Ana Rodríguez: «Cuando tratas con un paciente trans ves que hay mucho sufrimiento»

La doctora realiza la primera cirugía de reasignación de género en la ciudad

| Actualizado a 09 abril 2022 09:38
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«En la sociedad todavía se ve como un capricho, como una tendencia o una moda, pero cuando tratas con pacientes trans ves que hay mucho sufrimiento detrás, mucha incomprensión, mucho rechazo», explica Ana Rodríguez Vega, especialista en cirugía plástica reparadora y estética.

Sus palabras vienen a cuento porque hace unas semanas hizo la que, explica, es la primera operación de reasignación de género que se hace en la ciudad. La hizo en febrero en la clínica Viamed Monegal, por lo privado, y la paciente se encuentra ahora «muy bien».

Rodríguez Vega, tarraconense, realiza esta operación en Barcelona desde 2017. Allí se formó en la clínica del doctor Ivan Mañero, y pensó en que sería oportuno poder hacerla en Tarragona, ya que muchos pacientes se desplazan a otras localidades. Se trata de una cirugía que también ofrece la sanidad pública, pero en la que hay una larga lista de espera.

La intervención que realizó la cirujana es una vaginoplastia feminizante, en la que se extrae el pene y se proporciona una vagina estética y funcional. Explica que hay principalmente dos técnicas: en la primera se invierte la piel del pene y el escroto para crear una vagina y en la segunda se crea gracias a un trozo de intestino.

La paciente de Tarragona fue intervenida con la primera técnica. La operación duró unas cuatro horas y la mujer estuvo ingresada durante seis días. «La paciente se fue caminando por su propio pie. Es una recuperación similar a la de una cirugía estética por otros motivos». Ya lleva una vida normal y poco a poco recuperará la parte erógena.

De momento Rodríguez Vega solo realiza la reasignación del género masculino al femenino y no al revés, porque «los resultados todavia no son tan buenos y generan muchas cirugías secundarias. La técnica todavía tiene que avanzar más».

Una vaginoplastia en el mercado tiene un coste de entre 10.000 y 25.000 euros en función de la técnica. El coste suele ser asumido íntegramente por el paciente, a exepción de pruebas preoperatorias u otros conceptos que podría cubrir alguna mutua.

Un largo camino recorrido

Comenta Rodríguez Vega que quienes llegan a su consulta han recorrido un largo camino «a mi en este caso me ha llegado una mujer con una apariencia completamente femenina que quería cambiar sus genitales».

Considera que como sociedad queda mucho por avanzar «hay que trabajar en la visibilidad de las personas trans, no podemos quedarnos en las anécdotas». Y reconoce que realizar estas operaciones le ha enseñado mucho desde le punto de vista humano. «Hay una transformación física pero también emocional emocional. Me llena cuando ves su cara de satisfacción y te dicen que les ha cambiado la vida, que tienen ganas de hacer cosas que antes no hacían», relata.

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