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España retrocede a niveles de mortalidad de la posguerra

El INE revela que el virus en realidad habría causado el año pasado 75.305 fallecidos

MELCHOR SÁIZ-PARDO/ALVARO SOTO

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Las residencias de ancianos sufrieron muchas muertes. FOTO: EFE

Las residencias de ancianos sufrieron muchas muertes. FOTO: EFE

El coronavirus retrotrajo a España en 2020 a niveles de mortalidad que no se veían en el país desde los primeros años de la posguerra. Las estadísticas de ‘Movimiento Natural de la Población’ del INE de 2020, probablemente la recopilación de cifras más precisas sobre la situación demográfica del país, apuntan a que la pandemia habría provocado en España 75.305 muertos en 2020, una cifra muy superior a los 50.837 fallecidos oficiales contabilizados a 31 de diciembre en las tablas del Ministerio de Sanidad. De acuerdo con los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadísticas, el pasado año fallecieron en el país 492.930 personas frente a las 417.625 que murieron en 2019. Se trata de la cifra más alta registrada desde 1941, cuando España apenas había salido de la Guerra Civil. El número de muertos que dejó el 2020 es muy similar al de 1920, el año de la llamada ‘gripe española’, que dejó 494.540 decesos.

Aunque el INE no especifica la causa de este aumento interanual del 17,7% en el número de muertes entre 2019 y 2020, la única catástrofe que puede explicar esa sobremortalidad es, obviamente, el coronavirus, según reconoce de forma prácticamente unánime la comunidad científica. El aumento de la mortalidad fue más importante si se compara con la trayectoria que llevaba España, que entre 2018 y 2019 había reducido la mortalidad en un 2,4%.

Que la sobremortalidad es debida prácticamente al 100% al virus lo demuestran los datos del INE que destacan que los mayores aumentos de las defunciones tuvieron lugar en la primera y segunda ola (la tercera y la cuarta ola ya tuvieron lugar en este 2021). Así las cosas, el crecimiento de defunciones en marzo y abril fue récord, con incrementos del 56,8% y 78,2%, respectivamente, respecto a los mismos meses del año anterior. Las tasas de mortalidad volvieron a crecer lentamente a partir de agosto y, de nuevo se dispararon en octubre y noviembre, cuando el número de defunciones se incrementó un 21,0% y un 21,6%, respectivamente, respecto a lo ocurrido un año antes.

Como era de esperar, el mayor incremento de la mortalidad en ese ‘maldito’ 2020 estuvo en los grupos de más edad y, particularmente, en términos porcentuales, en el grupo de 75 a 79 años. Y aunque la Covid no se ensañó con los más pequeños, sus efectos incluso llegaron hasta la parte más baja de la tabla. Y es que la tasa de mortalidad infantil aumentó una centésima en el año 2020 y se situó en 2,66 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos.

Las estadísticas dan buena cuenta de los efectos devastadores del virus, hasta el punto de que por primera vez en décadas la esperanza de vida cayó en 2020. El aumento de la mortalidad provocó que la esperanza de vida disminuyera en 1,24 años: se situó en 82,34 años. Ningún territorio se salvó del fortísimo incremento de la mortalidad, pero los más castigados fueron Madrid (41,2%), Castilla-La Mancha (32,3%), Castilla y León (26,0%) y Catalunya (23,5%).

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