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El centro comercial Port Halley acumula una deuda de 880.000 euros con el Ayuntamiento de Vila-seca

La empresa privada que gestiona el complejo presentó concurso de acreedores en 2013 y ahora ha entrado en fase de liquidación. A día de hoy tan solo hay seis negocios abiertos 

Carmina Marsinach

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La empresa que gestionaba Port Halley ha entrado en fase de liquidación después de presentar concurso de acreedores. FOTO: Alfredo González

La empresa que gestionaba Port Halley ha entrado en fase de liquidación después de presentar concurso de acreedores. FOTO: Alfredo González

El futuro del complejo de ocio Port Halley de Vila-seca sigue siendo incierto. La empresa privada que gestiona el centro comercial entró en proceso de liquidación en 2017 después de presentar concurso de acreedores en el juzgado mercantil número 9 de Barcelona a principios de 2013. Fue entonces cuando notificó la dificultad de pagar el canon de 300.000 euros anuales al Ayuntamiento al tratarse de un terreno de uso municipal. 

La empresa gestora acumulaba una deuda de alrededor de un millón de euros desde 2008 correspondientes a varias anualidades que no pudo pagar. En 2015 el juzgado mercantil número nueve fijó un convenio que comprometía a la gestora a abonar esa cantidad al consistorio en pagos fraccionados en un periodo de diez años. Aún así, la misma resolución judicial redujo un 30% la deuda. Desde entonces, la empresa ha pagado una parte y en fecha de 31 de diciembre de 2017 acumula una deuda de 884.000 euros con el consistorio.

El año pasado la gestora del centro comercial se declaró insolvente y está en manos del juez adjudicar la liquidación. Según explica el concejal de Hisenda del Ayuntamiento de Vila-seca, Xavier Farriol, «alguien se tiene que quedar» con el complejo. Si  hay alguna empresa solvente y con capacidad de inversión que esté interesada en gestionar el centro entonces tendrá que ponerse de acuerdo con los principales acreedores, que en este caso son los bancos, y pactar una reducción de la deuda. Farriol expone que la deuda que acumula la empresa con los bancos y la constructora es muy superior a la que tiene con el Ayuntamiento. La inversión en el complejo comercial Port Halley ascendió a alrededor de 20 millones de euros. En caso de que no hubiera ninguna empresa interesada, probablemente el complejo pasaría a ser propiedad del banco con el que tenga más deuda. Qué pasará entonces es una incógnita. Aún así, desde el Ayuntamiento exponen que la continuidad de las tiendas que se encuentran en Port Halley no peligra. 

La mayoría de locales del complejo han bajado la persiana. Tan solo quedan seis establecimientos abiertos. FOTO: Alfredo González

El complejo ubicado en la avenida Pere Molas, justo al lado de Ferrari Land y PortAventura, se inauguró en 2008. Entonces el centro, de 24.000 metros cuadrados, contaba con una veintena de negocios pero a día de hoy tan solo son seis los que siguen abiertos. Se trata de Mercadona, Decathlon, Cinemes Oscar, Merkal Calzados, la bolera y la tienda de vinos Wine Palace. No queda ninguna cafetería, ni bar, ni restaurante.  

Aspecto decadente

El interior de Port Halley presenta un aspecto decadente. Persianas bajadas, locales cerrados con candado y sensación de vacío. En la última planta, donde se encuentran las salas de cine, algunos de los establecimientos han sufrido actos vandálicos. Sus paredes están llenas de grafitis y sus instalaciones, rotas. Una valla impide el paso para evitar más destrozos. 

Por su parte, desde el consistorio están dispuestos a ofrecer «todas las facilidades que sean posibles» a los futuros gestores del complejo comercial para que puedan sacar el centro adelante. En este sentido están abiertos a negociar un canon inferior a los 300.000 euros anuales que se pagaban hasta el momento. «Tenemos mucho interés en que vaya bien porque genera centenares de puestos de trabajo (...) pero las decisiones son judiciales» Y añade que al final «la deuda es secundaria» y «acabaremos perdiendo todos», explica el concejal. Farriol concluye que la compañía tuvo «mala suerte» ya que se encontró con el impacto de la crisis en 2008. «Está muy bien ubicado. Las empresas que están ahí funcionan muy bien. Tiene parking, etc», apunta.

La empresa que gestionaba el centro tenía el derecho de uso del terreno concedido hasta 2033 y podía prorrogarlo a 25 años más. 

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