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Portugal, 'un monstruo' insalvable para la OK Liga española

Los mejores jugadores nacionales deciden emigrar al país vecino, que ofrece mejores salarios

MARC LIBIANO PIJOAN

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Àlex Rodríguez, perseguido por Panadero y Joao Rodrigues, en el clásico del pasado domingo.  FOTO: POL BENACH

Àlex Rodríguez, perseguido por Panadero y Joao Rodrigues, en el clásico del pasado domingo. FOTO: POL BENACH

La OK Liga vive un momento de crisis de talento, no porque no se formen jugadores de calidad, sino por el gigante mercado portugués, que sigue importante estrellas nacionales a su campeonato. Este verano no va a resultar una excepción. La tremenda inversión económica que realizan los clubs de fútbol del país vecino con respecto a su sección de hockey ha configurado una Liga poderosa, que en los últimos cuatro años ha sido capaz de reunir a los mejores jugadores del momento.

Porto, Benfica y Sporting de Lisboa han hinchado el mercado con sueldos astronómicos para lo que el hockey patines genera como deporte. A ellos se ha unido el Oliveirense, club del que es propietario Antonio Rodrigues, dueño de la empresa Simoldes, de las más afortunadas del país. Entre esos cuatro monstruos se reparten el pastel. No sólo eso. Benfica y Sporting de Lisboa han decidido disponer de plantillas tan extensas que cada fin de semana precisan diseñar convocatorias, un hecho pionero en este deporte.

La OK Liga sufre cada día más para sostener a su mejor capital de talento. No puede hacerlo, porque sólo el Barcelona y, en algunos rasgos, el Liceo, compiten con las cuatro potencias portuguesas en la confección de equipos lujosos. De hecho, esos seis equipos se van a disputar, sino hay grandes sorpresas, los títulos más importantes del curso hockístico.

El Barça, con otro arsenal de figuras habitual, se codea con los lusos sin pestañear. También, la sección, se alimenta de las posibilidades que genera su multinacional futbolística. Por supuesto, el hockey es deficitario para las entidades de fútbol, entre otras cosas porque los actores, hoy, no ofrecen retornos financieros.

El Reus se ha convertido en el gran acicate del mercado. La entidad de la calle Gaudí ha visto como, desde 2017, sus jugadores franquicia abandonaban el equipo para emigrar al país vecino. Algunos de ellos incluso con contrato en vigor. Para Sporting y Benfica no ha resultado un problema abonar sus cláusulas. En verano de 2017 y después de ganar la Champions, se marchó Matías Platero (Sporting), al que le restaba un año de vinculación. En 2018 hicieron las maletas Raúl Marín (Sporting) y Albert Casanovas (Benfica), los dos también previo paso por caja. Marc Torra (Oliveirense) salió libre. En junio de 2020 seguramente tomarán el mismo vuelo Romà Bancells y Àlex Rodríguez, muy cerca de Oliveirense.

Equipo debilitado

Ante tanto castigo, el Reus ha visto debilitado a su equipo, que pasó de ganar la Copa de Europa de 2017 a, de forma progresiva, reducir opciones en todas las competiciones. No juega la Final Four desde 2018, aunque el pasado mes de septiembre y, contra pronóstico, le arrebató la Supercopa de España al Barcelona. Ante tanto acoso de mercado, el club no ha podido defenderse con ninguna fórmula ingeniosa, algo que debería hacer de cara al futuro. En todo caso, la dirección deportiva ya trabaja para sustentar la próxima temporada. Tiene casi cerrada la vuelta de Raúl Marín y la opción de Casanovas se encuentra encima de la mesa.

No solo el auge de la Liga portuguesa ha afectado el clave rojinegro. A nivel general, el campeonato de la OK Liga ha perdido nivel, sobre todo en cuanto a espectáculo y a calidad individual. Se preparan más fugas en pocos meses. Por ejemplo, el Benfica se ha hecho con los servicios de Aragonès, del Noia. La competición, a pesar de todo, intenta resistir y mantener el atractivo, aunque en la actualidad se encuentra bajo amenaza. El 80 por ciento de los clubs sobreviven a la precariedad financiera.

Existe un argumento para la esperanza en forma de normativa casi de gobierno. En Portugal han instaurado un requisito para protegerse del exceso de jugadores extranjeros. Todos los equipos están obligados a disponer, a partir de 2021, de cinco jugadores seleccionables como mínimo. La mitad de una plantilla. Este regla va a limitar, en principio, el mercadeo de los últimos tiempos, sobre todo para jugadores con raíces fuera del país luso. Un aspecto que puede beneficiar a los clubs españoles y, sobre todo, a su campeonato doméstico, que no disfruta de un presente deslumbrante, aunque cuenta con un gran tesoro, la continúa formación de excelentes jóvenes desde sus canteras.

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