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El pregón más corto del mundo

El monólogo del humorista madrileño Enrique San Francisco debía ser el pregón perfecto para la fiesta mayor de invierno de Salou. Fue todo lo contrario. El enfado y el disgusto se propagaron por las redes sociales La crónica |

Jordi Cabré

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San Francisco estuvo menos de tres minutos. Posiblemente el pregón más corto de todos los tiempos. FOTO: A. MARINÉ

San Francisco estuvo menos de tres minutos. Posiblemente el pregón más corto de todos los tiempos. FOTO: A. MARINÉ

El alcalde Pere Granados terminaba su discurso de la Festa Major d’Hivern. Todo iba según el guión marcado. A su lado, la concejal de Cultura, María José Rodríguez, con su sonrisa permanente. Eran los minutos previos al inicio del pregón, el acto que abría oficialmente la fiesta mayor y que siempre busca algún personaje conocido, divertido, con fama y, si es posible, con vínculos con Salou para este primer acto oficial. En el caso de este año, el invitado era Enrique San Francisco, humorista y actor con un currículum de tres páginas. Nada podía fallar.

Al final del parlamento de Granados, anunció sin cita a San Francisco y el actor y humorista madrileño de 61 años subió al escenario del Teatre Auditori acompañado del jefe de protocolo, Juanma Hidalgo. Su aspecto característico en la pequeña pantalla, desaliñado, lo acompañó hasta el atril, donde escuchó las últimas palabras de Granados casi con la nariz pegada al alcalde.


Frases rápidas, risas cortas
«Bona nit», empezó San Francisco. Su etapa en Barcelona le permitió abrir su discurso en catalán. «Voy a ser intenso y además, breve, para no fastidiar», empezó su monólogo. Aunque no mentía, nadie lo creyó. Alguna risa que otra se oyó en la sala.

Habló de las playas. «Esto lo digo en todas partes. Es verdad», se sinceró. Algunas sonrisas más en la sala. «Ustedes me caen bien», intentó comenzar su discurso, pero hasta aquí terminó su repertorio de frases hechas. Dijo que las 20 toneladas de confeti es un despilfarro económico. Los fans del Cós Blanc no daban crédito y acabó excusándose con que «quizá el monólogo no gusta y lo dejo para la próxima vez». Terminó con un enlatado «Moltes gràcies i Visca Salou», y hasta aquí el pregón.

Los casi tres minutos terminaron en una ovación forzada del público, que enmascaró una actuación impropia de un humorista de su talla y que terminó por provocar críticas airadas en las redes sociales y un polémico inicio de fiestas. Las palabras estafa, engaño y decepción se repetieron hasta la saciedad.

La cara de la concejal María José Rodríguez era un poema. Todavía no se ha repuesto del fiasco, que por suerte quedó tapado por el resto de actuaciones de todo el fin de semana.

La empresa que representa a San Francisco ha pedido perdón de palabra y en los próximos días lo hará con una carta de disculpa, confirmaron ayer fuentes del Ayuntamiento.

No fue la concejal salouense o el equipo del área de cultura quienes pidieron explicaciones. Fueron los representantes del actor, que se adelantaron cancelando el contrato y el dinero acordado por actuación.

San Francisco se excusó. Se había quedado en blanco, intentó salir airoso sin un guión del acto y fracasó. No es la primera vez, dicen algunas fuentes, y en esta ocasión quien perdió fue Salou.

Fuentes del Ayuntamiento admiten el fiasco, pero recuerdan que humoristas y personajes con cierta proyección popular son habituales en los pregones de invierno y de verano. Sergi Mas, Javier Jiménez, Xavier Daltell o Jordi Sánchez son algunos de los que han pasado en las ediciones anteriores y con un rotundo éxito.

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