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Elia Barceló: «Cuando una mujer deja de ser sexualmente apetecible, deja de existir para los hombres»

El noir mediterráneo ‘Muerte en Santa Rita’ (Roca Editorial) es la última novela de una de las escritoras más versátiles del panorama literario actual

| Actualizado a 23 julio 2022 10:35
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Santa Rita guarda secretos de amor y de muerte, de sangre y huesos. El antiguo balneario, reconvertido en sanatorio para mujeres y finalmente en la casa de Sofía, congrega a un número variopinto de personas, a cada cual más dispar, que conviven en armonía. Hasta que se produce un asesinato y todos son sospechosos, todos tienen un buen motivo para matar. Se trata de la trama de Muerte en Santa Rita, de Elia Barceló, publicada por Roca Editorial. Es la primera de varias novelas, en las que la reconocida autora irá desgranando su historia. Muerte en Santa Rita es, como defiende su autora, «una novela en la que salen muchas mujeres, aunque no es un libro de mujeres para mujeres».

Ha retomado aquellos casos de Agatha Christie...
En Muerte en Santa Rita hago un guiño consciente a Agatha Christie. Por eso, justamente, le puse ese nombre, que está claro que remite a la dama británica del crimen. La cuestión está en que yo hago muchos géneros, me gusta variar y como la última novela, La noche de plata, era negra, pero negra oscura, invernal, con asesinatos de niños, esta fue como una especie de reacción. Necesitaba algo que fuera más luminoso, más alegre. Suena mal decir que es más alegre cuando matan a alguien, pero un asesinato siempre da vidilla. No obstante, aunque esta primera novela de Santa Rita sí que tiene algo que ver con Agatha Christie, no así la segunda, que casi tengo lista, que hará referencia a otra de las tradiciones del negro.

Es cierto que es un escenario idílico, que se gira en contra.
Los del sur también matamos, no hay por qué dejárselo todo a los suecos e islandeses. Aquí no tenemos niebla, pero también tenemos crímenes, como en todas partes.

Con luz...
Con alegría y paellas. Es que fíjate, a todos los detectives y policías de las novelas nórdicas dan ganas de darles un duro para que se vengan a comer una paella, a alegrarse un poco el alma.

Estoy de acuerdo con usted, comen muy mal y beben demasiado café.
Y se vuelven alcohólicos y depresivos, se obsesionan con los casos. Los míos no. En mis novelas los policías son gente seria y trabajadora que lo hacen lo mejor que pueden, pero no están dispuestos a jugarse su familia, su felicidad y su bienestar por conseguir aclarar o no un caso.

Los del sur también matamos, no hay por qué dejárselo todo a los suecos e islandeses

¿Quién puede sacar más beneficio de lo que ocurre en Santa Rita?
Todos. Eso es lo grandioso en la novela. Todos están muy bien como están hasta que llega este personaje repulsivo y lógicamente a todo el mundo le viene muy bien que desaparezca porque amenaza con estropearles su forma de vida.

¿En qué medida una mujer adinerada como Sofía podría compartir una casa de la manera en que usted la presenta?
Creo que es posible porque no ha sido un proyecto calculado por Sofía. Sencillamente, a ella le sobraba sitio, por lo que cada vez que alguna amiga o conocida se encontraba en mala situación o necesitaba un lugar donde quedarse un par de semanas, las invitaba a su casa. Como ella se lo podía pagar, poco a poco se fue acostumbrando a que la gente llegaba, se instalaba, estaba a gusto y colaboraba. Así se creó Santa Rita.

Ella niega que sea una comuna, aunque es un poco comunismo.
No es del todo comunismo, en el sentido de que quien manda es Sofía porque la casa es suya, por lo que decide quién se queda y quién no. Y eso ya cambia bastante las cosas. Y luego, no es todo igual para todos. Es decir, cada uno aporta lo que puede en trabajo, en dinero, en interés o en cariño y mientras estén todos a gusto siguen viviendo juntos, pero no están obligados a nada. Y desde luego, no es un paraíso del que no se pueda salir, como ocurre en los países comunistas. Serán muy paradisíacos, pero te pegan un tiro si te quieres ir a otro lugar.

Sofía es muy mayor, es casi centenaria, con una lengua viperina. Es mucho más avanzada a su tiempo que su sobrina Greta, sobre todo cuando se trata de hombres.
Son diferentes tipos de mujeres. Sofía ha tenido muchísima más experiencia que Greta. Ella representa la evolución y el progreso del rol femenino. Sofía se dio cuenta siendo muy joven de que el papel que estaba previsto para las mujeres no era el que ella quería ocupar y entonces empezó a espabilarse, al mismo tiempo que la sociedad, en los años 60. Ella se sube al carro, se hace una feminista total y empieza a viajar, a descubrir su sexualidad, a tener amantes a montones, a ser ella misma. Mientras que en la generación de Greta las cosas ya no eran tan espumosas y tan salvajes y ella es una buena chica.

$!Elia Barceló: «Cuando una mujer deja de ser sexualmente apetecible, deja de existir para los hombres»

Ha dicho en algún momento que a las mujeres más mayores se las invisibiliza. ¿Cómo ve la situación de la mujer actual?
Como hasta ahora casi siempre han sido los hombres los que han manejado todo, cuando una mujer deja de ser sexualmente apetecible, deja de existir para ellos. Hay un montón de lugares donde los hombres de 60 años son maduritos e interesantes, tienen su barriguita, su calvita y puestos de responsabilidad y se encuentran la mar de guays. Pero una mujer, cuando ya no es preciosa, perfecta y maravillosa, entonces que se quite de en medio porque estorba. Eso es algo que ahora estamos mejorando, aunque en nuestra sociedad tenemos que luchar mucho para no dar pasos atrás porque como hemos visto con Estados Unidos y el aborto, lo de los pasos atrás es algo que puede pasar de un día para otro. Los derechos han costado muchísimo de conseguir, pero se pueden perder en un instante. Y sobre todo, hay que enseñar a las jóvenes generaciones, chicos y chicas, que lo del feminismo no es una cuestión de mujeres para mujeres. Es una cuestión de seres humanos para seres humanos. Nos interesa a todos y eso, desde que empezó el reguetón, no está nada claro.

Ya que saca a relucir el reguetón, parece que las nuevas generaciones están yendo un poquito para atrás.
Ahí tienen mucha parte de culpa, por ejemplo, las películas románticas que les gusta tanto ir a ver a los adolescentes, en las que lo único importante en la vida de una mujer es encontrar un hombre. No hay nada más. Porque incluso si llega a tener un buen trabajo, siempre queda esa sensación de que a cambio está sola, no la quiere nadie. Es un triunfo solo de ella. Muchísimas películas y novelas están orientadas a eso, al príncipe azul, a que una mujer tiene que ser más dulce y más buena. Y eso hace daño.

Contra eso, Greta decide separarse porque no soporta pasar más tiempo con su marido.
Es real, no me lo he inventado. Tengo amigas, unas más jóvenes que otras, que se separaron justamente por eso, porque se aburrían y no podían más, como Greta.

Hay que enseñar a las jóvenes generaciones, chicos y chicas, que lo del feminismo no es una cuestión de mujeres para mujeres. Nos interesa a todos y eso, desde que empezó el reguetón, no está nada claro.

De todos los géneros, ¿cuál le resulta más cómodo o más incómodo?
Todos los encuentro muy agradables. Lo que hago es ir saltando de unos a otros porque mi fantasía unas veces me viene por un lado y otras por otro. Cuando me enamoro de una historia, no se me ocurre preguntarle de qué género es. La cuento. Entonces, hay veces que es negra; otras es negra, aunque de colores, como esta; y hay veces que es fantástica y yo disfruto mucho con todas ellas. También disfruto mucho la parte histórica de mis novelas, que casi siempre incluyo, algo que sucede en una época que no es la nuestra.

En esta también.
Prácticamente en todas. A veces, me siento a mí misma con una cara para el pasado y otra para el futuro. Me interesa darme cuenta de que somos lo que somos y estamos donde estamos porque fuimos lo que fuimos e hicimos lo que hicimos. El investigar un poco sobre cómo se vive en cada momento histórico es algo que me hace mucha ilusión y luego, trato de reducirlo. No se trata de ahogar al lector con todo lo que sabes y has aprendido, pero me gusta mucho poner momentos que suceden en otro siglo, en otra década. Es una cosa que me hace sentir feliz.

¿Ese pasado siempre persigue, como en Santa Rita?
Sí, así es. No es un recurso literario. Yo estoy convencidísima de que el pasado es el sustrato del que crece tu presente. Tú eres así por todo lo que hay detrás de ti. Hay momentos en que el pasado se digiere bien y te sirve para crecer, para hacerte mejor, más fuerte y más solidaria. Y hay sucesos en el pasado que o bien son demasiado terribles o que no se han conseguido digerir adecuadamente. Entonces, te van torciendo, amargando, estropeando. Eso lo utilizo mucho.

¿Y los errores también son para siempre?
No. No soy hinduista, no pienso que un error es para siempre, que no tiene arreglo. Además, vengo de la tradición católica, donde un acto de contrición salva una vida de pecado y pienso que si cometiste un error, aunque fuera muy gordo, y lo reconoces y lo limpias para ti misma y a ser posible para las personas que se vieron afectadas por él, puedes seguir adelante sin problema. Lo que no puedes hacer es meter toda la mierda debajo de la alfombra y pensar que nadie se va a dar cuenta. Antes o después hay bultos y vas tropezando.

Estoy convencidísima de que el pasado es el sustrato del que crece tu presente. Tú eres así por todo lo que hay detrás de ti

¿Con quién se queda, con Sofía o con Greta?, ¿o con las dos?
Con las dos, pero a mí Sofía me gusta muchísimo. Greta es más normal, es una mujer más parecida a mí y a todas las amigas que tengo. Sofía es una fuerza de la naturaleza, es una señora que no es muy grande físicamente, aunque es más grande que todos ellos juntos.

Ahora, hablando con usted, diría que igual tiene cosas suyas.
No sé. Yo soy más amable. Normalmente nunca digo las barbaridades que dice Sofía. Todavía, claro. Igual llego a los 90 años y ya me da todo igual. Vaya usted a saber.

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