Fútbol
El análisis del Nàstic-Alcorcón: Paso atrás en las áreas
El Nàstic volvió a ser un equipo plano en la construcción, pero lo peor es que dejó atrás ese dominio que había exhibido en su área y en la rival en los duelos frente a Eldense e Ibiza. Perdonó en ataque y falló, y mucho, en defensa

Ayesa bloca el balón en el duelo del Nàstic ante el Alcorcón.
El Nàstic de Tarragona puso este pasado domingo fin a una racha positiva de resultados. Las dos victorias ante Eldense e Ibiza habían dibujado un paisaje esperanzador para una afición que confiaba en que, a través de los buenos resultados, llegase un juego más fluido y estimulante en casa. Es cierto que los granas venían de sumar dos triunfos de mucho caché, con un parcial de 5-0 a favor, pero también lo era que aquellos éxitos habían estado motivados, en buena parte, por el dominio de las áreas y no tanto por lo que acontecía entre ellas.
El Alcorcón era un rival incómodo que desde el primer momento le planteó uno de esos partidos que tanto se le atragantan al Nàstic de Luis César. El conjunto alfarero fue un equipo presionante que no dio respiro a los granas en la salida de pelota y que alternó fases de presión alta con una espera en bloque medio que dejó a los tarraconenses sin fluidez en el juego. Ni la estructura lavolpiana de situar a Óscar Sanz entre los centrales para salir con tres y tener superioridad en la salida respecto a los dos delanteros del Alcorcón tuvo efecto. El Nàstic fue un equipo plano en todo momento, incapaz de conectar con la fase ofensiva mediante la asociación.
Planos con pelota
No era novedad esta versión tan descafeinada del conjunto grana con la pelota. Lo cierto es que en las siete fechas de campeonato que se llevan disputadas hasta el momento no se ha visto a un equipo que haya tenido picos altos de fluidez en el juego. No ha tenido regularidad porque le ha faltado dinamismo en campo contrario. El Nàstic hace daño mediante golpes aislados, producto de su calidad individual, y no a través del sometimiento.
Si frente a Eldense e Ibiza se habían conseguido tres y dos goles respectivamente, fue porque los tarraconenses habían exhibido pegada e individualidad. Más allá de eso, la victoria en Can Misses ofreció a los granas un contexto de robar y correr que les sentó muy bien a los de Luis César. Está visto y comprobado que este Nàstic sufre mucho más contra rivales que le hacen los partidos largos.
Sin embargo, la derrota frente al Alcorcón no puede explicarse únicamente a través de la falta de continuidad en el juego. El Nàstic volvió a revivir viejos fantasmas, cometiendo errores impropios en defensa y perdonando ocasiones en ataque que no se deben errar si se quiere salir con un botín mayor.
Si algo había mejorado la versión competitiva del equipo en las dos últimas semanas era que, a nivel individual, no se habían cometido errores de bulto en fase defensiva. Eldense y, sobre todo, Ibiza fueron dos rivales que exigieron a los tarraconenses, pero que se encontraron con un conjunto sólido, que supo resistir y, sobre todo, no regalar ocasiones de la nada.
Fallos individuales en defensa
Toda aquella mejoría se fue por la borda en cien minutos de juego en los que el Nàstic volvió a ser un equipo frágil, sin sensación de seguridad. Las tres grandes ocasiones del Alcorcón —dos de ellas acabaron en gol— nacieron de fallos individuales que no se deben cometer en partidos de tanta exigencia. En el minuto 20, Sergio Santos falló en un despeje y le regaló un gol que Vladys erró, para fortuna grana. Antes del descanso, los de Luis César no se libraron de encajar en una acción en la que dos jugadores salen en la foto: a David Alba le faltó contundencia para frenar en el cuerpeo a Carmona, y Dani Rebollo estuvo demasiado adelantado, facilitándole la vaselina al ariete rival. Si el primer fallo de Santos fue reparado, el segundo no lo fue: de nuevo dudas en el despeje, el equipo volcado y, tras un rechace al aire, el Alcorcón facturó con una contra de manual.
En el área rival, el Nàstic tampoco generó muchas ocasiones de peligro. En total fueron tres, pero hay una que duele, y mucho. Cedric pudo haber puesto el 2-1 y dejado al Alcorcón contra las cuerdas, pero le faltó veneno en el mano a mano.
Volver a la versión ante Eldense e Ibiza
Está claro que este Nàstic es, en estos momentos, un equipo que solo tiene capacidad de ser competitivo si es fuerte en las áreas, porque mediante el juego muestra demasiadas lagunas. Es un conjunto plano, al que le falta alegría y, en ocasiones, desordenarse para desordenar al rival. El plan grana solo cobra sentido cuando gana. Cuando el Nàstic tropieza, el vacío existencial es mucho más duro que en temporadas anteriores. No es cuestión de comparar, porque cada curso es un mundo, pero resulta innegable que este equipo genera menos emociones en un Nou Estadi que hasta hace poco era un fortín inexpugnable. Ahora ya no lo es: cuatro partidos en casa, dos victorias y dos derrotas.