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Enxanetes con stick

Arnau y Maria, dos jugadores del hockey base del Reus Deportiu, compaginan pasión con su papel estelar en los Xiquets de Reus. Se exhibieron en la celebración de la Champions en el Mercadal

Marc Libiano

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Maria y Arnau, equipados del Reus Deportiu. Foto: Alfredo González

Maria y Arnau, equipados del Reus Deportiu. Foto: Alfredo González

En la almohada de Arnau reposan cada noche millones de sueños. Venera cada movimiento virtuoso de Raúl Marín. A su vez, recuerda al milímetro cada paso que precisa para alcanzar la cima de ese Castell interminable que fabrican los Xiquets de Reus. El miedo anda muy lejos de su existir. Arnau cuenta con nueve años y convive con esa doble pasión tradicional. La comparte con Maria, su hermana, dos años mayor que él, aunque de sangre ganxet. Maria se expresa con más prudencia que Arnau. No se atreve con un ídolo específico. “Todos juegan muy bien”. Ella intenta curtirse como una defensa de altura en el benjamín mixto del Reus Deportiu, al mismo tiempo que colabora con su hermano en el toque final de cada pilar de los Xiquets. Enxanetes con stick.

Arnau y Maria, en lo más alto del pilar de 4. Alfredo González

La octava Copa de Europa del Reus Deportiu les situó en el foco casi sin querer. Vivieron la histórica final ante el Oliveirense, en Lleida, en escenarios distintos. Arnau se convirtió en uno de los canteranos privilegiados. Vio en directo el partido, acompañado de su madre Mónica. Disfrutó de la exhibición de los mayores y logró hasta tocar la Copa. La acarició en plena celebración, en el mismo parqué del Nou Barris, cuando los canteranos posaron en una foto de familia con los históricos héroes continentales.

Mientras, a un puñado de kilómetros, en Girona, Maria convenció a la Colla Marrecs que adaptara una pantalla en su local para contemplar esa deliciosa conquista, en medio de la Diada Castellera. Maria acudió con su padre Gaspar, en ese reparto de labores educativas que necesitan realizar los progenitores en época de ocio, cuando llegan los fines de semana y abundan las actividades. Maria se emocionó como la mayoría de los reusenses, aunque, como Arnau, nunca imaginó en experimentar la celebración en la ciudad como protagonista. La organización pensó los actos con la actuación estelar de los Xiquets, con el Mercadal a plena efervescencia. Fue sólo un día después del título.

Justo amanecer, pregunta obligada a mamá. ¿A qué hora es la celebración? Poco más. Con el clima ardiente de euforia, en el centro neurálgico de Reus, los Xiquets aguardaron la llegada de la plantilla en ese mini autobús repleto de prestigio. En su interior, la octava maravilla. Torra y Marín lideraron la comitiva. Los Xiquets fabricaron su pequeña obra. Un Pilar de 4 para mantenerlo durante varios minutos en el cielo. Allí en lo más alto asomaron Arnau y Maria, con una pequeña sorpresa. El derrame de dulzura se iluminó cuando los pequeños mostraron al gentío sus dos camisetas rojinegras. Las del viejo y eterno Reus Deportiu. 

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