Cultura Entrevista a Jonás Trueba

Entrevista a Jonás Trueba, sobre el estreno de 'Quién lo impide'

Durante 220 minutos el cineasta Jonás Trueba se cuela en la vida de un grupo de adolescentes y los muestra yendo de viaje de fin de curso, pasenado por Madrid o solos en su cuarto

Aloma Rodríguez

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Momento del rodaje de 'Quién lo impide'

Momento del rodaje de 'Quién lo impide'

Quién lo impide’ es quizá el proyecto más singular hasta la fecha del cineasta Jonás Trueba: filmado a lo largo de cinco años, durante 220 minutos se cuela en la vida de un grupo de adolescentes y los muestra yendo de viaje de fin de curso, pasenado por Madrid o solos en su cuarto, también inventando ficciones y caprichos extremeños.

Después de La virgen de agosto, 'Quién lo impide' surgió en realidad en su anterior película, La Reconquista, donde participaban Candela Recio y Pablo Hoyos. Trueba no quería perdérselo de vista, seguir rodando con ellos fue una manera de “no perder tampoco esa energía que me transmitían”, explica por correo electrónico desde Viena, donde presenta la película acompañado de Candela Recio y Claudia Navarro.

Rodaje de 'A quién le importa'
Jonás Trueba - rodaje de 'Quién lo impide'

¿Por qué estadios ha ido pasando el proyecto en los cinco años que han transcurrido desde que comenzó?
Han sido muchos vaivenes, muchos estados de ánimo y cambios. A veces también sufríamos. No es fácil llevar un proceso creativo tan largo, con muchas cosas de por medio. Han sido años de mucha agitación personal y colectiva, la sociedad salía de una crisis y entraba en un momento de ebullición política, luego la pandemia y de nuevo otra crisis… Todo eso afecta también a nuestra película.
Empezamos hablando de filmar pequeñas historias, cosas que a ellos les parecían importantes, pequeñas escenas y situaciones, luego quisimos abrirnos a un registro más documental o testimonial, haciendo muchas entrevistas y conversaciones (algunas de ellas se ven en la película), y después de eso nos sentimos más legitimados para poner en escena nuevas situaciones o conflictos.

La película está dividida en tres partes, ¿qué marca cada una de las partes?
Son tres partes que aparecen de manera orgánica durante el montaje con Marta Velasco. La primera es más expositiva, la segunda es más imaginativa y la tercera es más reflexiva. O como me dijo alguien después de verla: Todo es posible, todo es imaginable, todo es difícil… Los intermedios me gustan porque forman parte de la película y ayudan a sentirla más en tiempo presente. A la vez tratamos de ser fieles al proceso de los rodajes y su cronología, también sentimos un paso del tiempo sutil, de otoño a invierno en la primera parte, la primavera en la segunda, y el final de curso en la tercera…

Fin de curso - 'Quién lo impide'
Fin de curso - 'Quién lo impide'

¿Cómo conseguiste ganarte la confianza para que te dejaran entrar en su intimidad, mostrar su cuarto, enseñar cómo son cuando están solos?
De una manera muy sencilla: intentando transmitirles confianza, sin mirarlos por encima, sin paternalismo. Intentando escuchar bien y dialogar con ellos de tú a tú, tratándolos como adultos. A veces aparecía un chico y me hablaba de la importancia de mostrar la soledad, las cosas que se le pasaban por la cabeza cuando está en su cuarto, y entonces le proponía ir a su cuarto y mostrar eso. He tratado de ponerme un poco al servicio de ellos.
Se dice mucho que tu película es un retrato de los adolescentes de hoy, pero yo veo más la captura de un momento vital con una energía muy peculiar, ¿qué querías hacer tú?


En ningún momento he tenido la tentación de hacer una película generacional o sociológica.

Creo que se acerca más a un retrato de amigos. En realidad no es tan diferente a mis anteriores películas, en las que también retrato a actores amigos y les propongo verse como posibles personajes de ficción, escribiendo con ellos durante la toma. Aquí seguimos hablando y mostrando las cosas de la vida que nos interesan y nos emocionan: el amor, la amistad, el humor, los miedos… Esas son las cosas que me interesa mostrar en las películas. Transmitir ganas de vivir y de hacer cosas a través de las películas. Hay un intento de desacralizar la adolescencia: es decir, esos temores, esas dudas, probablemente nos acompañan siempre…

En el fondo la etiqueta de jóvenes o adolescentes no es más que un reduccionismo, una manera de alejarse o mirar con distancia a una gran cantidad de personas. Los jóvenes además nos recuerdan cosas importantes que a veces olvidamos o damos por descontadas. Los jóvenes casi nunca son cínicos, tienen deseo y asombro por las cosas, y eso hay que tratar de conservarlo siempre.

'Quién lo impide'
'Quién lo impide'

La película se pone al servicio de lo que suceda, hay una especie de disposición, de favorecer a lo imprevisto que es muy bonita, aunque muy arriesgada, supongo.


Sí, me encanta la idea de una película-río, película-vida, donde todo puede pasar, donde se pueden mezclar tonos, formas, texturas…

Que la película se ponga en duda y cambie, como cambiamos nosotros, que no vaya en línea recta sino zigzagueando, que sea un poco imprevisible, que no sepas bien hacia dónde te lleva pero te encuentres a gusto viéndola porque es generosa.

Incorporas algunas cosas del contexto: las elecciones, para los protagonistas las primeras, pero también está la Covid y el confinamiento, ¿cómo logras el equilibrio entre el acercamiento a la intimidad y lo que sucede fuera?
De una manera natural. Todo eso acaba entrando en la película porque la planteamos como un proceso abierto. Me encanta que haya mucho diálogo pero también grandes silencios. Que se mezcle la intimidad con lo colectivo. Ahí está quizá el gran asunto de la película: cómo convivir en sociedad.

'Quién lo impide'
'Quién lo impide'

Uno de los momentos más emocionantes para mí es la aparición de Rafael Berrio, que asiste como público a un concierto donde se versiona su canción, convertida en himno, ¿cómo fue?
Rafael quiso bajar a Madrid aquel día. Sé que estuvo viendo gran parte del material que estábamos proyectando en diferentes salas y luego se quedó viendo el concierto que habíamos organizado con muchos de los jóvenes. Creo que fue muy emocionante para él asistir a eso. Yo lo encontré de pronto mientras filmaba al público, no lo esperaba y de pronto estaba en el plano… Ahora lo miro como una aparición casi fantasmal, pero también tiene algo de justicia poética. Él intuye que esos chavales le van a sobrevivir pero algunos de ellos ya llevan su canción dentro. Al final Berrio nos va a sobrevivir a todos.
Hay una tensión entre lo íntimo y lo colectivo, también entre lo documental y la ficción.

¿Cuál es el papel de la voz en off de algunos de los adolescentes que cuentan las historias de otros que se ven en pantalla?
Esas voces nos ayudan a imaginar y fabular, tienen algo más literario, de cuento, pero porque nuestras vidas cotidianas están llenas de literatura. Muchas veces nos contamos historias de amigos y las imaginamos un poco como si fueran secuencias de una película. Es una forma de navegar entre la realidad y la ficción, o entre lo que nos sucede y lo que nos podría haber sucedido o nos gustaría que nos sucediera.
Quién lo impide tiene algo de Jonas Mekas, quizá de manera más evidente que otras películas tuyas…
Ojalá, sí. Mekas es un cineasta fundamental para mí, por abierto y generoso, es lúdico y desprejuiciado. Siempre a favor de mostrar las cosas que merecen la pena. Esa es su gran enseñanza para mí. Es difícil alcanzar el grado de libertad que él siempre tuvo, filmando la vida para luego darle una forma más o menos coherente en el montaje.

¿Hasta qué punto la das por cerrada? ¿No tienes la tentación de añadir en un DVD, por ejemplo, las reacciones de los protagonistas a la película? Por cierto, ¿qué piensan ellos de la película?
Tengo mucho material acumulado que se ha quedado fuera del montaje y me gustaría recuperar. También algunas sesiones en las que ellos veían el material y opinaban, pero nos sirvió más para ganar confianza entre nosotros y entender mejor lo que estábamos haciendo que para hacer avanzar la película. Ellos la miran con mucho cariño. Muchos quizá no habían visto una película parecida, a nivel formal o cinematográfico, pero al mismo tiempo lo que ven les resulta muy familiar y reconocible.

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