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Deportes FÚTBOL

Mejor poco que nada (Morell 0 - 0 Peralada)

El Morell se guarda el mínimo botín ante un exigente Peralada. Los de Pallarès ya suman tres jornadas sin perder con sólo un gol en contra recibido

Marc Libiano Pijoan

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Sellarès ha regresado hoy a los terrenos de juego tras cuatro meses de ausencia. Foto: Xavi Guix

Sellarès ha regresado hoy a los terrenos de juego tras cuatro meses de ausencia. Foto: Xavi Guix

Pallarès ha decidido suturar a su Morell desde una estructura defensiva de plomo. La novatada ante El Prat fue el mejor profesor para el míster, que ha llamado a filas a sus chicos con un mensaje preciso. El Morell necesita tomarse cada balón como la aventura más apasionante del mundo. Como una oportunidad idílica. Sólo así sobrevivirá a la exigencia de la Tercera División. A veces fea. Muchas veces ingrata, pero apasionante.

El once del Morell ante el Peralada respiraba aires juveniles. Sólo dos de sus actores presumían de currículum en la categoría (Roca y Raúl). No importó demasiado. El resto ven el desafío como el trampolín perfecto para dar impulso a sus trayectos. 

El rival se presentó en el municipal sin cosecha de tres puntos en su casillero. Cuatro jornadas con tres empates. Mentiroso bagaje. Su plantel desprende galones, con futbolistas capaces y alguno extremadamente experto, como el incombustible Marc Mas. El Peralada exigió máxima atención. La batalla se quedó huérfana, pero hubo una razón que lo explicó. Los dos protagonistas fueron atacantes de ‘boquilla’. Asesinos sin veneno. Todo lo que generaron murió en la orilla. Y eso que no se dejaron nada. 
El Morell se encontró un enemigo de los que parten el campo para definirse. Ataca con cinco, defiende con cinco. El Peralada se siente poderoso en un escenario de ida  y vuelta. Es su forma de expresarse. La naturaleza de su fútbol. La incomodidad del compromiso no asustó al Morell, realmente firme en el primer tiempo, con Oribe atacando a los espacios por la izquierda. Empezó de extremo y acabó de mediocentro. Acompañó Saddick, especialmente lúcido en el parcial inicial. 
Los dos equipos respiraron sin apenas hacerse daño. El Morell fue el que generó más situaciones de riesgo, pero no remató. Los de Pallanès necesitaron adaptarse a lo que les pidió el Peralada a la vuelta de vestuarios. Los gerundenses se acercaron más al colectivo que desean ser. Enfrente se encontraron a un rival muy riguroso, con Prince con esa versión de todocampista. Llega a todas las vigilancias. Conquista todas las segundas jugadas. Es un especialista de la intendencia.
Hubo tiempo para el regreso de Marc Sellarès. Su entrenador le devolvió a casa con media horita dulce. Sintió de nuevo la fragancia del verde. Volvió a volar a por balones imposibles, aunque él haya demostrado que esa palabra no existe en su diccionario.
La tarde murió en combate nulo. Sumergida en ese clima de fútbol de pueblo, con el olor de faria y  café que desprende el bar, a pocos metros de la cancha. El fútbol de toda la vida, vamos.
Ficha Técnica
CD Morell. Raúl, Eric Garrid0 (Adrià, 74'), Joshua Julve, Ángel, Óscar Torre, Prince, Oribe, Giralte (Marc Sellarès, 57'), Jordi Roca, Saddik (Xavi Jaime, 78') y Samu.
Peralada. Ureña, Sergio, Murga, Bolmi, Mate, Muñino, Guillem Cornellà, Aleix, Duran (Tidian, 44'), Litus (Kike, 68') y Marc Mas.
Árbitro. Raúl Calle Martínez. Amonestó a los jugadores locales  Eric Garrido, Jordi Oribe y Giralte; y a los jugadores visitantes  Mate y Duran.

 

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