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    ¿Investirá Junts a Pedro Sánchez? Guía para orientarse en una negociación compleja

    Las urnas han arrojado una complicada aritmética que deja en manos de JxCat la llave de una hipotética investidura de Sánchez, si Núñez Feijóo no logra articular una mayoría suficiente

    25 julio 2023 19:44 | Actualizado a 25 julio 2023 22:15
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    Las urnas del 23J han arrojado una complicada aritmética que deja en manos de JxCat la llave de una hipotética investidura de Pedro Sánchez, si el candidato del PP a la Moncloa, Alberto Núñez Feijóo, no logra articular una mayoría suficiente. ¿Qué opciones hay de que JxCat invista a Sánchez? ¿Es más probable una repetición electoral? ¿Cuál es la estrategia de Puigdemont? ¿Es él quien manda realmente en Junts? ¿Puede el independentismo catalán consensuar un precio a cambio de sus votos? Esta es una guía para orientarse en lo que puede ser la negociación más compleja:

    ¿Por qué son decisivos los votos de JxCat?

    A diferencia de las elecciones generales de 2019, tras las que Sánchez pudo prescindir de sus votos para poder ser investido, esta vez los 7 diputados de JxCat, con Míriam Nogueras al frente, sí son claves.

    La suma de los 122 diputados del PSOE, los 31 de Sumar, los 7 de ERC, los 6 de EH Bildu, los 5 del PNV y el del BNG asciende a 172, suficiente para que Sánchez sea investido por mayoría simple -el PP y Vox llegan a 169-, siempre y cuando JxCat al menos se abstenga.

    ¿Cuáles son las condiciones de Junts?

    Enterrada la estrategia pujolista del ‘peix al cove’ -basada en arañar avances limitados en recursos y competencias para Cataluña-, JxCat menosprecia el «listado de cositas» que ERC plantea al PSOE y sostiene una posición negociadora de máximos: solo acepta hablar de «amnistía y autodeterminación», de manera que una «solución personal» para Puigdemont no desencallaría la investidura.

    De hecho, la presidenta de Junts, Laura Borràs, advritió ayer al PSOE de que su partido «no rebajará» sus condiciones para una investidura de Pedro Sánchez e instó a ERC a «unir fuerzas» en el Congreso de los Diputados, a través de un grupo independentista conjunto.

    En declaraciones en TV3, la dirigente dejó claras las prioridades de partido, que pasan por recuperar una «dirección estratégica» del independentismo y «unidad en el frente de Madrid», como también una mesa de negociación con el Estado que aborde una «amnistía y la autodeterminación» de Catalunya.

    JxCat ya ha retado a Sánchez a formular una «propuesta» para «desbloquear el conflicto entre Cataluña y España», mientras el expresidente catalán Artur Mas recomienda a JxCat que «no tenga prisa» por sentarse a negociar: es mejor que espere a comprobar el resultado de las conversaciones del PSOE con ERC, Bildu, PNV y BNG.

    ¿Ven negociable los socialistas ese precio?

    El precio de JxCat no es asumible por los socialistas: el primer secretario del PSC, Salvador Illa, ha avisado de que el PSOE no aceptará ni amnistía ni autodeterminación porque «no son factibles» y ha pedido «realismo» y «estar a la altura de las circunstancias». Un facilitador que puede engrasar esos contactos negociadores es Jaume Asens, exlíder de los comunes en el Congreso, que renunció a repetir como candidato pero al que Sumar ha encargado liderar las negociaciones con ERC y Junts, aprovechando su buena relación con Puigdemont.

    ¿Acabará Junts ablandando su postura?

    En JxCat coexisten dos almas, los pragmáticos -hay exconsellers como Jaume Giró o Damià Calvet y veteranos convergentes como Xavier Trias- y los maximalistas -encabezados por Puigdemont, además de Laura Borràs y su círculo de fieles-, que dirimieron fuerzas el pasado octubre en la consulta en la que se decidió romper el Govern de coalición con ERC: vencieron los maximalistas con un 55,73%, frente a un 42,39% de partidarios de seguir gobernando. Ha sido Puigdemont quien ha fijado ya públicamente las reglas de juego de JxCat -»Pedro Sánchez no será presidente con los votos de Junts», afirmó en plena campaña- y fuentes del sector pragmático consultadas por EFE ven «difícil» que la posición del partido pueda evolucionar hacia planteamientos más posibilistas, aunque por ahora la dirección espera a que el PSOE mueva ficha.

    ¿Quién manda realmente en JxCat?

    «España, capital Waterloo», escribió al filo de la medianoche del domingo Josep Lluís Alay, hombre de confianza de Puigdemont, en un elocuente tuit que resume gráficamente cómo el expresidente catalán, que no ostenta ningún cargo orgánico en la cúpula de JxCat, sigue siendo de lejos la voz más reverenciada e intocable del partido.

    Aunque Waterloo, como sugiere Alay, es el santuario al que la plana mayor de JxCat acude cuando hay que tomar grandes decisiones, sobre el papel el partido lo lideran la presidenta, Laura Borràs, condenada, inhabilitada y con su carisma a la baja, y el secretario general, Jordi Turull, que, en sus delicados equilibrios para evitar que las tensiones internas hagan implosionar Junts, ha generado malestar entre dirigentes pragmáticos que no se sienten amparados.

    ¿Cómo afecta la incertidumbre judicial en torno a Puigdemont?

    Un día después del 23J, la Fiscalía pidió al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena que ordene de nuevo la busca y captura e ingreso en prisión de Puigdemont y del exconseller Antoni Comín tras la retirada de su inmunidad como eurodiputados.

    Este último movimiento de Fiscalía complica aún más un hipotético acercamiento entre PSOE y Junts, como se encargó de señalar el propio Puigdemont en Twitter: «Un día eres decisivo para formar Gobierno en España y, al día siguiente, España ordena tu detención».

    ¿Qué papel juega ERC en las negociaciones?

    Después de su batacazo en las elecciones municipales, ERC ha seguido perdiendo votos y escaños el 23J, aunque sus 7 diputados también son decisivos en el Congreso, si bien no utilizarán su poder negociador para «bloquear» una mayoría progresista y forzar una repetición electoral, como propugnan la ANC y sectores de Junts.

    JxCat apela a los republicanos a recomponer la «unidad estratégica» del independentismo y a negarle a Sánchez cualquier apoyo si no acepta hablar sobre un referéndum, pero Pere Aragonès se juega también la estabilidad de su Govern, y un apoyo mutuo con socialistas sería para él un escenario óptimo, por lo que ERC ha puesto al PSOE un listón más asumible: traspaso de Cercanías, solución al déficit fiscal catalán y mesa de negociación.

    ¿Cómo puede influir el horizonte electoral en Catalunya?

    Una de las claves menos explícitas pero más decisivas para entender las maniobras políticas de las próximas semanas será la pugna entre JxCat y ERC por la hegemonía independentista ante unas elecciones catalanas previstas para 2025 pero que podrían celebrarse antes, dada la fragilidad del Govern de Pere Aragonès, que se apoya en los 33 diputados de Esquerra sobre un total de 135. La línea de ataque de JxCat contra sus exsocios del Govern se centra en minimizar -incluso ridiculizar- los frutos de la vía del diálogo de ERC en Madrid, en un intento de Junts de proyectarse como el único baluarte independentista que defiende a capa y espada el legado del 1-O, por lo que, pensando en las próximas elecciones catalanas, difícilmente aceptará nada del PSOE que no sea una contrapartida tangible relacionada con la autodeterminación

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