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Deportes HOCKEY

El fichaje que no fue

Francesc Bargalló preparó las maletas para abandonar Coruña y firmar por el Reus en 2007, tras cerrar un acuerdo verbal. Nadie conoce porqué aquel pase no se confirmó. El jugador nunca vistió de rojinegro. Mañana, a las 20.30 horas, se medirá a los reusenses como jugador del Igualada

Marc Libiano Pijoan

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Francesc Bargalló, junto a Manel Burón, el día de su presentación con el Igualada. Foto: Igualada HC

Francesc Bargalló, junto a Manel Burón, el día de su presentación con el Igualada. Foto: Igualada HC

Los 39 años que contemplan a Francesc Bargalló no le impiden competir al máximo nivel. En realidad, su imponente físico ofrece respuestas a ese embrujo. Cuando el de Sant Sadurní parecía abocado al adiós de las pistas, el técnico del Igualada, Ferran López, le convenció para que se uniera al proyecto de Les Comes. López conoce al milímetro a Francesc, compartió mil y una aventuras con él como máximo responsable del Noia.

Bargalló, primo de Jordi (Oliveirense) y Pau (FC Barcelona), colocó su nombre en el firmamento más lujoso del Liceo. En el Palacio de Riazor adoraron ese disparo descomunal de pala de 2001 a 2007. Conquistó titulos y prestigio, además de exhibir un nivel top para cualquier miura europeo. Su teléfono recibió una llamada del lugar elegido, el templo de la calle Gaudí. En la planta noble del Reus mandaban Sabater y Gerard Aragonés. Gustó el perfil de Francesc, con el que se llegó a negociar e incluso a cerrar un acuerdo verbal. Las malas lenguas suelen contar en los corrillos que el Reus llegó a redactar el contrato. Francesc había preparado ya las maletas para ese regreso esperado a Catalunya. Se quedó a las puertas.

Misteriosas razones provocaron que el Reus se echara hacia atrás y rompiera lo pactado con el jugador. Esa historia se cuenta como anécdota años después, aunque en aquella época se convirtió en un secreto a voces. El caso es que Bargalló debió cambiar de escenario para ejercer su pasión por el hockey. Acabó en Voltregà y ese paso abrió una etapa de vaivenes por varios equipos del hockey catalán. Blanes, Noia y ahora Igualada, entre otros, le han disfrutado.

Tierra movediza

El terrazo de Les Comes albergará un nuevo clásico del hockey catalán mañana, cuando el Reus pise tierra movediza (20.30 horas). Les Comes nunca fue territorio propicio. La historia enseña miles de dificultades, aunque alguna batalla de sonrisas. Bargalló convive en un plantel que sobrevive a las dificultades de tesorería y se encomienda al trabajo para luchar con las altas esferas. El rigor y la ambición se encuentran en el libreto innegociable de Ferran López, un entrenador experto en el oficio de incordiar a los ‘grandes’. En todo caso aparece en el partido con ninguna derrota y ciertas urgencias de éxito.

El Reus viaja con esa presión que cuelga en la etiqueta de favorito. Durante este curso deberá soportarla casi siempre. Convivir con ella a base de valentía. Una empate y una victoria avala una puesta en escena atractiva de los rojinegros, aunque el buque no puede ni debe detenerse. Mariotti viaja con el manual de recursos al completo para completar una tarde aseada en Igualada. La cita completa una tercera fecha con aires de grandeza en el campeonato doméstico. Los aspirantes prohíben despistes inesperados.

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