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Masies de Sant Miquel empieza a mostrar sus tesoros ocultos

 Los arqueólogos ya encuentran gran cantidad de material en una casa de las 300 del ayacimiento

José M. Baselga

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El alcalde Amadeu Benach y el arqueólogo Jordi Morer.

El alcalde Amadeu Benach y el arqueólogo Jordi Morer.

Desde los años 50 se intuía que el yacimiento arqueológico bajo unos terrenos de Masies de Sant Miquel, en Banyeres del Penedès, era de un gran potencial. Por los restos aparecidos y porque el georradar reveló hace unos años una estructura definida de calles.

Las primeras excavaciones ya destaparon muros de cuatro metros de altura de casas y trazados de calles. Pero la intervención del pasado verano ha superado las expectativas. Hacen prever que Masies de Sant Miquel, que todavía encierra una gran ciudad íbera, es de los principales yacimientos de la época.

Una de las casas excavadas.

El arqueólogo Jordi Morer explica que en la última campaña, gestionada con el Ayuntamiento, la Universitat de Barcelona y la Generalitat, se centró en una de las casas pequeñas para tener una idea del potencial del asentamiento.

Sólo en esa pequeña vivienda (y quedarían otras 300 y la mayor parte de ellas de dimensiones mucho más grandes), con muros de tres metros, han aparecido restos de gran valor. Destaca una veintena de monedas acuñadas a imitación de dracmas, fragmentos de bronce grafiados que podrían ser cartas comerciales, colgantes, una treintena de ánforas con sus sistema de sellado, restos de grano, peso a modo de balanza de precisión, etc. También está la doble muralla defensiva y el foso para proteger al recinto.

La gran cantidad de material aparecido ralentiza las excavaciones ya que se tiene que catalogar y analizar. En Masies pueden encontrarse todas las fases del asentamiento íbero del Penedès, desde el siglo V al III antes de Cristo. Si la capital íbera era Tarragona, el asentamiento de Banyeres es ya sin duda una gran ciudad en la que residían las élites. 

150

Los arqueólogos han radiografiado la mitad del terreno y hay unos 150 habitáculos, entre lo que serían casas, almacenes, centros de poder y espacios públicos. Pero queda pasar el georradar por la otra mitad del terreno, por lo que el número de habitáculos llegaría a los 300.

El Ayuntamiento ya adquirió una parte de la finca, de unas 2,5 hectáreas, pero está prevista la adquisición de más suelo hasta llegar a las cuatro por el potencial que revela el yacimiento. Por comparar, Ullastret tiene 13 hectáreas, Ampúries 4,5 y el poblado íbero de Calafell un cuarto de hectárea.

Vallado

El material recogido se guarda en dependencias municipales mientras que todo el asentamiento está a la espera de ser vallado para evitar el expolio. Ya se ha encontrado a personas con detectores de metales e incluso sancionado a alguna por estar con un detector por la zona y encontrársele material arqueológico.

El objetivo es que Masies de Sant Miquel sea un espacio visitable, que podría abrirse cuando haya una hectárea excavada, que podría ser en dos años.

El alcalde de Banyeres, Amadeu Benach, señala que la ciudad íbera debe ser un dinamizador de toda la comarca para atraer y completar una oferta turística. Está previsto abrir un vial hasta la zona, crear aparcamiento y un centro de interpretación. Para impulsar el yacimiento se presentará un proyecto para las ayudas europeas Next Generation.

El objetivo es que los visitantes puedan pasear por las calles de la gran ciudad íbera con casas recuperadas y otras que quedarán bajo el suelo para el visitante intuya esa evolución histórica.

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