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Despedido. Adiós a Bartolo

El Nàstic cae en la Nova Creu Alta por 2-0, un resultado que le ha costado el cargo al técnico. Toni Seligrat es su sustituto

JAUME APARICIO LÓPEZ

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Xavi Bartolo ya es ex técnico del Nàstic. Foto: Alfredo González

Xavi Bartolo ya es ex técnico del Nàstic. Foto: Alfredo González

La etapa de Xavi Bartolo en el Nàstic finalizó en Sabadell. Tenía la carta de despido preparada. Llevaba dos semanas redactada. La firma se resistía. Aguantó el empate del Espanyol B y la derrota en Badalona. La tercera prueba en Sabadell no resistió. Se perdió en la Nova Creu Alta y el técnico ilerdense perdió el cargo. 

La reponsabilidad recae en Bartolo porque así lo marca el fútbol. El entrenador es el primero en asumir los errores del resto. De los jugadores, pero también de la confección de una plantilla que cada jornada que pasa se demustres claramente insuficiente. Vendieron jugadores contrastados y lo que se ha visto hasta la hora son futbolistas mediocres, con pocas excepciones. Los buenos futbolistas, los que quieren subir de categoría, deben demostrarlo en el campo. Hacerlo en dinámica positiva es sencillo pero no asegura nada. Exhibirlo en las peores circunstancias es cuando se otorgan galones. Y en estos momentos ninguno de los miembros de la plantilla ha hecho méritos para ganarse un puesto en Segunda. Ni individualmente ni colectivamente.

La plantilla sabía que el puesto de su entrenador dependía de Sabadell. El presidente se lo comunicó el miércoles. Un mensaje que el equipo no hizo suyo. Veremos si Toni Seligrat, el relevo anunciado oficialmente ayer mismo por la noche, lo consigue. 
El equipo salió resignado. No parecían creerse que tuvieran opciones reales de marcharse con una victoria que salvase a Bartolo de la destitución. El equipo tampoco dio síntomas de tener espíritu para pelear por su entrenador. Si lo tenían no lo demostraron en exceso. Siguieron por el mismo camino. Los errores de siempre. Por los mismos de siempre. Cuesta imaginar una peor versión de Perone, por poner el ejemplo más claro. No es el único. Pocos se pueden salvar. Y ese nivel tan bajo repercute en el colectivo de la manera que lo hace, dejando un equipo triste que no se cree lo poco que hace. Hacen hasta difícil saber qué idea de partido tenía Bartolo. En resumen, el Nàstic hace lo que puede sin ganas y mal. Transmite la sensación de que nada le va a salir y que al rival todo le va a ir rodado. 

El Sabadell hizo lo mismo que el Badalona, el Olot o cualquier otro equipo que se ha enfrentado con el Nàstic esta temporada, sacar tajada de los errores tarraconenses. Una pérdida de Giner, combinada con una pésima actitud defensiva de Perone y Juan Rodríguez dio como resultado el 1-0. 

El peso del marcador. De ir a contracorriente otra vez volvía a dejar aún más grogui al Nàstic. El equipo le daba vueltas a la clara ocasión fallada por Jonathan Pereira. Una de esas oportunidades que un jugador de su talla no puede fallar. En todos sus años en Primera y Segunda habrá disfrutado de goles tan claros. Primero un mano a mano que Mackay consiguió rechazar. La pelota regresó al delantero gallego que con toda la portería para elegir por dónde colocarla la sacó del campo por el lateral. Hubiera marcado otro ritmo. Pero eso se queda ya para el fútbol ficción. La realidad es que Edgar puso el 2-0 antes del descanso con un lanzamiento de falta excepcional. Fuerte y a la escuadra. Imparable para un Bernabé que hizo lo imposible para llegar.

Giner y Pereira pagaron sus errores con el cambio en el descanso. Entraron Pol Ballesteros y Habran que le dieron mayor profundidad pero sin llegar a cuajar en la dinámica del equipo. Quiseron más que el resto. Habran con  esa desgana defensiva. Con el 2-0 no había nada que proteger. Su producción ofensiva fue escasa. Una única vez se marchó de Aleix Coch. 

Ballesteros, en su regreso a la que fue su casa, se echó el equipo a su espalda y tiró con todo hacia adelante. No le costó abrirse camino entre un mar de piernas arlequinadas. En una sola ocasión se fue de casi todo el Sabadell. Le tiró una pared a Lolo Plá, que se la devolvió floja, lo que le impidió encarar hacia portería. Controló ya sin ángulo, escorado sin posibilidad de culminar esa buena acción.

Fue todo lo bueno que pasó en la segunda parte. Unos minutos de trámite para el final de una etapa que comenzó con desbordada ilusión de la que no quedan ni las migajas. El Nàstic es el equipo del grupo 3 más fácil de derrotar. En 13 partidos 2 victorias. Una historia habitual en Segunda División pero inesperada en Segunda B. 

La faena será levantar los ánimos. Una tarea titánica para Toni Seligrat, cuya llegada se oficializó tres horas después del partido, justo después del cese de Bartolo. El nuevo técnico grana debe sacar a la plantilla de una monotonía de resultados y juego en la que se anda inmersa. Es tiempo de jugadores y decisiones valientes. De no ser así, cuidado. 
 

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