La seguridad del carril bici de Pere Martell no convence

Ayer aún seguían los trabajos de señalización del nuevo vial, en el que los vehículos de movilidad sostenible deberán ‘convivir’ con la carga y descarga y la afectación de los parkings

14 junio 2021 17:50 | Actualizado a 15 junio 2021 05:20
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La ciudad de Tarragona ya suma un nuevo tramo de carril bici. Es el que discurre por la calle Pere Martell, desde la Plaça de la Imperial Tarraco hasta Ramón y Cajal, un vial que ayer se estaba acabando de señalizar, entre las dudas de comerciantes y vecinos, que alertan de que algunos aspectos relacionados con la seguridad «no están bien resueltos».

Ayer era el primer día laborable en el que se ponía a prueba esta reordenación en el tráfico, que se ha llevado a cabo en esta céntrica calle. Esto ha supuesto la eliminación de unos de los tres carriles destinados a los vehículos de motor, a favor de los vehículos de movilidad sostenible, que disponen de un eje de un metro de ancho, para cada sentido de la marcha.

En la parte más próxima a la Imperial surge el primer ‘obstáculo’. Junto a la estación de autobuses hay una de las zonas de taxi más concurridas, que se ha desplazado al interior, para dar cabida al nuevo trazado. «Las personas deben poder acceder de forma cómoda. Esto es una parada no un carril para taxis», apuntaba Jaume, uno de los profesionales que esperaba. Ahora, los clientes tienen que cruzar por en medio del nuevo carril, mientras los taxistas lamentan que, con el cambio, han periodo la sombra que les hacía la espera más agradable.

En paralelo al nuevo trazado se ha habilitado una franja de seguridad. Esta también era motivo de debate ya que la calle tiene un punto –a la altura del parking de Battestini– que hace un pequeño embudo y se ha sacrificado anchura. Así, mientras en el tramo inicial, este espacio mide 1,10 metros de ancho, a partir de la altura de la Mapfre, tan solo es de 47 centímetros. «Nos han venido alguna gente preocupada, porque al abrir la puerta del coche pueden darle, pero son las instrucciones que tenemos», apuntaba uno de los operarios que realizaba los trabajos de pintura.

En sus últimos metros, el nuevo carril convive con la zona azul y las áreas destinadas a la carga y descarga. Y en el primer día de la entrada en funcionamiento ya se evidenció un nuevo obstáculo. Cuando los camiones descargan las provisiones para alguna de las superficies comerciales, ¿dónde dejan la carretilla con el género? Invadiendo el carril bici.

La presencia de los operarios evadía algunos de los usuarios, que ayer por la mañana aún no se atrevían a utilizar la nueva infraestructura. Es el caso de Vanina Suárez, que andaba caminando por la acera acompañada de su patinete. Esta vecina de Torreforta aprobaba el cambio. «Está bien. Es genial, aunque estaría bien que siguiera y llegara también a la Part Alta», decía.

Cristóbal Ramírez, de Sant Pere i Sant Pau, se mueve en coche. «Me parece muy bien, lo único que no lo utilizo», afirmaba. A partir de octubre, también podrá bajar por el carril bici educacional, que se está habilitando desde Sescelades y que enlazará con Pere Martell y el Pont del Francolí.

Los comerciantes estaban atentos a los cambios. La mayoría de los negocios evitaban hacer una valoración, ya que, coincidiendo con la puesta en funcionamiento, han iniciado la campaña: «Tenim un nou carrer, ens vens a veure?».

Por su parte, desde la AAVV Moviment Pere Martell, Lorena Holm, reconocía que la nueva infraestructura «es un tema controvertido». «Siempre hemos trabajado para que fuera un proyecto a partir de un proceso participativo y de golpe nos lo hemos encontrado», decía. Holm considera que hace falta un tiempo de margen para valorar cómo evoluciona el proceso de «adaptación» ya que «no tenemos cultura de carriles bici». Asimismo, espera que, cuando entre en funcionamiento el eje educacional, mejorará la percepción. «Ahora mismo queda como un bolet, pero debemos esperar a ver qué pasa y, mientras tanto, estar atentos para que sea seguro, que se entienda y que no se convierta en un nuevo foco de estrés para los peatones».

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