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La alta cultura visita Horta de Sant Joan

El Convent de Sant Salvador ha sido en agosto el escenario de un recital excepcional y de calidad, en el que actuó el joven chelista Pau Codina.

DICK SCOONES

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Pau Codina, al violonchelo, en su concierto en Horta de Sant Joan. FOTO: FRANK HUBNER

Pau Codina, al violonchelo, en su concierto en Horta de Sant Joan. FOTO: FRANK HUBNER

No pasa a menudo que el pequeño pueblo de Horta de Sant Joan, en la Terra Alta, reciba la visita de tantos grandes músicos en tan poco tiempo, los días 1, 7 y 14 de agosto. Y casi todos catalanes. En este caso Horta ha recibido al joven chelista, Pau Codina, el contratenor, Oriol Rosés, y el percusionista, Àngel Pereira. Sus conciertos, en el Convent de Sant Salvador, han coincidido con una exposición de la artista barcelonesa Gina Cubeles –bajo el título Del cel i de la Terra– con motivo de la celebración del 500 aniversario del nacimiento de Sant Salvador de Horta. La noche anterior al primer concierto habían visto un arco iris espectacular encima de Els Ports, siempre una señal positiva. Y al día siguiente, Gina se enteró que su bisabuelo había nacido en Horta.

La exposición es obra de la paleta de una artista profesional, con un estilo definido y un tema original. «El paisaje terrestre y su visión desde el espacio son el eje central. En este sentido, mi trabajo se refiere a la revolución científica y tecnológica espacial de los siglos XX-XXI y la tradición pictórica del paisaje», dice la artista. Su galerista, Manuel Valls Bernat, comenta que «Cubeles utiliza materiales muy diversos como la pintura al óleo, cera, ceniza… Absolutamente necesarios para producir la estratificación, la erosión, la licuación y el impacto térmico que necesita para conseguir las cualidades matéricas de su obra. Y que da como resultado una inquietante visión de un paisaje que nunca antes hemos contemplado».

El Convent de Sant Salvador es un lugar ideal para combinar las artes plásticas con la música. Es más, Pau Codina opina que las condiciones acústicas dentro de la iglesia son muy buenas para la música clásica. Las piezas que conformaron el concierto inaugural fueron dos suites para violoncelo del compositor alemán Johann Sebastian Bach producidas en 1720-21. Codina ofreció un concierto de un gran virtuosismo. El chelista pasó nueve años en Inglaterra donde asistió a una de las academias de música más reconocidas en el mundo, la Yehudi Menuhin School. Con solo 33 años ha tocado en muchas orquestas de renombre y ha sido chelista solista en algunas de las salas de música más importantes de Europa, el Palau de la Música Catalana de Barcelona o el Royal Festival Hall en Londres, entre otras. Actualmente desarrolla su vida profesional en Dinamarca.

El segundo concierto, El cel i la Terra a través de Händel fue interpretado por el conjunto de cuerda La Ferlandina. Genial. El solista, el contratenor Orio Rosés, no decepcionó. Es un cantante de nivel mundial, galardonado por el Conservatori del Liceu y el Mozarteum de Salzburg. Rosés también ha demostrado su compromiso cultural con su actuación, ahora, en Horta de Sant Joan. Un dato interesante: Rosés se formó como tenor. «Sólo cambié a contratenor cuando tenía 25 años», dice.

El último concierto de la temporada, Homenaje a Ástor Piazzolla, a cargo del quinteto Vibratango, supuso un cambio de ritmo radical. El argentino Astor Piazzolla (fallecido en 1992) es considerado uno de los grandes compositores de música del siglo XX. En 2021 se celebra el centenario de su nacimiento. Criado en Nueva York, virtuoso bandoneonista, Piazzolla era famoso por crear el nuevo tango que fue considerado en Argentina en su día una revolución totalmente herética, irrespetuosa del tango tradicional. «El tango y el jazz, lenguajes universales, hermanados en la emoción, la pasión, la vida», y la música clásica fueron la base del new tango. El repertorio en Horta incluyó «grandes clásicos del compositor y otros temas originales compuestos especialmente para la ocasión por los miembros del quinteto, siempre alrededor del tango y de aquel gran maestro».

Para los amantes de la música clásica tanto como su evolución moderna, fue un concierto exquisito, de alegría y brillantez, digno de la larga ovación del público en pié. Destacó especialmente el compositor-bandoneonista argentino, Marcelo Mercadante, con 30 años residiendo en Barcelona. Pero fue la figura simpática del percusionista catalán multifacético, Àngel Pereira, la que mandó. Ha sido la tercera visita de Pereira a Horta. Esta noche se dedicó únicamente al vibráfono, un instrumento de sonido similar al xilófono pero con láminas de aluminio. Otra actuación magistral. Y expresó su agradecimiento a la persona que ha montado tan bien la temporada de conciertos en Horta, Emma Masferrer, cuyos trabajos en el mundo de la cultura en Barcelona, una vez más, han beneficiado a esta comunidad rural, tan lejos de la ciudad.

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