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Conductores denuncian el peligro de los quitamiedos de la autovía Salou-Tarragona

Un grupo de conductores trata de hacerse oír tras socorrer hace un mes a un ciclista holandés, que resultó herido debido al mal estado de algunos tramos de los guardarraíles de esa carretera

Eduard Castaño

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FOTO: Alfredo González

FOTO: Alfredo González

La imagen del joven ciclista vasco Andoni Azkarate impactó a la sociedad al sufrir una grave caída tras chocar contra un quitamiedos que le dejó una terrible herida que le atraviesa el pecho desde un lateral del cuello.

La suya fue una fotografía que se hizo viral y que hace sólo un mes sacudió la conciencia de la peligrosidad de los guardarraíles.
Algo similar le ocurrió a un turista holandés que practicaba el ciclismo en la autovía C31-b de Salou y en dirección a Tarragona. Fue por las mismas fechas y el hombre tuvo la suerte de ser socorrido por unos conductores que se percataron de ello trasladándole hasta el hotel donde se hospedaba para atender los profundos cortes sufridos.

Como consecuencia de ello, los ‘socorristas’ de la carretera han decidido hacerse oír por lo que entienden que representa «el mal estado de los guardarraíles de esta carretera». Uno de ellos, que pide ser reconocido sólo bajo las siglas C. J. A. S., capitanea la iniciativa para que mejoren y repongan las biondas en mal estado y peligrosas de dicha vía. «He hecho innumerables gestiones para tratar de dar a conocer el pésimo estado de los guardarraíles de la C31-b (conocida como la autovía de Tarragona a Salou)», señala el joven, quien además resalta que «lo he tratado de denunciar incluso ante los Mossos en la comisaría que está al lado del hospital Joan XXIII, pero estos me recomendaron muy amablemente y ‘off the record’ que lo mejor es que hiciera una denuncia pública en las redes sociales y en los medios de comunicación. Entendían la problemática pero me aseguraban que ellos no pueden hacer nada».

«No hacen ni caso»
Este usuario recuerda que ha hecho llegar su queja por vía telefónica a las autoridades pertinentes de la Generalitat, que es la titular de la vía. Antes, hablé con el departamento de carreteras del Estado, quienes me remitieron a Carreteres de la Generalitat porque la carretera no era suya», explica.

«No me hicieron caso. La administración pública exhorta  a los ciudadanos a que comuniquemos incidencias para ser resueltas de inmediato y luego compruebas con estupor que es falso. La prueba de ello es que procedí a llamar a Reus, donde se halla el Servei Territorial de Carreteres, para comunicar las incidencias y su peligrosidad y el trato recibido fue denigrante y maleducado. Prácticamente, nos colgaron el teléfono dándonos largas», asegura.

Pero el incidente del ciclista holandés no fue el único. «Hace diez semanas hubo otro accidente en la misma autovía C31-b, esta vez entre Repsol y la factoría Dow en dirección a Salou», resaltando que el quitamiedos «quedó dañado, cortado, y aún no ha sido repuesta o arreglado. En su lugar hay un trozo de cinta de plástico blanco y rojo. ¡No sé a qué esperan para repararlo!».

Este suceso se produjo en los mismos días en que un camión se llevó por delante la señal anunciadora de la salida hacia La Pineda-Vila-seca que se hallaba ante la factoría de Messer. El cartel quedó colgando, con el consiguiente peligro de que cayera sobre los vehículos, hasta que varios días después fue retirado. La espectacular estructura que lo sujetaba puede ser vista por los conductores ya que continúa junto a la cuneta de la autovía. Ahora hay una señal de tipo bajo.

Apuesta
El grupo de conductores está tan convencido de que no arreglarán los guardarraíles dañados de la C-31b que incluso han hecho una apuesta. Nueve de ellos creen que las biondas seguirán en el mismo estado en el plazo de un año, y sólo uno apuesta porque serán reparadas. «Eres un iluso», le espetan los otros nueve.

Pero la apuesta gane quien gane «irá destinada a una buena causa» asegura C. J. A. S., que vive en Tarragona y se desplaza diariamente por la autovía entre Salou y Tarragona. «Si la reparan -afirma él mismo- muchos ciclistas y motoristas se lo agradecerán.  Mientras, corren un serio peligro», concluye.

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