Tarragona pierde el 70% de sus oficinas bancarias en 10 años

La mitad de lo 184 municipios de la provincia se han quedado sin oficina ni cajero

| Actualizado a 09 febrero 2022 15:23
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Los municipios del Camp de Tarragona y las Terres de l'Ebre ven con impotencia como el cierre de oficinas y la pérdida de servicios bancarios avanza sin freno. Desde el 2008 han cerrado cerca del 70% de las sucursales bancarias de la demarcación, pasando de 800 oficinas a solo 261 en el tercer trimestre del 2021.

El territorio no estaba por debajo de las 300 entidades desde el 1975, según datos del Banco de España. No solo eso: la mitad de los 184 municipios no tienen ni oficina ni cajero. La situación ha obligado a ayuntamientos y vecinos a moverse: desde un referéndum en Cornudella de Montsant para exigir un cajero, a cursos de banca digital para gente mayor en Calafell (Baix Penedès), ante el anuncio de cierre simultáneo de todas las entidades.

En Tarragona ciudad, la calle Pere Martell fue, en su momento, un ejemplo de expansión de entidades y bancos. Hoy en día este céntrico vial acumula grandes locales, a menudo en chaflanes, vacíos y con los vidrios tintados. Es el caso de una de las antiguas oficinas de CaixaBank, reaprovechadas como sede de los sindicatos del comité de empresa.

El sindicato UGT calcula que la otra gran entidad que opera en la ciudad, BBVA, ha cerrado 3 de cada 4 oficinas a toda la demarcación -de 215 a 46. "Ha quedado en la mínima expresión", afirma Paco Orti, secretario de FeSMC-UGT de Tarragona y delegado de UGT en CaixaBank. Solo durante el año pasado BBVA redujo un 32% su plantilla en el territorio.

Orti insiste que el cierre de oficinas tiene repercusiones para la ciudadanía, pero también por los trabajadores. "'El empleado se siente abandonado por parte de la entidad y esto está provocando muchas bajas", asegura. Tema aparte es la figura del autónomo al frente de bancos. "Una pequeña tapadera que se usa donde las entidades financieras se han marchado", apunta.

En Tarragona solo quedan una decena de oficinas de CaixaBank, la entidad más asentada en la ciudad - tenía más de una treintena en 2007. Las de BBVA ahora no llegan ni a la decena. En los barrios de la periferia las sucursales también han ido bajando la persiana. En Sant Pere y Sant Pau los vecinos reclaman atención personalizada para la gente mayor.

La lucha contra la brecha digital

Tanto UGT y CCOO se han adherido a la Plataforma por una banca digna para la gente mayor y estarán presentes en la manifestación con este motivo que tendrá lugar el próximo 6 de marzo ante el Banco de España, en Tarragona. El objetivo es lograr el compromiso por parte de entidades bancarias y administraciones públicas de impulsar medidas que reduzcan la brecha digital.

El conjunto de la demarcación tarraconense se ha quedado con menos de la mitad de cajas y bancos en la última década. Desde el 2008 han cerrado en Tarragona 575 sucursales -cerca de un 70%- y está conllevando problemas en el día a día de los usuarios, sobre todo de los de más edad. La comarca donde es más flagrante la pérdida de oficinas y cajeros automáticos está en el Baix Penedès.

Cajeros en espacios municipales y cursos de banca digital

En Calafell (Baix Penedès), en menos de un año, se han retirado seis de los cajeros que había en los tres núcleos. De este modo, en Calafell Poble no queda ninguna oficina ni cajero, mientras que en Segur hay entidades que han desaparecido del todo y otras que solo ofrecen su cajero, sin oficina donde poder hacer gestiones personalizadas. La actividad de las principales entidades bancarias se ha focalizado en Calafell Platja, a pesar de que en la zona más céntrica también se han cerrado algunos cajeros.

El alcalde, Ramon Ferré, lamenta que las sedes centrales de los bancos "vean Calafell como una chincheta más en el mapa, sin entender que el pueblo lo forman tres núcleos muy diferenciados". Considera que la retirada de servicios bancarios en Segur es una "barbaridad" porque este núcleo tiene 15.000 habitantes empadronados, a los cuales hay que sumar los vecinos con segunda residencia y los turistas que van de vacaciones.

Para intentar revertir la situación, el Ayuntamiento ha ofrecido a las entidades financieras pequeños espacios en equipaciones municipales para que puedan instalar cajeros automáticos. El consistorio está dispuesto a cederlos de forma gratuita "para garantizar la proximidad de un servicio que es esencial, tanto para los vecinos como para los comerciantes". La propuesta ha sido muy bien recibida por un gran banco, con quien el consistorio está negociando la apertura de un cajero. Otra entidad también ha aceptado la propuesta a cambio de que el Ayuntamiento le pague un alquiler por la máquina.

Ferré lamenta que la gente mayor es el principal colectivos perjudicado por la falta de cajeros automáticos y la reducción de oficinas con atención personalizada. La tradicional costumbre de utilizar dinero en metálico y las reticencias en las transacciones digitales les dejan en el limbo. Por este motivo, el Ayuntamiento ha adaptado los habituales cursos de competencias digitales y ha introducido contenidos relacionados con la banca digital.

El alcalde lo ve como una vía para facilitar las gestiones a las personas de más edad, a pesar de que advierte que hay mucha gente mayor de 70 años "que hace años que se ha desconectado del sistema digital, y no es fácil reintroducirla". Por eso insiste en pedir a las entidades que tengan en cuenta a este colectivo a la hora de distribuir sus servicios "y garantizar puntos de atención de proximidad".

Al lado de Calafell, el Ayuntamiento del Vendrell ha acordado recientemente hacer una revisión de la tasa de ocupación que cobran a los bancos por tener los cajeros en la calle, para penalizar a las entidades financieras que no atienen presencialmente a la gente mayor. El incremento fiscal es una propuesta de Primarias, que pide pasar de los 849 euros actuales a cobrar 10.000, con una bonificación del 90% para las entidades que tengan deferencia con las personas grandes. El Ayuntamiento, pero, evita concretar cuál será el incremento que se aplicará si al final se modifica este tributo.

Un fenómeno presente en poblaciones pequeñas

La pérdida de oficinas es un fenómeno especialmente presente en poblaciones pequeñas. Por ejemplo, tanto en la Conca de Barberà como en el Priorat tan solo quedan oficinas bancarias en la capital, Montblanc y Falset, respectivamente. En Montblanc las colas y la indignación se acumulan en la nueva oficina 'store' de CaixaBank, de unos 500 m², que centraliza todos los servicios, después de que hayan cerrado las contadas oficinas del resto de la comarca, en l'Espluga de Francolí, Sarral y Vimbodí y Poblet -solo abren si se acuerda una cita previa. Vimbodí, con un alto número de población envejecida, lo ha batallado y ha conseguido que la oficina del municipio vuelva a reabrir al público, en viernes.

En la capital del Priorat han bajado la persiana las oficinas del Banco Sabadell y BBVA, lo que ha puesto en alerta al municipio. El alcalde de Falset, Carlos Brull, explica que a finales de noviembre cerró la oficina del BBVA, y que desde entonces la gestiona un autónomo que ofrece algunos productos financieros, "pero la gente no puede ir a la ventanilla a buscar dinero", concreta. Incluso detalla que "un día se acabó el dinero del cajero" y que esto generó angustia entre la gente mayor. El alcalde destaca que este caso ha generado indignación entre los vecinos de la comarca, puesto que el BBVA asumió la antigua Caixa Tarragona, una entidad muy arraigada en la comarca.

Además han tenido un cierre parcial, puesto que la oficina del Banco Sabadell ha reducido el horario de atención al público de cinco a dos días a la semana. "Ahora solo abren martes y jueves, es otro tipo de cierre", manifiesta Requesón, y esto obliga los vecinos a desplazarse fuera de la comarca o a cambiar de banco. El alcalde remarca que "a la gente mayor le cuesta cambiar" y algunos acaban optando para desplazarse hasta Móra d'Ebre o Reus, con la incomodidad que esto genera.

La entidad beneficiada de todo es CaixaBank, que de momento mantiene la oficina con las mismas condiciones, y esto ha hecho que ciudadanos de otros municipios se hayan hecho clientes. También queda una oficina del Banco Santander, pero funciona en unas condiciones similares a las del BBVA desde hace tiempo. Finalmente, en los últimos meses ha abierto una sucursal de la Banca Mediolanum, que si bien no ofrece todos los servicios, permite a los clientes usar cajeros otras entidades sin comisiones.

El referéndum de Cornudella

Siguiendo en la comarca del Priorat, en el pueblo de Cornudella de Montsant también se vivió en diciembre la situación paradigmática al votar en referéndum pagar para volver a tener un cajero automático en el municipio y que la instalación y su mantenimiento fuera a cargo del Ayuntamiento. Un total de 87 personas votaron a favor, 36 en contra y 2 en blanco. Participó un 15% del censo, formado por unas 800 personas mayores de 16 años. Después de la consulta popular, el gobierno local está ultimando los detalles del contrato para instalar el aparato en el pueblo.

Actualmente, hay tres ofertas sobre la mesa: la de CaixaBank, la de Correos y la de Prosegur. Según el alcalde Salvador Salvadó, la empresa de seguridad privada es la que tiene más números de encargarse de este servicio, que permitirá retirar efectivo y actualizar libretas a cambio de una comisión por cada operación. Además, el consistorio se tendrá que hacer cargo del coste de mantenimiento e instalación del aparato. Se espera que en las próximas semanas las dos partes firmen el contrato y en un plazo de un mes y medio, Cornudella vuelva a tener cajero automático.

Prueba piloto con doce pueblos

El año 2018, la Diputación de Tarragona, a través de BASE-Gestió d'Ingressos, puso en marcha una prueba piloto para instalar cajeros automáticos en municipios pequeños que se habían quedado sin servicios bancarios. Se firmó un convenio con doce ayuntamientos del Camp de Tarragona y las Terres de l'Ebre y con Caixa Bank. Uno de estos municipios es Paüls (Baix Ebre). El alcalde, Enric Adell, explica que el consistorio paga 232 euros mensuales, la misma cantidad que asumen la entidad bancaria y la institución por las máquinas. El convenio se firmó por 12 años.

"Estamos muy contentos, fue un paso adelante", remarca Adell. Según los últimos datos de los que dispone el Ayuntamiento de Paüls, se hacen unos 9.000 movimientos cada año, una media de 750 movimientos mensuales -ingresos, transferencias, pago, retirada de efectivo, etc. El alcalde señala el gran "ahorro de dinero y tiempo" que supone el servicio para los vecinos, si se traduce en desplazamientos, puesto que la sucursal más próxima está en la población vecina de Xerta -veinte kilómetros entre ir y volver. A la vez, también les satisface ofrecer este servicio a los visitantes para que, si lo necesitan, puedan retirar dinero, y comprar en el municipio. 

La Diputació ahora está buscando otra fórmula para expandir esta experiencia, sin CaixaBank, que se ha negado a seguir operando. El presidente de BASE, Eduard Rovira, ha avanzado que la institución está estudiando las "posibilidades jurídicas y técnicas" para contratar el servicio con otros operadores -hay interés de Correos y Prosegur. La idea es llegar a un acuerdo para que se puedan adherir todos los municipios sin servicio bancario donde la población necesita disponer de efectivo. "Impulsaremos el mecanismo que convenga", ha garantizado Rovira.

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