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Deportes FÚTBOL

El FC Barcelona seduce a un Juvenil del Nàstic

El club azulgrana sigue los pasos del centrocampista Josep Calavera al que quiere llevarse para el próximo curso

Jaume Aparicio López

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Josep Calavera durante un partido de esta temporada con la Pobla, filial grana. Foto: Pere Ferré

Josep Calavera durante un partido de esta temporada con la Pobla, filial grana. Foto: Pere Ferré

La Masia ha vuelto a poner sus ojos sobre la cantera del Nàstic. A los ojeadores azulgranas no les ha pasado desapercibido las delicias de una de las perlas de la Budallera. Josep Calavera ‘Cala’, el pequeño de la saga –Jordi, jugador del Lugo, es el mediano y Sergi, que también le da al balón en el CF Albí, el mayor– ha convencido a los responsables de sustentar la inagotable fábrica de talento del FC Barcelona de apostar por él.

Josep Calavera dio sus primeros pasos en el equipo de babies de la Escola de Futbol Valls (EFV), modesto club del Alt Camp. A 14 kilómetros de Cabra del Camp, el pequeño pueblo en el que reside con su familia y donde el padre derrocha sudor encima del tractor para mantener el ‘tros’ (el terreno) en producción constante de almendras y cereales.

En Cabra no hay ‘postureo’ que valga. Sólo la consciencia de que el trabajo agotador siempre da sus frutos. Una máxima que la saga lleva tatuada en la consciencia. De ello se han preocupado los dos progenitores, Josep Maria y Clara. Entregados al deseo de sus hijos de ser futbolistas, pero manteniendo anclados los dos pies en el suelo.

El primer gran salto en la carrera futbolística de Josep llegó a los 14 años. El Nàstic llamó a su puerta. Le habían llamado un año antes, pero Sergi Parés, entonces responsable de la escuela junto con su padre Josep Maria, retuvieron a Josep. En cadete de primer año dio el paso.

En la Budallera ya estaba su hermano Jordi que comenzaba a labrarse un futuro profesional como futbolista. Para Josep, su hermano mayor ha sido un espejo en el que mirarse futbolísticamente. Ha vivido de cerca los pasos que daba así como sus vivencias que le han permitido que gestionar situaciones similares con mayor entereza.

Especialmente las incomodidades. El conflicto que estalló entre el club grana y su hermano le tocó de lleno. El Nàstic tomó la decisión errónea de apartar a Josep del Juvenil que se reparó enseguida, en cuanto los directivos granas pusieron sensatez y la situación se arregló.

Pese a ello, Josep ha mantenido su fidelidad al club

con el que hace unos meses renovó con un contrato ‘profesional’. El Barça ya acechaba pero no quiso dejar colgado al equipo que le había formado. Firmó tres años con el compromiso del Nàstic de sentarse a negociar con los azulgrana si llegaba el caso. Un símbolo de lealtad máxima y agradecimiento.

Esta temporada ha sido la de su explosión. Debutó con la Pobla en la jornada 2 ante el Palamós. Todavía con 16 años. Fueron sus primeros 15 minutos en el filial grana. Martín Posse le siguió llamando durante el primer tramo de competición hasta que en invierno volvió al Juvenil para quedarse y ayudar al conjunto de Manel Cazorla a salvar la categoría. En ello están.

Cazorla ha sido uno de los entrenadores que más han ayudado a Josep Calavera. Le subió al Juvenil A cuando aún era juvenil de primer año descargándole de responsabilidades y otorgándole toda la confianza posible. Igual que las veces en las que ha entrenado con Martín Posse.

Fijo con Catalunya sub-18

No sólo el Barça ha puesto sus ojos en el mediocentro. La Selecció Catalana Sub-18 también ha contado con Josep Calavera en todas sus convocatorias de esta temporada y, casi con toda seguridad, estará en la fase final del Campeonato de España de Selecciones Autonómicas.

Era fácil identificar las aptitudes de Josep Calavera. Los que siguen de cerca las evoluciones de los futbolistas de la cantera grana enseguida detectaron la enorme capacidad de progresión del mediocentro. Señalan a Josep como uno de esos jugadores que derrochan inteligencia táctica por doquier.

Su dominio del posicionamiento le permite expandir sus tentáculos por toda la medular. Las habituales etiquetas con las que se suelen catalogar a los jugadores le ha encasillado como pivote defensivo. Pero esa asignación no debe desvalorizar el buen toque del centrocampista de Cabra del Camp que garantiza una salida limpia desde atrás gracias a su talento natural para asociarse con naturalidad.

A sus 17 años Josep todavía tiene muchos aspectos que pulir. Por ejemplo, el juego aéreo y en los duelos ante los rivales. En sus primeros partidos con la Pobla de Mafumet vio la necesidad de esforzarse en mejorar esos dos puntos, muy relacionados con el físico, para poder convertirse en jugador profesional.

Mientras labra su futuro en el verde, Josep no se olvida de los estudios. Tiene claro que seguirá manejando libros. Si todo va bien, este año acabará 2º de Bachillerato. Después llegará la Universidad. Aún no ha escogido vocación, pero alguna hará. Dependerá de dónde esté el curso que viene. Ya sea en el Nàstic o en La Masia, seguro que seguirá sembrando trabajo para poder recoger el premio en un futuro.

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