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Crónica: Derrota inmerecida (Nàstic 0-1 Ibiza)

Fútbol.  El Ibiza se llevó la primera victoria visitante de la temporada en el Nou Estadi con una ocasión en todo el partido. El Nàstic fue superior pero no tuvo el premio

Jaume Aparicio

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Crónica: Derrota inmerecida (Nàstic 0-1 Ibiza)

Crónica: Derrota inmerecida (Nàstic 0-1 Ibiza)

La primera derrota como local del Nàstic en toda la temporada llegó de la manera más inmerecida posible. Hizo más el Villarreal B hace quince días en media parte que el Ibiza en todo el partido. Porque si contra el filial amarillo los tarraconenses sufrieron de lo lindo, contra los baleares el equipo de Toni Seligrat fue inmensamente superior. Obligó al cuadro balear a acampar en su propio campo los 90 minutos sin opciones de salir al ataque. Pero como suele pasar en muchas ocasiones, el fútbol no premia el trabajo sino la eficacia, En la única ocasión (ni media) que tuvieron los visitantes Castel alojó el cuero en la red.

El resultado no debe tampoco ocultar que el partido del Nàstic fue más que notable. Defendió con una solvencia impresionante. Con un Pol Domingo estratosférico que hizo olvidar la ausencia de Quintanilla por positivo de Covid-19. ¡Qué pedazo de jugador el de la Pobla de Montornés! Ni un fallo en todo el partido, el Búfalo. Su dominio fue abrumador. Como lo fue el del equipo a nivel colectivo. El cuadro local controló el juego y lo llevó a su ritmo. Generó suficientes situaciones como para empatar e incluso golear. Pero no entró. La pelotita no quiso entrar y volvió a exponer la ausencia, como en otros partidos, de ese goleador nato, ese ‘killer’ con instinto depredador que mete la pierna a la mínima de cambio para enchufar dianas. Un delantero de 17 goles por temporada que hubiera sacado provecho de las innumerables veces que el balón se paseó por el área ibicenca.

 El triunfo se fue en la maleta de un Ibiza del que se esperaba más. Mostró oficio defensivo y eficacia, pero poco más. Tiró más de triquiñuelas que de argumentos futbolísticos para frenar al Nàstic. Sí, es campeón porque venía con una mochila cargada de puntos en la primera fase, pero jugando como lo hizo en el Nou Estadi difícilmente hubieran llegado con tanta diferencia si hubieran caído en el subgrupo 3A.

 El equipo de Toni Seligrat se asentó en el terreno de juego con una enorme concentración y una lectura sensacional de lo que iba a pasar. Ganó el posicionamiento en el centro del campo y operó con pragmatismo para desarmar los intentos visitantes, cerrando todos los pasillos internos. Todos los duelos eran para los tarraconenses, mucho mejor dispuestos e intensos que sus rivales.

Oliva fue de los que mejor leyeron el juego ofensivo, implicado y acertado como pocos días. Abrió las oportunidades para que Brugui y Carbia hicieran de las suyas. El gerundense campó a sus anchas en ese espacio entre líneas que tanto domina. Pudo sacar todo el talento que tiene, que es muchísimo, para hacer recular a toda la zaga visitante. La mejor defensa de toda la categoría echó mano de la fortuna para no ver perforada su portería. Demostró estar pulida en granito por la velocidad en la que reaccionaba, pero con más sufrimiento del que estaba habituada. Tuvieron suerte que a los futbolistas granas les faltó meter la puntilla. Finalizar las construcciones con el gol.

Tuvo ocasiones de largo para perforar la meta de Germán. Tiros desde fuera del área, otros de dentro. De Pedro, de Brugui, de Bonilla, de Carbia, etc. Pero no hubo manera.

Pero el fútbol no entiende de justicia. La primera que tuvo el Ibiza acabó en el fondo de las mallas. Trilles falló en la salida del balón y concedió una segunda oportunidad que Castel convirtió en el 0-1. Javi Lara puso el centro al vértice del área pequeña y el atacante visitante cabeceó cruzado a la red. Un tanto que dejó a los jugadores tarraconenses y los aficionados con la cara de tontos. Todo el excelente trabajo del primer acto se iba al traste en la única ocasión que el Ibiza se acercaba a los dominios de Suárez.

Encajó el gol con aplomo el Nàstic que regresó al campo tras el descanso con la intención de seguir en la misma línea. Cabeza alta y resiliencia.

Siguió achuchando y atosigando a un Ibiza que no salía de su campo. Su único recurso era buscar el espacio largo, donde aparecían velocísimos Pol Domingo y Trilles. En toda la segunda parte el Ibiza no cruzó la medular. Siguió faltando el gol. La elaboración era perfecta hasta el último punto. El centro se quedaba corto, el remate flojo, el tiro no cogía portería o la decisión definitiva no era acertada. Como la clara que tuvo Carbia picando una vaselina que se fue alta. Una ocasión que pudo haber finalizado Tienza con un disparo muy franco. O el cabezazo de Bonilla solo en el corazón del área, flojito y desviado.

El Nàstic no bajaba los brazos y se volcaba al ataque. Pero si en muchos los cambios actuaron como un resorte que revolucionaba al equipo, frente al Ibiza tuvieron el efecto contrario. El triple cambio desaceleró al conjunto grana. La defensa visitante creció y los ataques tarraconenses perdieron fuerza. Hubo un penalti a Fullana, pero este año los árbitros no están por la labor con el Nàstic. Al final una derrota que obliga a los granas a ganar los tres partidos que quedan para entrar en play-off.

0 - Nàstic. José Suárez, Albarrán, Trilles, Pol Domingo, Joan Oriol, Fran Miranda (Francesc Fullana, 58’), Fausto Tienza, Javi Bonilla (Thomas Amang, 77’), Brugui (Pol Ballesteros, 77’), Gerard Oliva (Pedro Martín, 63’) y Fran Carbia (Joel, 77’).

1 - Ibiza. Germán, Fran Grima, David Goldar, Rubén, Morillas, Kike López (Ekain, 60’), Pardo, Manu Molina, Javi Lara (Sibo, 78’), Castel y Rodado (Davo, 60’).

Gol. 0-1, Castel (41’).

Árbitro. Díaz Escudero (murciano). Amonestó a Carbia, Tienza, Bonilla, Albarrán, Rodado, Kike, Germán, Castel y Sibo

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