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    Carla Aguilar: «Debemos repensar las ciudades y la política para la salud mental»

    «He vencido al mostruo final. Si se apuesta por las personas, los partidos no deben consentir ciertas actitudes. La solución no es expulsar a nadie, sino gestionar y buscar dinámicas positivas»

    27 julio 2022 21:58 | Actualizado a 28 julio 2022 07:00
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    ¿Ya vuelve a respirar?

    No es todo tan inmediato y aún queda un poco para volver al equilibrio, pero sí, ya respiro mejor.

    Ha pasado una semana desde su dimisión. ¿Cómo se siente?

    Me he quitado un peso de encima, como era estar a merced de todo lo que estaba pasando, de cómo me encontraba, la manera de gestionarlo y cuándo podía volver pero ver que no podía.

    ¿Qué es lo que le ha pasado desde el pasado mes de marzo?

    Ha habido una situación interna complicada, que ya llevaba tiempo pasando y que con el tema de los presupuestos fue incrementándose. Cogí la baja tras un pleno de marzo, cuando al acabar tenía una sensación de mareo y de no poder concentrarme, no entendía nada y solo tenía ganas de llorar. Antes ya llevaba 15 días con taquicardias. Vi que era grave, pero no esperaba estar tanto tiempo así.

    ¿La debilidad física derivó en problemas de salud mental?

    Sí, primero el diagnóstico era la ansiedad, pero en un mes ya fue de depresión. Lo que iba intentando trampear ya no pude frenarlo.

    Y estuvo cuatro meses de baja

    Sí, he tenido muchos altos y bajos, con días de euforia y otros de depresión... Ha sido muy complicado gestionarlo porque no vale lo que uno conoce de su cuerpo. Por ejemplo, lo que a mi me relaja es estar sola, pero ahora estarlo me generaba mucha angustia. Igual que salir a la calle. El problema, además, fue que cada vez las bajadas eran más fuertes. Aquí es donde entró la parte médica, de forma paralela a la tramitación del expediente disciplinario.

    Al final acabó expulsada.

    Sí. Hasta junio se me dio un espacio, pero con la expulsión se reactivó todo y vi claro que no podía volver.

    ¿Cuándo decidió dejarlo?

    Al ver que las recaídas afectaban a mi entorno. Y pensé: no les puedo hacer esto. Al final es un trabajo que he cogido con mucha ilusión, que me ha encantado y en el que hemos hecho cosas muy chulas, pero que también tiene esta parte tan dura. Además, los médicos identificaron que el foco estaba muy claro: era laboral.

    ¿Habría acabado el mandato?

    Sí, aunque no fuera candidata en 2023. Ahora estoy en paz, aquí no tenía futuro. Tomo la decisión con alegría y pensando en mi para remontar y recuperarlo todo.

    ¿No se veía ya en el proyecto?

    No, porque ya no puedo hacer lo que quería: hacer propuestas, hablar con gente... Todo era muy complicado y no quería alargar la situación porque volver al trabajo era el «monstruo final».

    ¿Por qué?

    Pasé todo un proceso para hacer una vida más o menos normal, pero enfrentarme al foco de mi ansiedad era el «monstruo final». Al final lo he ganado porque he sido capaz de decir hasta aquí.

    ¿Qué le ha ayudado a ganarlo?

    La naturaleza ayuda. Cuando pensamos en impulsar el urbanismo accesible y feminista también deberíamos hacerlo con la salud mental. ¿Cómo? Con más zonas verdes para andar y hacer deporte.

    Elsa Artadi (Junts) y Mireia Boya (CUP) también lo dejaron por salud emocional.

    Sí. Está muy bien que entren mujeres en política, pero esta también debe adaptarse. Debemos crear organizaciones acogedoras para todo el mundo. Me dicen que esto es normal en política, pero nos equivocamos naturalizándolo.

    ¿Qué es lo que debe cambiarse?

    Una cosa es hacer una crítica política, pero cuando esta siempre es contra la misma persona con historias para que esta no tenga razón, esto ya no es una crítica política, es personal.

    Ha presentado una denuncia orgánica por acoso.

    Sí, el proceso está abierto. Espero que avance no solo por mi, sino para que no le pase a nadie más. No se puede llegar a estos límites.

    ¿Llegará hasta los tribunales?

    Agotaremos la vía interna y luego valoraremos la judicial.

    ¿Se ha sentido sola?

    A nivel personal no, siempre he estado acompañada, pero a nivel organizativo sí. Cogí la baja por necesidad, pero analizándolo con retrospectiva sí que veo que se han tenido pocos miramientos.

    ¿Ha sido porque es mujer?

    Ciertas actitudes no se habrían dado contra un hombre mayor, pero sí contra una mujer joven. No todos somos iguales, pero a los hombres se les socializa de forma que saben reaccionar mejor en situaciones de más confrontación.

    ¿Todo esto empezó antes de la negociación de las cuentas?

    Sí, desde antes de salir del gobierno municipal. Me ha costado mucho identificarlo, pese a que yo he analizado situaciones de acoso. Desde fuera lo habría visto antes.

    Los Comuns lo niegan todo.

    Normal, que cada uno haga lo que crea conveniente. Yo sé lo que he pasado, tengo una sensación de injusticia importante.

    ¿Todo esto es vieja política?

    Si se apuesta por las personas, las organizaciones no pueden consentir ciertas actitudes. La solución no es expulsar a nadie, sino gestionar y buscar dinámicas positivas.

    ¿Cambiaría algo de su actuación de los últimos meses?

    Necesitaba hacer todo lo que hice. Ahora veo que hay cosas que no se podían resolver hablando, pero necesitaba intentarlo.

    ¿La solución para el ‘caso presupuestos’ era una asamblea conjunta de Podem y Comuns?

    Lo propuse. De hecho, las dos asambleas se convocaron en paralelo a iniciativa mía para incluir a toda la coalición, como ya se había hecho antes. Las dos eran válidas, pero después se me pidió que solo tuviera en cuenta a una.

    Y votó ‘no’ por el 19-39

    Sí, pero me han expulsado por un posicionamiento que nunca llegó al pleno, solo a la comisión previa.

    ¿Con qué se queda de estos tres años en política?

    Con lo que hemos sacado adelante, como la gestión social de la pandemia –con el equipamiento para los sintecho–; celebrar por primera vez el día de la salud mental; ampliar las políticas feministas, de seguridad y trabajo de las personas LGTBIQ+; el bienestar animal con la playa para perros y las colonias para gatos; las ayudas para casales adaptados...

    ¿Es su punto y final en política?

    Nunca dejaré de estarlo, llevo desde los 15 años en entidades. No quiero cerrarme la puerta, ya veremos más adelante. Ha merecido la pena, me llevo un gran aprendizaje pese a que ha tenido un coste muy alto.

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