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Un homenaje de Calafell a los pescadores

Abre un Ecomuseo en los que fueron unas antiguas destilerías

José M. Baselga

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El Ecomuseo está en una antigua destilería.

El Ecomuseo está en una antigua destilería.

Están la Julieta y la Manuela. Y la Patria, que tiene unos 125 años y ya está restaurada. Esperan la Xaloc, de 45 años, la Ramona, de 52 y la Elena de 45. Esas históricas barcas de pesca aguardan en la que fue una antigua destilería de Calafell. Ahí se llevaba el excedente del vino para elaborar el aguardiente para las expediciones a ultramar. Además de para alegrar a las tripulaciones era un buen desinfectante.

Por eso las barcas parecen tranquilas pese a que las muescas del tiempo han calado en su madera. Dormitan bajo los arcos de ladrillo. Unas ya restauradas. Otras en espera para poder volver a surcar olas.

Esa histórica destilería se ha habilitado como Ecomuseo del mar del Penedès. Impulsado por la Associació Patí Català Calafell y perteneciente a la Federació Catalana per la Cultura i Patrimoni Marí i Fluvial. Ha abierto este viernes y es un museo vivo de recuperación de ese pasado marinero y un homenaje a las gentes del mar.

La luz que entra por los ventanales marca senderos que inyectan una atmósfera de tranquilidad. Como si el tiempo se hubiese detenido hace unas décadas. Sólo se escucha el cepillo que pule el casco de alguna barca que se está restaurando. Y parece el silencio de un mar en calma.

La iniciativa surgió hace unos años de la Associació Patí Català Calafell. El poeta Carlos Barral ya habló de la madera que había en la playa en referencia a las barcas de pesca. Pero muchas corrían peligro de desaparecer. La entidad se propuso salvarlas y comenzó a restaurarlas. Ya ha recuperado 24 que han vuelto a navegar.

En la vieja destilería se insufla ambiente marino. Pueden verse históricas barcas en espera de ser restauradas, cómo trabajan los calafates para recuperarlas, una colección de maquetas, imágenes históricas del siglo XIX.

Junto a la destilería hay una antigua ermita que forma parte del recinto. Esa construcción es de principios del pasado siglo. La levantó un veraneante de Barcelona. Dedicada a Sant Antoni,  fue la iglesia del núcleo de la playa antes de que se levantase la de Sant Pere. En ella podrán celebrarse reuniones o comidas. También los porches de la destilería ofrecen espacios para celebraciones.

Josep Inglada, uno de los impulsores, explica que «el objetivo es recuperar y mostrar ese patrimonio de una manera activa. No es un museo estático. Es un espacio vivo donde va a haber actividad». Posteriormente habrá actividades divulgativas y de difusión del patrimonio náutico. El Ecomuseo abre inicialmente con visitas guiadas a solicitar  en associacio@paticatalacalafell.cat.

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