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Una salouense pide una silla de ruedas eléctrica ante la dificultad de moverse con una sin motor

El Ayuntamiento dice que los informes médicos afirman que puede andar con muletas

J.Cabré

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Marta Pérez asegura que salir a la calle a buscar medicinas, comida es casi una odisea por el mal estado de aceras y bordillos. Foto: j.c.

Marta Pérez asegura que salir a la calle a buscar medicinas, comida es casi una odisea por el mal estado de aceras y bordillos. Foto: j.c.

Marta Pérez vive en la calle Ciutat de Reus. Tiene una habitación que debe dejar en breve y busca un nuevo hogar. Su vida le cambio en 2015. Un mosquito le picó en una pierna mientras trabajaba de jefa de cocina en un bar-restaurante de Valencia. «La pierna me ardía, pero no le di mayor importancia hasta que me descubrieron que estaba infectada de leishmaniosis visceral», explica. Su odisea por los hospitales aún dura, pero ya se curó de la enfermedad mortal. Según ella, la leishmaniosis le ha dejado muchas secuelas entre ellas una flojera permanente en las piernas.

 

Ver también: Una salouense apenas puede andar por la picadura de un mosquito

 

«Hasta hace un mes, con dos muletas podía moverme. Me he caído muchas veces pero podía caminar con dificultad. Ahora, ya no puedo más. Mis brazos no responden y mis piernas de momento siguen muy débiles», asegura.

Sobrevive de una paga por baja laboral que cada més que pasa va disminuyendo. Y afirma que gracias a Cáritas tiene comida cada día y también una silla de ruedas con las que se apaña.

Desde que volvió a Salou –todavía con tratamiento por la leishmaniosis– ha intentado pedir ayudas al Ayuntamiento de Salou. Ayer a media mañana, tuvo una nueva reunión. Esta vez con la concejal responsable de Serveis Socials, Estela Baeza. Antes había hablado con técnicos de este departamento.

La vecina solicita una silla de ruedas eléctrica. Argumentó a la edil que no tenía fuerzas y que este vehículo le facilitaría mucho las cosas.

La concejal le explicó que la petición era imposible de cumplir. Primero porque una silla de ruedas eléctrica no entra dentro de los parámetros de Serveis Socials y lo segundo, y más importante, el Ayuntamiento ha hablado con todos los médicos que la han atendido y todos aseguran que esta vecina no necesita silla de ruedas. Podría andar con ayuda de muletas.

El Ayuntamiento, pero, sí que le ha garantizado ayuda social. Podrá entrar en el circuito de comida que se gestiona con Cáritas y también le ha prometido echar un cable en el alquiler de una nueva habitación o vivienda que se adapte a sus necesidades. Respecto a la silla, el consistorio no hará frente a esta demanda y si ella encuentra una, se la deberá pagar con su dinero.

Marta asegura que sólo reclama sus derechos y que el diagnóstico médico está equivocado porque «no puedo valerme necesito esta silla», repite una y otra vez. De momento, el día a día lo va pasando gracias a diferentes amigos que le han echado un cable: el bar Kharma, la farmacia de la calle Ciutat de Reus y los voluntarios de Cáritas. A ellos les da las gracias eternas. –j.cabré

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