platja Llarga. A la misma hora, el personal de emergencia tuvo que rescatar –en este caso viva– a una mujer en la playa del Miracle.

Poco antes de las tres de la madrugada, una persona alertó al teléfono de emergencias 112 que un hombre había desaparecido en la Platja Llarga. Había entrado en el agua hacía casi media hora y no había salido. Mientras por tierra se desplazaban al lugar varias patrullas de la Guàrdia Urbana, Salvamento Marítimo movilizaba  la lancha de Salvamento Salvamar Fomalhaut así como el helicóptero Helimer, con base en el aeropuerto de Reus.

Cuando los agentes llegaron a la playa se encontraron con la pareja del hombre desaparecido y un amigo. La mujer comentó que su compañero había entrado al agua, pero que ellos declinaron hacerlo. 

Mientras la lancha de salvamento daba una batida por el mar, los agentes peinaron la zona de la arena –el helicóptero había sido desviado al Miracle–. Poco después de las cuatro de la madrugada, un vecino que reside en la zona de apartamentos de la Platja Llarga avisó a los agentes de que había visto un cadáver en la orilla de la playa. El personal sanitario de la ambulancia comprobó que la víctima no tenía signos vitales. 

Como los hechos habían ocurrido dentro del mar, se alertó a la Guardia Civil, que es quien tiene competencia en este ámbito. Dicho cuerpo policial entregó el atestado al Juzgado de Instrucción número 2, aunque el caso lo instruirá el número 1, que es el que estaba de guardia cuando ocurrieron los hechos. Se están investigando las causas.  

Mientras los servicios de emergencia eran movilizados para acudir a la Platja Llarga, se recibió un segundo aviso, en este caso sobre una mujer se encontraba en la zona de boyas de la playa del Miracle –a la altura de la pasarela– y no podía volver a la playa. Había oleaje y resaca.

Algunas de las patrullas de la Guàrdia Urbana se desviaron hacia el Miracle. «Cuando llegamos había un grupo de jóvenes. Nos dijeron que habían visto a una mujer que entraba en el agua, que cada vez la veían más lejos y que no salía», comentaba al Diari el sargento. «Como fuimos los primeros en llegar, les preguntamos si estaban seguros de haberla visto. Nos ratificaron que sí. Y vimos entre las olas lo que parecía una mujer, que ya había sobrepasado la zona de boyas –están situadas a 200 metros de la costa–».

Tres agentes se quitaron la ropa y el armamento –lo dejaron custodiado en la furgoneta policial– y se echaron al agua. «Nos fuimos hacia la boya. Los compañeros, desde la costa, nos hacían señales con la linterna porque nos desviábamos de donde estaba la mujer». Finalmente llegaron a la boya, «descansamos dos minutos y vinos a unos 30 metros a la mujer. Nos acercamos a ella y hacía comentarios incongruentes: ‘Soy una sirena; salvaros vosotros, que sois jóvenes; no me toquéis, etc’».

Los agentes intentaron convencerla de que los siguiera hasta la costa. «Cuando parecía que lo habíamos conseguido y comenzaba a nadar hacia la playa, cambió de opinión y volvió mar adentro. Le intentamos bloquear el paso».

Finalmente, llegó el helicóptero de Salvamento Marítimo. El rescatador se lanzó al agua para poder rescatar a la mujer, «ella no se dejaba poner el arnés. Entre el compañero y yo le sujetamos los brazos y la cintura hasta que finalmente el rescatador le pudo poner el arnés».
Finalmente, el helicóptero izo a la mujer y la llevó hasta la playa. Allí la esperaban los otros guardias y también el personal sanitario de una ambulancia: «La mujer se puso muy agresiva, tuvo que ser reducida y atada a la camilla». Fue trasladada al Hospital Joan XXIII.

Se da la circunstancia de que dicha mujer ya había sido identificada horas antes por una patrulla de la Guàrdia Urbana cuando caminaba por la carretera TP-2235, que une el barrio de Sant Salvador con Els Pallaresos. Fue llevada a su casa y posteriormente al Hospital Joan XXIII. Mientras estaba esperando ser atendida, se marchó.

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