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Tarragona: una mítica tienda cumple 75 años

Casa Brey es uno de los establecimientos dedicados a los souvenirs. ¿Qué nos compran los turistas?

| Actualizado a 22 julio 2022 16:04
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Entre las tiendas más TTV (tarragonines de tota la vida), esas que resisten contra viento y marea por la voluntad inquebrantable de un botiguer o una botiguera, está Radio Brey. Josep Brey Borràs y Carme Figuerola Navas la fundaron en la Plaça de la Font en 1947. Allí, casi esquina con la calle Portalet, continúa 75 años después. Maria del Carme, la hija de Josep y Carme, está al frente. Es el comercio más antiguo de la céntrica plaza y uno de los más veteranos de la ciudad.

Josep Brey trabajaba en una empresa pero su pasión era la radio. Estudió por correspondencia y logró el título de técnico en radios. En su pequeño local montaba y vendía radios, primero del servicio oficial de Philips y luego de otras marcas.

Con el paso del tiempo, comenzó a vender también electrodomésticos de todo tipo y tocadiscos. Hasta 1983 en que se jubiló y se hizo cargo de la tienda su hija. Maria del Carme explica que la llegada de las grandes superficies con sus macroespacios con todo tipo de electrodomésticos hizo que flojeara el negocio «aunque seguían viniendo los clientes de toda la vida».

En la tienda, Maria del Carme ya vendía objetos de regalo. Los turistas entraban y le pedían piezas relacionadas con Tarragona. De ahí que decidiera dedicar el establecimiento a la venta de souvenirs de todo tipo, pero especialmente los vinculados a la ciudad.

Entrar en Radio Brey es como pasear por un minimuseo de Tarragona: abanicos con los monumentos romanos, las figuras del Seguici, estatuillas con los mejores castells de las collas locales, peluches castellers, imanes...

Antes de sumergirse en el merchandising pelacanyero, hay que admirar el escaparate que ha montado Maria del Carme para conmemorar los tres cuartos de siglo de vida de la tienda. Objetos antiguos como una enorme radio, un gramófono, cámaras, una máquina de escribir... comparten espacio con figuras tarraconenses como dos ‘nines d’ivori’ articuladas. No faltan sendos retratos de los padres de Maria del Carme.

Dentro de la tienda, Julia del Val y Alonso Cosme rebuscan entre los imanes con dibujos de la ciudad. Son dos turistas procedentes de Alcalá de Henares (Madrid) y cuentan con dos guías de lujo, María Rosa del Val, hermana de Julia, y su hijo, Óscar Mieza, que residen en Roda de Berà. «Les he llevado a tocar ferro y a ver el circo y la catedral. Luego iremos al Pont del Diable», detalla Óscar.

$!El carrer Major de Tarragona concentra varias tiendas de recuerdos. FOTO: PERE FERRÉ

Los imanes pelacanyeros son, precisamente, el souvenir que más compran los turistas, sobre todo porque son de los recuerdos más baratos, explica Maria del Carme. La turista de Alcalá de Henares confiesa que «compramos imanes para los hijos e hijas, pero nos dicen que son cosas de mayores».

«Los turistas también piden cosas de estilo gaudiniano, con el trencadís, pero compran más cosas de Tarragona, como las estatuas de castells y las ‘nines d’ivori’», dice Maria del Carme.

Hubo un turista alemán que se llevó todas las figuras del Seguici que Maria del Carme había convertido en piezas de ajedrez: el gegant y la geganta eran el rey y la reina, el magí de les timbales el caballo y los cabezudos los peones. Completaban el juego la torre de los Escipiones y un busto de Julio César como alfil.

Cuando los turistas rusos nos visitaban en masa, las piezas preferidas sí que eran los platos y tazas gaudinianos así como las reproducciones de la salamandra que decora el Park Güell. La ausencia de dichos turistas, primero por la pandemia y luego por las sanciones por la invasión de Ucrania, ha provocado que esas piezas queden en un segundo plano.

Tampoco se venden las típicas bailarinas andaluzas. Están en todas las tiendas de recuerdos, pero casi escondidas, entre el aluvión de otros objetos.

$!Celso Céspedes estampa camisetas en Baracoa, su tienda de la calle Major. Cuenta con página web: https://baracoa.shop. FOTO: PERE FERRÉ

En el carrer Major, 7 se sitúa Baracoa, otra tienda de recuerdos tarraconenses y de todo tipo, pero con un elemento diferencial. Su dueño, Celso Céspedes, diseña él mismo el 60% de las figuras que vende y, sobre todo, se dedica a estampar camisetas personalizadas, la mayoría con motivos tarraconenses. «He dejado de lado a los proveedores y a los chinos», presume Celso.

Mientras no para de manejar la máquina de estampación, explica que las ventas a través de su página web (https://baracoa.shop/) le permitieron sobrevivir durante la pandemia.

«El turista de ahora ha cambiado. Busca cosas más baratas. Algunos incluso te regatean. Las excursiones de los colegios han caído en picado y ya no hay del Imserso», lamenta Celso.

En el suelo de su abigarrada tienda, que abrió en marzo de 2013, hay incluso cascos de romano. «Los tengo de adorno», comenta. En la puerta de la tienda, un turista coge un paquete con un arco y unas flechas con una sonrisa de oreja a oreja. «Para el niño», asegura. Se la enseña al chaval, que apenas muestra interés. La mirada de su mujer le disuade de la compra y le lleva a dejar el arco. Y, como no, se pone a bucear en el expositor de imanes a ver que se lleva para pegar en la nevera de casa. Junto a los imanes, cuelgan varios guantes de cocina decorados, que no falte, con el trencadís.

$!Eli Dimova regenta, junto a su hija Mijaela, la tienda Souvenirs Tarraco en la calle Major, casi esquina con la Plaça de les Cols. FOTO: PERE FERRÉ

Muy cerca de Baracoa, casi esquina con la Plaça de les Cols, se ubica Souvenirs Tarraco, el punto final de este trayecto. Eli Dimova y su hija Mijaela la regentan desde hace tres años.

Eli recuerda cómo tuvieron que superar la pandemia sin ayudas. Ahora han vuelto los clientes. Un momento de especial afluencia fue el domingo pasado cuando atracó un crucero en el Port. Coincide con Maria del Carme y Celso en que los turistas se llevan sobre todo los objetos de menor precio.

Entre los cientos de objetos que ofrece en su tienda, uno de los más delicados es un colgante con la imagen de la catedral de Tarragona, que está a pocos metros. De la impresionante realidad al pequeño souvenir. Para que los turistas no nos olviden. Y nos recomienden.

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