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Tarragona, ciudad sin sombras

Scan City Tarraco. Hemos convertido las ciudades en impermeables y en auténticos captadores de calor. Masas de asfalto y de hormigón que son radiadores térmicos

23 septiembre 2023 19:25 | Actualizado a 24 septiembre 2023 17:00
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La arquitectura y el urbanismo se enfrentan a retos como el cambio climático a una lentitud clamorosa. Somos incapaces de legislar bien porque ni tan solo sabemos copiar otros modelos europeos. Además, son modelos propios de climas fríos. Y ni tan solo sabemos adoptar posturas novedosas propias de nuestro clima mediterráneo.

La temperatura de las ciudades se ha elevado decenas de grados en lo que puede denominarse «las décadas asfálticas» y de pavimentación de ciudades. Dogmas que han perdurado décadas en las escuelas de arquitectura. Hemos convertido las ciudades en impermeables y en auténticos captadores de calor. Masas de asfalto y de hormigón que son radiadores térmicos durante todo el día. El pavimento de la Rambla Nova emite temperaturas en agosto de hasta 60 grados. Y no hay sombras en ninguna parte. Tarragona es una ciudad mediterránea sin sombras.

La mayoría de las ciudades han sido pensadas con parámetros de edificabilidad y densidad, pero no con parámetros de sombra urbana ni temperatura. Es un concepto no regulado ni pensado a nivel legal ni urbanístico. Y debería incorporarse a textos legislativos con seriedad y rapidez.

Materiales que no capten calor del sol, edificaciones con porches y sombras, árboles obligatorios en toda parcela y espacios públicos en cantidades importantes. Y una cultura de la sombra. Sombra es igual a diferencia de temperaturas y ello propicia corrientes de aire y mejor sensación térmica. La casa Pompeyana con grandes porches interiores es un claro ejemplo de cultura romana.

En cierto modo, vivimos una rancia herencia de modelos urbanos cavernícolas, heredados de escuelas de arquitectura ancladas a ideas de ciudad de postguerra mundial (la segunda), a cuestiones higienistas y a organización social. Más bien apilamiento social. Todo basado en una iconografía de arquitectos que en términos futboleros sería como fantasear siempre con el Madrid de Di Stefano. Así seguimos.

Estamos en otro nivel de necesidades y un urbanismo ágil sin ‘dogmas’ debe atreverse a proponer nuevos modelos útiles para afrontar el cambio climático de forma efectiva, sin politiqueos y de forma pragmatista.

El clima mediterráneo y más concretamente el de Tarragona exige reducir el impacto térmico creciente: temperatura y humedad. Y para ello hay dos estrategias fundamentales. O bien se baja la temperatura de la ciudad y sus calles y espacios públicos o bien se crean sombras arquitectónicas o arbóreas. O las dos cosas. Lo primero y lo segundo depende de un urbanismo capaz de pensar en varias cuestiones fundamentales.

Edificios con plantas bajas abiertas o semi abiertas. Generación de sombras que de forma automática generan diferenciales de temperatura y corrientes de aire. Crear espacios públicos o privados con gradientes térmicos importantes. Vayan al Aldi de Tarragona y experimenten la calidad térmica de su aparcamiento en semisótano abierto y en sombra. Imagínenlo en un edificio de viviendas. Aumentar una planta la edificabilidad a cambio de la planta baja libre en sombra para los vecinos.

Espacios públicos semicubiertos, bien por la generación de voladizos o porches urbanos públicos, o por la incorporación de elementos móviles de sombra (telas, lamas retráctiles u otros mecanismos.

Despavimentación urbana, generando vialidad o zonas verdes ausentes de pavimentación y que sean grandes zonas de recogida y drenaje de la ciudad. Esto implica reducir temperaturas de asfalto y hormigón de 70 grados en verano a 40 grados simplemente con pavimentos granulares o transpirables, o adoquines permeables y de baja inercia térmica.

Masas arbóreas intensas. Es importante una implementación de criterios de ratio de sombra urbana en calle, con índices superiores al 30-40% de la superficie. Y en parcelas edificables, especialmente ciudad jardín exigir arbolado privado que deben ser un pulmón anexo al centro ciudad.

Quizás nuestro nuevo alcalde Sr. Viñuales, sepa rodearse de gente que sepa modernizar un POUM e implementar sombras en Tarragona y dar más calidad de vida. Es un reto imperativo para el POUM de los próximos 20 años.

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