Encuentran restos de leopardos de hace 24.000 años en las montañas de Prades

El descubrimiento se ha hecho durante una campaña de excavaciones a la cueva del Cudó de Mont-ral, en el Alt Camp

10 diciembre 2020 16:19 | Actualizado a 10 diciembre 2020 16:27
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Un equipo del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-BUSCA) ha encontrado restos de un leopardo con una antigüedad de unos 24.000 años. El descubrimiento se ha hecho durante una campaña de excavaciones a la cueva del Cudó de Mont-ral, en el Alt Camp.

Según informa el IPHES, se trata de uno de los últimos ejemplares de leopardo que habitaron las montañas de Prades, puesto que sobre estas fechas se produjo la extinción del oso de las cavernas y de la mayoría de los grandes carnívoros que habían poblado la península ibérica durante el pleistoceno, como los leones o las hienas. Concretamente, se han encontrado un húmero y un radio en perfecto estado de conservación, lo cual hace pensar que en las próximas campañas aparecerán más restos del esqueleto.

El IPHES trabaja en la cueva del Cudó desde el año 2016, en el marco del proyecto de investigación Evolución paleoambiental y poblamiento prehistórico en las cuencas de los ríos Francolí, Gaià, Siurana y rieras del Camp de Tarragona. El espacio conserva restos de las ocupaciones de humanos anatómicamente modernos ('Homo sapiens') más antiguas del sur de Catalunya.

Entre los 31.000 y los 10.000 años antes del momento actual, la cavidad fue utilizada periódicamente como refugio por los grupos de cazadores recolectores del paleolítico superior. Las evidencias localizadas hasta ahora indican que en ningún momento se trató de un asentamiento estable, sino que se hacían estancias puntuales, cortas, incluso de una sola noche.

"Es probable que la cueva fuera utilizada como refugio donde descansar y reparar las herramientas y los proyectiles malogrados durante el día, para partidas de caza que, procedentes de la llanura, donde tendrían los campamentos, se adentraban en la zona de montaña en busca de presas", comenta Josep Maria Vergès, investigador del IPHES, profesor asociado de la URV y director de la excavación. "De hecho, los ornamentos personales recuperados, todos ellos fabricados con conchas y caracoles marinos, indican una fuerte vinculación de estos grupos con la zona costera", añade el mismo arqueólogo.

Los leopardos también usaron la cueva como refugio, como lo demuestra la presencia de restos de herbívoros con evidencias de haber sido consumidos por un predador. "Hoy por hoy no sabemos a ciencia cierta si los humanos tuvieron nada a ver en la extinción de estos carnívoros. De hecho, los restos del leopardo de la cueva del Cudó no muestran ninguna evidencia de muerte violenta, ni de haber sido descuartizado o consumido por los humanos, lo que hace pensar en una muerte natural mientras se encontraba a su madriguera", señala Vergès.

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