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Las pinturas rupestres ‘secretas’ de Tarragona

Unas pequeñas cuevas ubicadas en el término municipal de Tarragona, las del Apotecari, ocultan un desconocido tesoro: unos dibujos que tienen entre 6.000 y 8.000 años de antigüedad

| Actualizado a 20 mayo 2022 17:36
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Corre 1994. El reconocido arqueólogo, prehistoriador y experto en evolución Humana Eudald Carbonell realiza excursiones con sus alumnos de la URV para conocer «la Tarragona preurbana, es decir, los yacimientos de sílex que había en la superficie y las ocupaciones en el neolítico». Durante una de sus visitas, descubren unas grutas con pinturas rupestres a las que Carbonell atribuye una antigüedad de entre 6.000 y 8.000 años, las del Apotecari. El científico avisa a la Generalitat que documenta las pinturas al año siguiente.

Hoy, 28 años después de que se hiciese público aquel descubrimiento (se publicó en el ‘Diari’ el 13 de mayo de 1994), esas pinturas todavía son profundamente desconocidas. En 1998, fueron declaradas, junto con el resto del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica, Patrimonio Mundial. En la provincia hay otra treintena de yacimientos de arte rupestre, algunos muy conocidos como los de Ulldecona y Montblanc. Otros casi tan secretos como los de las cuevas del Apotecari de Tarragona.

Difícil acceso

La ciudad suma así a su rico patrimonio romano, medieval y modernista el rupestre. Este no figura en guía turística alguna. Ya en su día, la Generalitat y Carbonell decidieron no hacer pública la localización exacta de las cuevas del Apotecari.

$!El arqueólogo, prehistoriador y experto en Evolución Humana Eudald Carbonell señala las pinturas que descubrió junto a sus alumnos de la URV. La imagen fue publicada en el ‘Diari’ el 13 de mayo de 1994. FOTO: Lluís Milian

El que suscribe encontró las cuevas, compuestas por tres pequeñas grutas o abrigos, tras perderse en un bosque montañoso entre escarpadas laderas, matorrales, ramas caídas, vegetación varia y calor, sobre todo mucho calor. El acceso a las cuevas es complicado y no están señalizadas. Tampoco desvelaremos su ubicación exacta en esta crónica pelacanyes. Como debe ser.

Una vez en las cuevas, resulta muy complicado ver las pinturas. Con el paso del tiempo, se han ido degradando y apenas se intuyen. Al no estar señalizadas, hay que observar largo tiempo la roca para intuirlas. Como si de un ‘castigo’ de antaño se tratase: de cara a la pared con la libreta en mano.

$!Perspectiva del abrigo del Apotecari. FOTO: Xavier Fernández

Esa doble ‘carencia’ (difícil acceso y la no señalización) es en realidad una ventaja. El objetivo de los expertos de salvaguardar las tres cuevas es prioritario. Aún así las del Apotecari, como otras grutas con arte rupestre, no se han librado del vandalismo. En el caso del Apotecari, de un ‘artista’ con ínfulas prehistóricas.

La Direcció General del Patrimoni Cultural de la Generalitat explica que, según los estudios de 1995, dos pequeñas figuras de color negro, correspondientes a una representación humana y un conejo podrían ser actuales. «Hay dudas de que sean pinturas rupestres y es mejor no tenerlas en consideración de cara al público porque pueden dar pie a confusión», detallan fuentes del Servei d’Arqueologia i Paleontologia.

¿Qué pinturas rupestres hay? En el abrigo I, precisan dichas fuentes, «se conserva una única figura pintada y tres insculturas excavadas en la roca. La única figura pintada se corresponde con cuatro barras verticales de estilo esquemático, elaboradas mediante la técnica del trazo simple (es decir, con los dedos) y de color rojo». Una ‘inscultura’ es «un grabado prehistórico de carácter simbólico o figurativo, con diseño esquemático plasmado sobre roca, generalmente a la intemperie, aprovechando la superficie ancha y plana de la piedra», según se dice en la página web www.glosarioarquitectonico.com.

$!Localización de los yacimientos de arte rupestre de Tarragona que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad.

Dos ciervos y dos cuadrúpedos

En el abrigo II, hay la mencionada imagen del conejo y el hombre de la que hay dudas que sea rupestre. En el abrigo III, «se localizan cuatro figuras y una inscultura. Las cuatro figuras se corresponden con dos ciervos y dos cuadrúpedos indeterminados, de color castaño oscuro, realizados con la técnica de la tinta plana. También se documentan tres figuras (dos restos informes y un cuadrúpedo), muy mal conservados, que cuestan ver. Uno de los ciervos con cornamenta se incluye dentro del Arte Levantino y el otro ciervo con cornamenta dentro del Arte Esquemático».

Pese a que las cuevas no son ‘populares’, sí que reciben visitas indeseables. «El yacimiento no presenta actualmente ningún tipo de cierre ni señalización ni paneles informativos. El estado de la vegetación, formada por matorrales espinosos, y la carencia de sendero, dificultan el acceso. Sin embargo, la existencia de actos vandálicos recientes (grafitis en los abrigos con pinturas y la aparición de pinturas falsas), muestran que son conocidos y visitados regularmente», asegura el Servei d’Arqueologia i Paleontologia. De ahí la necesidad de protección.

La Generalitat asegura que está tramitando la declaración de un entorno de protección de las pinturas rupestres del Apotecari. El de las Terres de l’Ebre ya se ha aprobado. «El arte rupestre es inseparable de su entorno paisajístico y un abrigo con pinturas rupestres debe protegerse dentro del paisaje en el que se integra, dadas las importantes relaciones espaciales y simbólicas que se generan con este paisaje. Para conservar estos valores culturales y medioambientales que justificaron su inclusión en la Lista de Patrimonio Mundial, se ha puesto en marcha un proyecto de delimitación de los entornos de protección, de los cuales ya se ha tramitado y aprobado los entornos de las pinturas de las Terres de l’Ebre, y actualmente se están tramitando los entornos de abrigos de Tarragona».

¿Qué implicará esa declaración? «Supondrá el establecimiento de un régimen de protección y conservación de los abrigos y su entorno, regulando los usos en los casos en que se produce un impacto negativo (por ejemplo, regulando las actividades de escalada sobre los paneles con pinturas rupestres, la construcción de líneas eléctricas u otras infraestructuras que pueden representar un impacto visual, etc...», responden las fuentes. Esperemos que no tarde mucho. El arte de nuestros milenarios antepasados merece la pena.

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