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Joan Laporta y la sombra del CF Reus

Aspira de nuevo a la presidencia del Barça, después de que Core Store, su sociedad, fracasara en la gestión económica del Reus

MARC LIBIANO PIJOAN

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El precandidato a la presidencia del Barça, Joan Laporta, durante un acto esta semana. FOTO: EFE

El precandidato a la presidencia del Barça, Joan Laporta, durante un acto esta semana. FOTO: EFE

Joan Laporta ha regresado esta semana a la primera línea de fuego para anunciar que quiere aspirar de nuevo a la presidencia del FC Barcelona. Lo hace con una propuesta renovada en cuanto a nombres, entre las que no figura, de momento, en el cartel el exmáximo accionista del CF Reus, Joan Oliver.

En Reus, el nombre de Joan Oliver permanece en la retina de los aficionados al fútbol como el gran causante de la desaparición del club. Oliver forma parte de Core Store SL, un grupo financiero que comparte con Joan Laporta, Rafa Yuste y Xavier Sala i Martín, todos ellos exdirigentes del FC Barcelona en el intervalo de 2003 a 2010, probablemente el mejor de la historia a nivel deportivo del club azulgrana.

Core Store se constituyó en verano de 2011, con Laporta y Oliver como administradores de la sociedad, especializada en consultoría deportiva. Barcelona, Nueva York y Hong Kong se convirtieron en sus tres grandes centros de operación. El grupo financiero, con Joan Oliver como primera espada, compró el CF Reus en 2015 y lo convirtió en Sociedad Anónima Deportiva para llevarlo al fútbol profesional y transformarlo en un modelo de gestión en Catalunya. En lo deportivo, la propuesta fructificó. En lo económico, fracasó.

El Reus de la era Oliver y Core Store se plantó en dos temporadas en la Segunda División (2016), aunque siempre vivió al filo de lo permitido en el apartado financiero. En ese curso del ascenso (2015-16), trabajadores y jugadores se pasaron casi seis meses sin cobrar y en la 2018-19 la crisis ya resultó insostenible. Los impagos a los futbolistas acabaron con la expulsión de Segunda División por parte de LaLiga. El Reus se había mantenido con solvencia por méritos deportivos en el campeonato, pero sus flaquezas económicas derivaron en una situación abocada al abismo.

Oliver siempre ha desvinculado a Laporta de la gestión de la SAD rojinegra. De hecho, al actual precandidato a la presidencia del Barça no se le vio por el palco del Estadi reusense nunca. Sí a Sala i Martín, que visitó Reus en algunas ocasiones. En todo caso, la relación de Laporta con el Reus parece indiscutible. Su hijo Pol realizó la pretemporada con la primera plantilla en 2018 y en el proceso de venta del club, a finales de 2018, trabajó para hallar nuevos inversores.

El gran argumento de Oliver con respecto al fracaso de la gestión deportiva en el CF Reus tiene que ver con China. Él mismo, a través del CF Reus y su grupo financiero, adquirió la mayoría del porcentaje accionarial del BIT FC, un club universitario de la China League Two (Segunda B en España), con sede en Pekín. Uno de los objetivos pasaba porque inversores del país asiático se involucraran en el proyecto rojinegro, algo que no pudo suceder ya que el gobierno de China limitó las operaciones en el fútbol extranjero con una nueva ley en 2018.

Oliver y Core Score vendieron la SAD del Reus Onolfo y Platt en enero de 2019 y la actuación de los nuevos propietarios resultó todavía peor. A pesar de ello, la sombra de esa deficiente gestión planea sobre Laporta.

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