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Miles de vehículos puentean la N-340 por estrechos caminos y a 100 km/h

El radar de Roda caza de las 17.30 a las 20.30 horas de un domingo a más de 500 coches con exceso de velocidad

J.M. Baselga / M. Just

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El camino conocido en El vendrell como De Roda, es muy estrecho en muchos tramos. FOTO: JMB

El camino conocido en El vendrell como De Roda, es muy estrecho en muchos tramos. FOTO: JMB

Es un camino que hace años usaban los propietarios de fincas agrícolas. Con un débil firme que se logró tras protestas para facilitar su uso y evitar que quedase embarrado en días de lluvia. 

Pero por ese camino, que en Roda de Berà llaman el Camí de El Vendrell, hace dos domingos, entre las 17.30 y las 20.30,  pasaron hasta 850 vehículos. Y de estos, 500 lo hicieron por encima del límite de velocidad de 40 km/h que corresponde –y está señalizado– a una vía de estas características.

A pesar de ser estrecho y con deficiente firme, el radar que el Ayuntamiento de Roda colocó a la salida del municipio cazó a 150 coches que fueron multados. Destaca un vehículo iba a 98 km/h con el peligro que supone para el conductor y el resto de los coches que circulan por esa vía.

«En tres horas de un domingo pasan por un camino 850 coches, incluso a 98 km/h», afirma el alcalde de Roda de Berà, Pere Virgili

La situación se repite cada fin de semana. Y empeora en verano. Las insufribles caravanas en las carreteras N-340 o C-31, o los elevados peajes de la AP-7 y de la C-32, hacen que muchos conductores busquen vías alternativas para sortear lo uno y lo otro. Y optan por transitar por caminos agrícolas o por el centro de urbanizaciones, lo que resulta aún más peligroso para los vecinos.

El alcalde de Roda de Berà, Pere Virgili, explica el colapso de sus caminos y también de algunas de las calles principales del pueblo con coches que buscan puentear la N-340. Y no puede hacerse más que aguantarse. O colocar el radar para cazar a los que, además de la caravana de la carretera, quieren ganar tiempo apretando el acelerador incluso por el centro de urbanizaciones.

La saturación de esos caminos, muchos de ellos antiguamente agrícolas, es uno de los efectos colaterales del mantenimiento de los peajes o de no desviar a los camiones por las vías rápidas haciendo más digeribles las carreteras.

«Son vías  que no están preparadas y ya hemos sufrido accidentes graves», dice Eva Serramià, presidenta del Consell Comarcal del Baix Penedès y teniente de alcalde del Ayuntamiento de El Vendrell

En El Vendrell, el conocido como Camí de Roda permite llegar hasta Torredembarra. Pero por un trazado estrecho hasta el punto de que hay tramos en los que difícilmente caben dos vehículos. Las curvas cerradas y deficiente pavimento son, además, un peligro.
La presidenta del Consell Comarcal del Baix Penedès y teniente de alcaldía de El Vendrell, Eva Serramià, explica que ya se han producido accidentes. Recuerda el caso de un motorista que fue arrollado por un vehículo. Y que cada fin de semana pasan más coches.

«No están preparados»

«Son caminos que no están preparados para que pase un gran numero de vehículos, que además corren mucho», señala Serramià.  Añade que el elevado tránsito hace que esos trazados tengan un mayor desgaste.

Eduard Rovira, alcalde de Roda, apunta que «el colapso en la rotonda condena a los vecinos a caravanas para coger la N-340 
o la autopista»

La situación la sufren El Vendrell, Roda, Creixell, Altafulla o Torredembarra por los coches que intentan esquivar la N-340 y la autopista AP-7. Se repite en la zona de costa. En Roda, Coma-ruga, Sant Salvador, Calafell, Segur o Cunit cuando los conductores intentan escaparse de la saturada carretera C-31, de la N-340 o de la cara autopista C-32.

En este caso las vías alternativas que buscan los conductores tienen un peligro añadido. Y es que pasan por el centro de urbanizaciones densamente pobladas en la época estival. Las calles de los diferentes núcleos presentan caravanas por unas calles que también sufren el paso de miles de coches.

«El paso por caminos daña el municipio. Y no hay subvenciones para arreglarlo», lamenta Jordi Llopart, alcalde de Creixell

Jordi Llopart, alcalde de Creixell, recuerda que es una problemática que arrastran desde hace años. Se muestra escéptico ante las promesas del Gobierno. Lamenta que «ya llevamos demasiadas muertes en la N-340 como para que no se tomen en serio la problemática». Y añade: «Sé que el alcalde de Altafulla como diputado y el de El Vendrell como portavoz del Pacte de Berà están batallando para lograrlo». Mientras, reconoce que el paso de un número tan elevado de vehículos, y a tanta velocidad, daña el municipio. «Tampoco tenemos subvenciones para poderlo arreglar», apunta, recordando que en su caso pasan incluso por la Plaça Major. Y es que los municipios no pueden hacer más que aguantar y gastar dinero en reparar una infraestructuras que el elevado paso de coches, sin estar preparadas para ello, desgastan con rapidez.

El alcalde de Torredembarra, Eduard Rovira, explica que uno de los problemas que sufre la localidad es el colapso que se produce en la rotonda del municipio que distribuye los coches de la carretera N-340 y a la autopista ya que desde ese punto y hasta Tarragona la vía rápida es gratuita. Rovira cuenta cómo los vecinos de la localidad que quieren incorporarse a la carretera o a la autopista deben sufrir unas largas caravanas.

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