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Imágenes. El erotismo de Bigas Lluna llega a Salou

Exposición. La Torre Vella acoge una muestra inédita de las obras que el cineasta barcelonés realizó entre 1993 y 2012

Cristina Sierra

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Bigas Luna en la masía de la Riera de Gaià que convirtió en su estudio y donde pasó sus últimos días. FOTO: A.G.

Bigas Luna en la masía de la Riera de Gaià que convirtió en su estudio y donde pasó sus últimos días. FOTO: A.G.

Pensativo y rodeado de arte. Así aparece Josep Joan Bigas Luna en un cuadro de dimensiones considerables que preside la escalinata de la Torre Vella de Salou. Esta es la única obra de la exposición Bigas Luna, natura erótica en la que se puede ver al cineasta en estado puro. 
Sentado él solo en una silla, con algunos de los cuadros que creó en su estudio en la Riera de Gaià,  que convirtió en su refugio favorito en el que podía ser él mismo  alejado así de los focos y la fama. 

En este espacio ubicado cerca de su masía, el barcelonés celebró sus triunfos y también sus momentos más delicados, tanto a nivel profesional como personal. Allí fue donde escribió sus últimos guiones pero también donde dejó volar su imaginación en obras de arte que ahora se exponen en el centro cultural salouense. 

Visitantes a la muestra contemplan algunas de las piezas de la serie ‘A fior di pelle’. Foto: ALFREDO GONZÁLEZ

La muestra ofrece una aproximación a las prácticas artísticas con las que experimentó el cineasta, entre ellas, fotografía, collage, pintura o dibujo. Una actividad que refleja su pasión por el arte y las ganas que tenía de crear historias más allá de sus películas. El propio protagonista llegó a asegurar: «Más que director de cine, me considero artista». Esta frase plasma a la perfección una exposición que recopila algunas de las obras realizadas entre 1993 y 2012 en las que se puede ver su lado más abstracto pero a la vez profundo, con trazos firmes que se difuminan a través de notas adhesivas o negativos de fotografías. 

Toda la colección tiene en común el erotismo, un pilar fundamental en su trayectoria cinematográfica. Nada más entrar en la Torre Vella los ojos se fijan en la serie A fior di pelle (2012). Una secuencia de diez piezas de grandes fotografías de negativos que muestran cuerpos desnudos de mujeres capturados con una cámara entre los años 50 y 60 y que Bigas Luna manipuló con creatividad, incorporando varios detalles para difuminar la imagen y convertirla en abstracta, mostrando solo algunas partes del cuerpo. 

La espiritualidad, naturaleza, comida y sexo fueron los cuatro pilares en los que basaba su creatividad y que se pueden observar en las obras expuestas en la primera planta del edificio histórico. En conjunto estos fundamentos consiguen un lenguaje de símbolos telúricos que hablan de la vida, de los orígenes o de la fecundación. Todo ello reflejado en una mitología personal muy íntima pero que a la vez dice muchas cosas a la persona que observa la obra. 

Llama especialmente la atención la vitrina con los objetos y herramientas personales de trabajo que aproximan la visión intimista del autor y sus debilidades, entre ellas, Penélope Cruz. Su nombre aparece en algunas de las notas de Bigas Luna que parecen recoger las ideas que tenía en ese momento para hacer una futura película pensando en la madrileña como su protagonista. 

Obra perteneciente a la serie Microcosmos: cara del alma 2002 y ampliación digital de detalle, de 2012. FOTO: A.G.

Uno de los cuadros en los que aparece de nuevo el cine es una serie de rayas imprecisas sobre guiones de algunas de sus producciones, aunque cuesta identificar el film. Unos diálogos que también aparecen en formato más pequeño en su obra Caras del alma (1999), una serie de ocho tiras que tienen una belleza peculiar. 

Quizá el lado más oscuro de Bigas Luna se identifica en otra de las series de la misma obra pero con diferente técnica. En ella aparecen varias caras, algunas más nítidas que otras, que muestran todas las caras, nunca mejor dicho, del artista. 

Herramientas que usó el artista y cineasta para poder realizar sus obras. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

La exposición no se olvida de la faceta profesional por la que fue conocida el barcelonés. En la misma planta baja los visitantes también pueden conocer un poco más de la vida del director con dos documentales realizados por RTVE que intentan acercar su lado más desconocido a los espectadores. El más personal es Bigas Luna, el buen anfitrión, una producción que cuenta con la participación de actrices y actores que trabajaron con él y que relatan cómo era en la intimidad. 

Un Bigas Luna que consiguió normalizar el erotismo tan presente en una muestra única para conocer su lado artístico más allá de las grandes películas que dejó para la posteridad. 

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