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Y la cabra se echó... al pozo

Bomberos y agentes rurales participaron el Lunes de Pascua en el rescate de un ejemplar joven que se había precipitado al fondo de un foso en una masía abandonada de Mas d\'en Sordé
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Un agente rural, el domingo junto con las tres cabras de la historia. Foto: Agents Rurals del Tarragonès

Un agente rural, el domingo junto con las tres cabras de la historia. Foto: Agents Rurals del Tarragonès

Más de una hora tardaron los bomberos en rescatar una cabra que se había caído a un agujero en el interior de una masía abandonada situada cerca de la zona del Mèdol, en Tarragona. Finalmente, el mamífero fue devuelto a su pastor... por segunda vez, ya que el día anterior ya se había vivido la misma situación. Además, los agentes rurales instaron al dueño a regularizar la situación de este ejemplar y de otros dos –adultos– que se encontraban en los alrededores.

Una persona que caminaba por la zona de Mas d’en Sordé –una masía de principios del siglo pasado diseñada por Josep Maria Jujol y de gran valor arquitectónico– observó que una pequeña cabra había caído a un hoyo situado en el interior de dicho habitáculo, que se encuentra en estado total de abandono. Una patrulla de los agentes rurales acudió al lugar. Vio a dos ejemplares adultos por la zona y al chivo en el fondo de un agujero. Ya conocían a esta familia de cabras porque el día anterior ya habían sido rescatados y devueltos a su propietario, un pastor de la zona.

En esta ocasión, sin embargo, los agentes rurales no llevaban el equipo adecuado, por lo que optaron por solicitar la presencia de los bomberos. Tres profesionales acudieron al lugar a las cuatro menos cuarto de la tarde. Comprobaron que en el interior de la masía había numerosos agujeros, por lo que entraron por unos pasadizos y tuvieron que poner una escalera para poder llegar al punto donde se encontraba la cabra. Con la ayuda de una cuerda y de un saco, pudieron rescatar al chivo sobre las cinco y cuarto, tras un laborioso rescate debido a la situación precaria de la mencionada masía.

Las tres cabras fueron recogidas por los agentes rurales en un remolque y devueltas a su propietario. Estos animales no están dados de alta dentro de la explotación ganadera, un trámite obligatorio para el pastor o el titular de la misma. Por ello, los agentes rurales le instaron a que en el plazo de una semana regularice la situación sobre la tenencia de dichos animales.

 

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