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Muchas luces y alguna sombra

El Nàstic se presentó ante el Nou Estadi y dio la cara ante un rival de entidad como el Zaragoza, que remontó en los últimos minutos y se llevó el encuentro (2-3)

Alex Saltó

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El grana Lolo Plá, con el balón, pugna con James y Eguaras, durante el partido del Nàstic contra el Zaragoza. Foto: Pere Ferré

El grana Lolo Plá, con el balón, pugna con James y Eguaras, durante el partido del Nàstic contra el Zaragoza. Foto: Pere Ferré

El Zaragoza se llevó la XI edición del Trofeu Ciutat de Tarragona tras derrotar (2-3) al Nàstic en un partido absolutamente loco en su tramo final y en el que Xavi Bartolo podrá extraer muchas conclusiones positivas pero también alguna negativa. 

El Nàstic se enfrentaba a un habitual en sus pretemporadas, el Zaragoza, lo que suponía una prueba de nivel ante uno de los equipos más importantes de la Segunda División, que además había dejado grandes sensaciones en sus seis partidos anteriores con un espectacular balance de 41 goles a favor y ninguno en contra.

La puesta de largo de la plantilla y el staff técnico de este nuevo Nàstic. Foto: Pere Ferré

Como es habitual en pretemporada, el partido se pudo dividir en dos mini encuentros, con dos onces totalmente diferentes. El primero, en el que reinó la tranquilidad, se jugó hasta el minuto 60; el segundo, con el caos como protagonista, durante los últimos 30, con los cinco goles del partido en este tramo. 

Pese a la propuesta que busca Bartolo, la diferencia de entidad y presupuesto, más aún después del descenso grana, provocó que fuera el Zaragoza el que tomara el control de la pelota, aunque el Nàstic no se conformaba y planteaba una presión alta que será una de las constantes vitales esta temporada para los tarraconenses. 

La ocasión más clara de la primera mitad, sin embargo, fue para el Nàstic. Llegó de la combinación de dos de los jóvenes más exhuberantes con los que cuenta Bartolo. Joel Lasso irrumpió por el flanco izquierdo, llegó a la línea de fondo y encontró en el punto de penalti a Pol Prats, que golpeó de primeras, pero Ratón sacó una gran mano para evitar el gol. Faltó producción ofensiva en el bando local durante la primera parte. Petcoff y Javi Márquez no dejaban de pedir el balón para organizar el ataque, pero los atacantes no recibían el balón en condiciones para percutir y poner en aprietos la defensa aragonesa. 

El técnico Xavi Bartolo (derecha) se estrenó en el banquillo grana. Foto: Pere Ferré

Al inicio de la segunda mitad, las revoluciones en ambos equipos disminuyeron ostensiblemente. El Nàstic aprovechó la ocasión para tomar el contro de la posesión y sentirse mucho más cómodo. Así pudieron volver a entrar en juego Giner y Pol Prats, con internadas por banda que seguían sin encontrar remates certeros. 

30 minutos de locura
En el minuto 60 tendría lugar el habitual carrusel de cambios que, en este caso, cambió también el partido de arriba a abajo. Abandonaron el terreno de juego los once jugadores, y arrancó el segundo partido del día, la mitad de corto. Este se caracterizó por ser mucho más vertiginoso. Los encargados de ellos fueron principalmente los dos extremos, Pol Ballesteros y Brugui. El primero fue el encargado de abrir la lata en el minuto 71. Ballesteros, superó a un defensa, se incrustó en el centro del ataque y no dudó en pegarle. La convicción del catalán dio efecto, y su balón se coló ajustado al palo. Golazo (1-0). 

Dos minutos después, Cheikh evitó el empate con una parada de felino a un remate de cabeza desde dentro del área paequeña de Álvarez. Sin embargo, a la siguiente jugada, toda la fortuna del Nàstic se tornó en desgracia. Sirvió de portería en corto el mismo Cheikh para Djetei, que controló horrible dentro del área ante la presión de Luis Suárez, el cual tocó el balón y empató (1-1). 

Pol Valentín corre la banda perseguido por el zaragocista Lasure.  Foto: Pere Ferré

No pararía ahí la locura. En el 75’, un contraataque conducido a las mil maravillas por Brugui acabaría en penalti para el Nàstic tras una infracción sobre Carreón. El mismo Brugui asumió la responsabilidad y engañó a Ratón para restablecer la ventaja para los locales. Un Brugui que en 30 minutos demostró haber madurado después de un año complicado en el que no había gozado de demasiados minutos y que debe ser clave en el nuevo Nàstic. 

Todavía hubo tiempo para otro giro de guion, con el empate y posterior remontada del Zaragoza. Primero fue un potente zarpazo de Javi Ros muy lejano (2-2), después un balón suelto dentro del área que acabó en los pies de Lasure, que superó a Cheikh y que le sirvió para llevarse el XI Trofeu Ciutat de Tarragona (2-3). Pese al disgusto de ver a su equipo ser remontado en cuestión de tres minutos, la afición quedó satisfecha por la evolución de juego y por las intenciones del equipo bajo el mando de Bartolo. En los minutos finales de partido, sin embargo, los errores en la salida de balón de Djetei acabaron creando un murmullo cada vez que llegaba el balón a sus pies. El camerunés deberá dar un paso adelante y por fin dar un paso adelante si quiere tener un lugar en el equipo grana. El Nàstic continúa su preparación para la temporada este mismo martes ante el Espanyol B -fuera de casa- y el viernes ante el Girona -en el Nou Estadi-. El último encuentro será ante el Valencia Mestalla.

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