Tarragona: El Día de la Marmota

ERC y ECP afrontan el quinto capítulo de negociación de alto voltaje del mandato. Los anteriores acabaron sin acuerdo

| Actualizado a 19 enero 2022 06:05
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En 1993, el actor Bill Murray protagonizó la película Atrapado en el tiempo, en la que Phil –el hombre del tiempo de una cadena de televisión– se despierta cada mañana en el mismo día en un pequeño pueblo de Pennsylvania al que ha viajado para cubrir el Día de la Marmota. Una y otra vez, cada jornada es igual para este periodista: se levanta a las seis de la mañana, se encuentra cada día a la misma hora a la misma gente vestida igual en el mismo lugar haciendo las mismas cosas. Así cada día. No hay un mañana. Vive atrapado en un infinito hoy, hasta el punto de saber qué harán todos los ciudadanos del municipio en cada instante y en cada momento porque ya lo ha vivido decenas o centenares de veces. No hay sorpresas. La historia se repite una y otra vez. 

Algo parecido es lo que está pasando entre Esquerra Republicana y En Comú Podem, que este mandato ya suman, sin éxito, cinco negociaciones de alto voltaje. Desde la investidura de Pau Ricomà, ERC quiso dar más músculo a un gobierno que, entre junio de 2019 y de 2021, estuvo formado por solo nueve concejales, convirtiéndose en el gobierno más pequeño que ha durado más tiempo en la Plaça de la Font desde la recuperación de la democracia. En el primer verano de la legislatura, Esquerra y CUP tiraron de la cuerda para formar un tripartito de izquierdas, pero los tempos de En Comú Podem desesperaron a ERC y cupaires. Así se cerró el capítulo uno. Sin acuerdo. 

Divorcio en junio    
El segundo se inició a finales de 2020, cuando se retomaron las negociaciones para ampliar el gabinete municipal. Hasta marzo de 2021 hubo conversaciones a cuatro bandas –ERC, ECP, Junts per Tarragona y CUP– para formar un equipo que pasaría de un gobierno de nueve ediles a otro de catorce. Esquerra aseguró que antes de las elecciones del 14F había un acuerdo para hacerlo posible. Sin embargo, de nuevo fue En Comú Podem quien pidió más tiempo. Y tras los comicios autonómicos del 14F todo se torció. El segundo capítulo se cerró, de nuevo, sin fumata blanca. 

El tercero empezó en mayo de 2021, cuando ERC y CUP anunciaron un acuerdo programático para la incorporación de las cupaires al gobierno. En ese momento, la condición de En Comú Podem fue «ampliar solo por la izquierda» y aprobó por unanimidad de su asamblea reanudar las conversaciones con Esquerra y CUP, pero descartando a Junts per Tarragona. Tras semanas de conversaciones, los partidos independentistas acusaron a ECP de «dilatar» de nuevo el proceso, ya que las buenas intenciones nunca se materializaron. Por ello, el 15 de junio se anunció el pacto de ERC con la CUP y Junts, lo que llevó a ECP a dejar el gobierno. El tercer capítulo también terminó mal. Mejor dicho, fatal.   

2022: sigue el ‘House of Cards’ 
Las negociaciones del presupuesto de 2022 protagonizan las nuevas temporadas de este particular House of Cards. La cuarta se lanzó en noviembre, cuando ECP presentó un paquete con 83 medidas a incluir en las cuentas de este año. Tras varias reuniones y asambleas, la historia finalizó el pasado 23 de diciembre con el «no» al presupuesto en la comisión de Serveis Centrals por parte de la concejal Carla Aguilar (ECP). La edil rechazó el documento pese al ‘Sí’ de su formación –Catalunya en Comú–, aliándose con el «no» de Podem. La cuarta fase tampoco salió bien. 

Tras Navidad se ha estrenado una quinta entrega que, de momento, discurre por el mismo camino: los Comuns apretan para aprobar las cuentas, pero Podem sigue en un «no» rotundo. Ayer, en la tertulia de Tarragona Ràdio, Manel Castaño (ERC) dijo que el ejecutivo ha puesto sobre la mesa «mejoras sustanciales», y que «el 100% los puntos están trabajados con ECP». Por su parte, Carla Aguilar, sin querer hacer un spoiler del desenlace, afirmó que las conversaciones «han avanzado» pero, asimismo, reconoció que «hay una cuestión de respeto que afecta a la negociación». ¿Qué hace pensar que ahora todo será diferente? El día de la marmota se ha instalado en la Plaça de la Font. 

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