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«Para salvar las playas hay que corregir errores del pasado»

El experto Francesc Xavier Roig defiende que la solución a la regresión de la costa pasa
por sistemas dunares y por la deconstrucción de las actividades humanas sobre el litoral

| Actualizado a 08 mayo 2022 18:43
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Año tras año el litoral tarraconense sufre temporales, al parecer cada vez más violentos, que dañan gravemente sus playas, provocando una paulatina regresión de la línea de costa. Es cierto que en algunos casos se regeneran de forma natural, pero muchas otras necesitan toneladas de arena para recuperarse y que los bañistas puedan disfrutar de ellas en verano. Una opción, la de la aportación, muy cara y poco efectiva, pues suele ocurrir que cuando llega otro temporal se lleva la arena añadida con mucha facilidad. Pero claro, es la solución más rápida para recuperar una playa. En contraposición, no se suele valorar la opción de un plan de gestión estructural de la costa, bajo criterios técnicos y de sostenibilidad, «porque los resultados llegan a largo plazo y la gente no tiene paciencia».

De esto habla Francesc Xavier Roig, doctor en Geografía y doctor en Geología, que ha llevado planes de gestión de playas y análisis de sistemas dunares en Tarragona, el Vendrell, Calafell, Altafulla y también en la Costa Brava. Es claro cuando asegura que «las playas buscan su espacio, y en 30 o 40 años no habrá ninguna si no se gestionan bien y si no se corrigen los errores cometidos». Y es todavía más claro cuando manifiesta que «mucha corrección significa desocupación y desurbanización». Con desocupación, Roig se refiere principalmente a aquellos campings que se han instalado en la misma playa, como es el caso del Camping Las Palmeras de Tarragona. Y con desurbanización, –ya apunta que no habla de derrumbar edificios– se refiere a reducir el espacio para peatones y coches en zonas como el Passeig Sant Joan de Deu de Calafell (quitando o bien el paseo o bien la carretera), y recuperarlo para la playa.

En la línea de la idea que las playas buscan su espacio, el experto recuerda las grandes regeneraciones artificiales de arena que se llevaron a cabo en la Costa Daurada a finales de los años 80 y durante los 90. Entre 1988 y 1994 se aportaron en varias playas de la provincia un total de 5.239.700 de m3 de arena. Concretamente, la playa de Altafulla se regeneró en 1991 con 164.680 m3 de arena y en 1994 con 282.607 m3 más. Sobre ello, Roig asegura que «la vida útil de estas regeneraciones ha llegado a su fin». Y el del municipio del Baix Gaià es un claro ejemplo que se puede comprobar en el visor de la web del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya. En él se observa como en 1993 la playa tenía una anchura de unos 20 metros, que incrementó de manera considerable hasta los 100 metros en 1994, en el momento de la segunda aportación. Desde entonces, se ve como se ha ido estrechando hasta el estado actual.

Si bien es cierto que cada año se producen estos temporales que afectan al litoral tarraconense, este año el debate es más intenso porque uno de los últimos episodios provocó que una parte del Restaurant Cal Vitali Voramar de Altafulla se derrumbara. Esto ha conducido a una moción de censura –la primera asociada al cambio climático, apunta Roig– que si no hay cambios de última hora acabará con el gobierno de EINA ERC, con los coalcaldes Alba Muntadas y Jordi Molinera, para dar paso a la alcaldía de Montse Castellarnau. El principal argumento de la oposición para dar este paso ha sido una supuesta mala gestión de la playa del municipio ante la problemática de los temporales los últimos años. El caso es que parece ser que la playa, unas semanas después del incidente en Cal Vitali –que por cierto, está instalado sobre la misma arena, es decir, levantado sin cimientos, y cuya terraza dejó de ser legal con la nueva Ley de Costas de 1988– se está regenerando de forma natural. «En Altafulla la gente sigue pidiendo medidas poco coherentes y en contra de cuestiones técnicas, pues por mucha arena que se hubiera aportado en la playa no se habría salvado nunca una edificación en régimen poco legal», comenta el experto, que añade que «el proceso de retorno de forma natural de la arena es más lento que la pérdida asociada al temporal, pero la gente no tiene paciencia».

A parte de la desocupación y desurbanización que defiende Roig «para corregir los errores del pasado», el geógrafo y geólogo explica que la solución a la regresión del litoral pasa también por la buena gestión de las playas, por un lado llevando arena en las condiciones óptimas para que esta se quede el máximo tiempo posible y sin máquinas que erradican la vegetación y erosionan el espacio y, por otro lado, manteniendo o creando sistemas dunares en aquellas que sea posible. «Las dunas protegen las playas que tienen las condiciones morfológicas para tener un sistema dunar, pero no todas tienen este potencial», dice Roig. En esta línea, pone el ejemplo del Camping Las Palmeras y del Camping Las Salinas, ambos en la Platja Llarga de Tarragona. «Las Palmeras siempre recibe porque ha ocupado el sistema dunar , mientras que Las Salinas nunca sufre en los temporales porque fue construido detrás de las dunas y no avanzó sobre ellas», comenta el experto. De hecho, la principal conclusión del plan de gestión de la Platja Llarga que elaboró Roig el año pasado es que el Camping Las Palmeras debe retroceder unos metros para poder recuperar el espacio dunar sobre el cual está ubicada una parte del complejo turístico.

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