La pandemia reactiva el debate de la jornada continua

Los padres que defienden el horario compactado creen que habría que implantarlo para evitar desplazamientos. Educació argumenta que aumentaría la segregación escolar

| Actualizado a 16 octubre 2020 08:30
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La pandemia de la Covid-19 ha acaparado el inicio de curso escolar y ha sacado a relucir un debate que lleva años sin resolverse: la jornada escolar ¿debería seguir siendo partida, como hasta ahora, o se debería optar por la continua?

Los defensores de la jornada continua defienden que con esta fórmula se reducirían los desplazamientos, lo que supondría un ahorro de tiempo, dinero y emisiones contaminantes, pero, sobre todo, ayudaría a cumplir con una de las principales recomendaciones de las autoridades sanitarias: disminuir la movilidad.

Kate Ford es madre de dos niños, uno va a educación infantil y otra a primaria, y es portavoz en Tarragona de la plataforma Volem Jornada Contínua a Catalunya. El grupo de familias comenzó a organizarse en torno a esta reivindicación en 2016 pero este año ha experimentado un crecimiento acelerado. «Hay un boom de familias pidiendo información» asegura. Ayer llevaban más de 63.500 firmas en Change.org para pedir a la Conselleria d’Educació que permita a las escuelas que lo soliciten cambiar sus horarios.

Justo antes del inicio escolar una plataforma de padres de escuelas de la ciudad de Tarragona, ‘10 a fora, 10 a l’aula’, que reivindica una serie de medidas para mejorar la seguridad en las escuelas, incluyó la formada continuada entre sus peticiones.

Aumenta la segregación

Desde el Departament d’Educació, no obstante, la predisposición es a mantener la jornada tal como está; mañana y tarde. Así lo confirma Jean-Marc Segarra, delegado de Educació en el Camp de Tarragona. Señala que, con los datos que se tienen hasta ahora de los centros que han participado en un proyecto piloto para implantar la jornada continuada, hacer clases solo por la mañana favorecería la segregación escolar, puesto que las familias que se lo pueden permitir seguirían apuntando a sus hijos a actividades extraescolares por la tarde, mientras que los niños de las que tienen menos medios se encontrarían en desventaja.

Sostiene que, antes de hacer un cambio de este tipo, se debería llegar a pactos de ciudad, de barrio, para garantizar que los niños tienen una oferta de actividades para hacer por la tardes «porque en otro caso podríamos tener a niños que están solos desde las dos a las ocho o nueve que llegan sus padres», señala.

En una entrevista reciente el conseller Josep Bargalló defendió, además, que «los estudios nos dicen que son necesarios momentos de descanso para un mejor aprendizaje. Además, no es adecuado un horario muy tarde para comer».

Valga destacar que la Generalitat inició en el curso 2012-2013 un proyecto piloto de jornada continua en 25 escuelas. El proyecto ya debería haber acabado, pero se decidió ampliarlo para acabar de contrastar sus resultados. Educació siempre ha argumentado que, mientras no se tengan los resultados de esta prueba piloto, no se acometerá una modificación de horarios generalizada.

Sin cambios para las familias

No obstante, la plataforma Volem Jornada Contínua considera que la segregación escolar no debería ser un argumento para no permitir el horario compactado. Insisten en que su propuesta implica que, aunque las clases terminen a las dos de la tarde, los niños puedan permanecer en la escuela hasta las 16.30, el mismo horario de salida que hay actualmente.

Según su fórmula, lo que se haría sería reorganizar el horario. Las clases serían de 9 a 14 horas, con dos descansos y el comedor sería de 14h a 16:30h.

De esta forma, explica Ford, las familias cuyos hijos comen en casa hacen dos viajes y no cuatro. Además, los horarios de salida de los que van al comedor se pueden flexibilizar por lo que habría menos aglomeraciones.

Así, aseguran, también se mantiene el comedor escolar, una de las preocupaciones de los que se oponen a la jornada continua. Lo cierto es que los institutos, donde la jornada ya es intensiva, apenas ofrecen servicio de comedor a sus alumnos. Según datos de Educació de 2019 solo el 19% de los centros de secundaria tiene comedor mientras el 33% tiene cantina.

En opinión de Ford el horario no solo no implicaría cambios en lo que se refiere a la conciliación laboral, sino que la favorecería porque con ella es más fácil organizarse para los padres que tienen una jornada intensiva. Además, insiste, el horario se cambiaría siempre después de una consulta abierta en la que deberían participar los padres. «No estamos privando a nadie de nada, sino dando más opciones», asegura.

Considera, además que, en la práctica, ayudaría a reducir el absentismo por las tardes, especialmente este año que muchas familias, por miedo al contagio, no dejan a los niños al comedor.

La opinión en las escuelas

Pese a que hasta ahora la decisión de los horarios está en manos de Educació, en los últimos años varias escuelas de la ciudad han celebrado encuestas entre las familias para evaluar la opinión al respecto. El resultado ha sido siempre a favor de la jornada intensiva.

Entre los centros que hicieron la consulta se encuentra la Escola Els Àngels, de Torreforta, que en el curso 2016-2017 hizo un referéndum en el que fueron a votar más del 70% de los padres y cerca del 90% estaba a favor de la jornada continuada, tal como recuerda su director, Víctor Pomerol.

En el proyecto que presentaron a las familias se argumentaba que con la compactación de la jornada de mañana se aprovecha mejor el rendimiento intelectual de los alumnos y se evita el absentismo escolar por las tardes, especialmente entre los alumnos en riego de exclusión escolar.

La propuesta, que planteaba trabajan conjuntamente con las entidades del barrio, aseguraba que así los alumnos también tendrían más oportunidades para mejorar su formación integral con otras actividades de tipo académico, deportivo, cultural o recreativo.

En el caso de los profesores hablaba de la posibilidad de realizar cursos de formación fuera del horario escolar, así como poder desarrollar las horas de no docencia de manera más flexible según las necesidades del claustro.

Aquel referéndum, como el resto de consultas en escuelas no llegó a ninguna parte, pero Pomerol asegura que la pandemia es la oportunidad perfecta para volver a revisar las propuestas de los centros «nunca esta discusión ha sido tan oportuna», apunta.

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