Se complica el rescate de la avioneta y del piloto fallecido David Garcia

La profundidad y las corrientes impiden de momento la extracción del cuerpo del vecino de Cambrils que se estrelló el pasado día 3 de noviembre a 30 millas náuticas del Delta de l'Ebre

Jordi Cabré

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Los efectivos de la Benemérita en el puerto de Sant Carles, la base de operaciones de esta misión. FOTO: DT

Los efectivos de la Benemérita en el puerto de Sant Carles, la base de operaciones de esta misión. FOTO: DT

La docena de submarinistas del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) llevan ya una semana en alta mar. Desde primera hora del día y hasta que el sol se pone, se trabaja intensamente para encontrar la manera de rescatar el cadáver del cambrilense David Garcia, que se estrelló con una avioneta junto al torrense Marc Francesch en la tarde del pasado día 3. 

El capitán de los GEAS, Carlos Núñez, ya avisó en la presentación del operativo de las dificultades para llevar a cabgo el objetivo. Incluso el teniente coronel responsable de la Comandancia de Tarragona, Jordi Verger, admitió ya entonces de que las probabilidades de éxito no estaban garantizadas y que había la posibilidad de que se fracasara sin poder recuperar el cadáver del mossos d’Esquadra de 36 años.

Aclimatación y análisis

El mismo viernes día 13, desde el puerto de Sant Carles de la Ràpita, se partía rumbo a alta mar. A unas 30 millas náuticas del Delta se encuentra la avioneta, la Piper Seneca del Aeroclub de Reus. Está entera, a 113 metros de la superficie y con diferentes abolladuras en su fuselaje provocadas por el impacto frontal con el agua y la presión a esa profundidad.

En su interior está el cadáver. Las imágenes de un robot que han llegado hasta la avioneta han certificado que David está dentro de la cabina. Otra cosa es como sacarlo de ella de la mejor forma posible para honrar su memoria una vez rescatado el cuerpo del mosso d’Esquadra.

Los submarinistas ya llevan varias inmersiones. Se ha llegado hasta 80 metros, todavía muy lejos del objetivo. En cada inmersión es necesaria una descompresión y además se es consciente de la tardanza necesaria para bajar y el poco tiempo para poder trabajar a esa profundidad. 

Si las dificultades de la profundidad ya se conocían de antemano, las corrientes marinas también están dificultando los trabajos previos al operativo. Por ello, reconocen fuentes conocedoras del rescate, la operación requiere de tiempo y no se puede establecer una fecha en concreto. Además, estos días hay mala mar, lo que implica una suspensión temporal de las tareas y una demora en poder atacar el objetivo.

Más allá de la aclimatación de los submarinistas del GEAS, hay un segundo equipo técnico en la patrullera de la Guardia Civil. Este segundo grupo de trabajo es el que analiza los datos, observa el estado de la avioneta, la composición del fondo y las posiblidades de sacar la avioneta sin tocar nada o el cuerpo de David dejando el aparato en el lecho.

Aún es pronto para saber si se intentarán colocar balones de aire y elevar la avioneta o se intentará que los expertos submarinistas lleguen hasta le fuselaje del aparato.

La próxima semana, si la climatología no lo impide, se abordará de nuevo el rescate y se tomarán decisiones. Aunque el esfuerzo para recuperar el cadáver del cambrilense es máximo, nadie esconde que podría replantearse la operación si no hay garantías para los agentes que están en esta misión.

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